Jamón y colesterol

jamón de bellotaHay quienes añoran ya el típico jamón que por estas fechas, próximas  a las navideñas, algunas familias solían comprar. Y digo añoran, porque en vista de cómo van las cosas últimamente, habrá muchas personas que por desgracia tendrán que prescindir de esta costumbre tan navideña y tan española para sustituirla, si llega el caso, por alguna otra exquisitez menos gravosa para su economía.

Con respecto a este asunto, una de las cosas que con frecuencia se plantean, en términos de salud, es la perpetua controversia respecto a  si los pacientes con niveles altos de colesterol pueden comer jamón serrano o no.

Bien, analicemos la cuestión en función de parámetros nutricionales conocidos hoy día.

Sabemos que la carne de cerdo posee menos colesterol total por cada 100 gr. que las de ovino, caprino o bovino. Es altamente digestible y posee grasas que son beneficiosas para la salud.

La carne del jamón del cerdo contiene, aproximadamente, un 55% de agua, 30% de proteínas y un 15% de grasa. Pero posee una especial característica, y es que su grasa difiere en función del tipo de cerdo del que provenga el jamón, es decir, que su composición varía en relación con la alimentación y el tipo de crianza que haya tenido el cerdo a lo largo de su vida. No es lo mismo el que se cría en libertad y come bellotas y raíces que el que se lo hace en estabulación y se alimenta a base de piensos.

Según parece, las bellotas con las que se alimenta el cerdo ibérico de mejor calidad, proporcionan a su carne hasta un 59% de ácido oleico, el cual es muy apropiado para las personas que padecen de colesterol alto, mientras que si la alimentación del animal es de otro tipo, dicha proporción es notablemente inferior.

El ácido oleico propicia un incremento de la tasa del colesterol beneficioso (HDL) y reduce la del colesterol perjudicial (LDL). Recordemos que sólo el aceite de oliva virgen tiene un contenido de ácido oleico superior al del jamón de bellota, por lo que dicho jamón sería un alimento apropiado para estos pacientes. Pero ojo, ¡sólo el de bellota!

El hecho de que el animal, además de comer bellotas, se crie en libertad y coma también hierbas y raíces, le proporciona a la carne una serie de substancias también beneficiosas para la salud, siendo ésta rica en antioxidantes, vitamina E y vitaminas de grupo B, magnesio, fosforo y ciertos minerales como el cobre, esencial para los huesos y cartílagos, el calcio, hierro, zinc, magnesio, y selenio, este último muy ligado a procesos de prevención de patologías oncológicas y muy utilizado por parte de la Medicina Antienvejecimiento.

Como todo, la moderación es crucial y nunca se debe abusar, ni de este ni de otros muchos productos, pero tal vez, su principal inconveniente sea el elevado precio, ya que una buena ración de jamón ibérico de bellota no se encuentra al alcance de todos los bolsillos.

No obstante, llegado el caso, además de disfrutar de su incomparable sabor, podemos tranquilizarnos, también, sabiendo que ingerimos un alimento que posee propiedades beneficiosas desde el punto de vista nutricional.

Es posible que algunas personas al leer este texto, sobre todo vegetarianas  y veganas, pongan el grito en el cielo. Es comprensible, ya que si analizamos otro tipo de aspectos, como si debemos matar animales para comer o no, encontraremos que habrá quienes opinen que no se debe consumir esta ni ninguna otra carne. Respeto dicho planteamiento, pero no entro ni a valorarlo ni mucho menos a discutirlo, sólo quiero indicar que este breve comentario sólo trata de abordar el aspecto meramente dietético, sin entrar en otras consideraciones de tipo ideológico, filosófico o moral.

¿Mantequilla o margarina?

mantequilla o margarinaPor Dª Gracia María Casado, nutricionista y colaboradora del CMI Dr. Nougués En numerosas ocasiones se plantea la duda de cuál de las dos opciones es la mejor, o bien ya tenemos una idea preconcebida, pero quizás no es la más correcta y mucho menos, la más saludable. Ambos productos son emulsiones de agua en grasa, lo que las diferencia es el tipo de grasa utilizada, así mientras la mantequilla utiliza la grasa de la leche animal, la margarina se vale de las grasas vegetales. Partiendo de esta idea, a priori la margarina debería de ser más saludable, ya que utiliza grasa vegetal que es más beneficiosa para el organismo al contener menos ácidos grasos saturados y menos colesterol, sin embargo el proceso tecnológico de conversión de las grasas vegetales para hacer margarina origina los famosos ácidos grasos “trans” y hace dudar de lo saludable de este producto.

  1. Mantequilla:

Históricamente, ha sido siempre un producto caro que tan sólo podía ser adquirido por los sectores más privilegiados de la población, hoy en día todo eso ha cambiado y es un producto de uso común y diario. Se podría definir como la emulsión de agua en grasa, resultante del desuero, lavado y amasado de los conglomerados de grasa, que se forman por el batido de la crema de leche y es apta para consumo, con o sin maduración biológica producida por bacterias específicas. Por tanto, es un alimento muy graso, rico en grasa saturadas y colesterol y consecuentemente muy calórico. Dado que la mayor parte de la mantequilla es grasa láctea, es importante también su contenido en vitaminas liposolubles, (A y D, si bien puede ser variable según la alimentación del ganado y la época del año). En principio no es un alimento que esté reñido, salvo especiales condiciones de salud (sobrepeso-obesidad, trastornos cardiovasculares y alteraciones de los lípidos en sangre como la hipercolesterolemia e hipertrigliceridemia), con una dieta sana y equilibrada, siempre y cuando su consumo sea ocasional y moderado.  Inclusive su ingesta puede ser una fuente interesante de grasa para quienes necesiten un mayor aporte energético, como personas delgadas, desnutridas, deportistas y quienes realizan un trabajo físico intenso.

  1. Margarina:

Término genérico con el que se denominan distintos tipos de grasas usadas como sustitutos de la mantequilla. Con aspecto similar a ella, es más untuosa, debido al proceso de hidrogenación al que son sometidas las grasas y en el que se forman nuevos ácidos grasos saturados (llamados «trans») mientras que parte de los insaturados pierden su configuración original. Salvo que se modifique el contenido en grasa, el aporte calórico es similar al de una mantequilla, las únicas diferencias si comparamos la composición nutricional radican en: – ausencia de colesterol, puesto se elaboran a partir de grasas vegetales, así que cuidado con la publicidad engañosa, en la que nos afirman ser “bajas en colesterol” – contenido en vitaminas es añadido – pueden contener aditivos (conservantes, colorantes y aromatizantes para imitar el color, olor y sabor de la mantequilla)   Puestos a usar una grasa ¿por qué no usamos aceite de oliva o de semillas?, ellos no ofrecen dudas.

Antioxidantes y alimentación

alimentos antioxidantesCada vez más frecuentemente llama nuestra atención el mundo de los antioxidantes. Hoy día, dicho término, ha conseguido penetrar en la población de tal manera que, aunque uno no posea la más mínima noción de química básica, la palabra “antioxidante” suele sonar a algo bueno, algo que hay que tomar, sobre todo a ciertas edades o que hay que ponerse en la piel para retardar el proceso natural de envejecimiento cutáneo.

Y, podría decirse que no les falta algo de razón en esas afirmaciones, pero también es conveniente aprender a separar el trigo de la paja, es decir, ser capaz de discernir entre lo que son las realidades científicas más o menos constatadas y la presión mediática de ciertos laboratorios en los que la mayoría de las veces su objetivo es conseguir los máximos beneficios expresados en una buena cuenta de resultados a final de cada ejercicio contable, más que la salud como tal. Por eso soy partidario de tomar nuestros antioxidantes a través de la alimentación y suplementar cuando sea necesario con ciertos productos de garantía y calidad. Seguir leyendo

Día Mundial de la Salud

dia mundial de la salud“Celebramos hoy el Día Mundial de la Salud, fecha que fue instituida como conmemoración de la fundación de la Organización Mundial de la Salud en el año 1948. Cada año se dedica a un problema sanitario concreto. Este año el tema escogido ha sido la hipertensión (HTA).

La hipertensión arterial (tensión alta) es conocida también como “el asesino silente” ya que de una manera callada e insidiosa va afectando al organismo, sobre todo a nivel vascular, de tal manera que cuando aparecen clínicamente los primeros síntomas es ya demasiado tarde para revertirlos.

La hipertensión se relaciona sobre todo con complicaciones a nivel cardiovascular, que pueden afectar a la vista, a los riñones, corazón o cerebro, entre otros
órganos. Si se asocia a otros factores de riesgo como la diabetes o la obesidad, se incrementa la posibilidad de una mayor y más precoz afectación del organismo. hipertensión

Según nos muestran las estadísticas la HTA, la padecen en el mundo uno de cada tres adultos, aumentando la proporción con la edad. Pero hemos de saber que es una patología sobre la que podemos actuar mediante acciones preventivas. Las más importantes son:

  • Mantener una dieta equilibrada, con abundante proporción de frutas y verduras
  • Moderar y disminuir la ingestión de sal
  • Evitar la ingestión excesiva de alcohol
  • Mantener un peso apropiado
  • Hacer ejercicio físico con regularidad
  • Evitar el consumo de tabaco

Desde el punto de vista de la Medicina Integrativa, además de los fármacos convencionales, disponemos de una serie de productos sencillos y fáciles de consumir que resultan de ayuda para el control de la HTA, como por ejemplo el ajo, condimento culinario que encontramos en la mayoría de nuestras cocinas, y que entre sus numerosas virtudes se encuentra la de mejorar la tensión arterial.

ajo-HTAEl magnesio, bien como suplemento o bien a través de los alimentos ricos en él, es también bastante útil para la HTA.

Plantas como el espino blanco, las hojas de olivo y la pasiflora (cuando existe un componente emocional) son también bastante útiles, así como ciertos suplementos como por ejemplo el Coenzima Q-10, resultan apropiados para estos casos.

Disponemos también de otros muchos tratamientos eficaces para el control de la HTA como la acupuntura, la homeopatía o el entrenamiento en técnicas de relajación, que se ha demostrado especialmente útil en las personas con un componente importante de somatización.

Más allá de este comentario sobre la HTA, el Día Mundial de la Salud, debiera estimularnos a reflexionar sobre los modos más adecuados para aplicar los cambios necesarios en orden a promover la salud en nuestras vidas y facilitar el mantenimiento de la misma en nuestros ambientes.» (ANF)

Las bayas de Goji

goji

Por Dª Gracias María Casado, Nutricionista y colaboradora del CMI Dr. Nougués

Después del espectacular boom producido ¿disponemos de más información,  tenemos un sentido más crítico a la hora de tomarlas o ya no les prestamos la más mínima atención?

La baya de Goji ha sido utilizada en china durante miles de años para mejorar la salud y la longevidad y es uno de los alimentos más densos en nutrientes sobre el planeta tierra, con su amplio rango de fitonutrientes, antioxidantes, vitaminas, y mucho más.

Se trata de una fruta desecada de color intenso, con un sabor que podría asemejarse a la mezcla entre arándano y cereza. Crece en arbustos y en torno al Goji, existen en Asia abundantes leyendas. Pese a las muchas variedades existentes, las más conocidas corresponden a la variedad “Lycium Barbarum” y son éstas las que realmente contienen los nutrientes indicados y los efectos saludables que se han descrito, por lo que de entrada seamos precavidos también con las adulteraciones.

La especie Lycium Barbarum  que en la actualidad se importa desde China es una especie originaria del Mediterráneo y se da en otras zonas cálidas del mundo. El consumo de estas bayas en ningún caso podría resultar perjudicial o neutro para la salud humana, pero hay que tener cuidado y se desaconseja su consumo en personas que estén usando tratamientos anticoagulantes. Esta planta es pariente de nuestros tomates, pimientos y berenjenas, pues pertenece a la familia de las Solanáceas y son primas hermanas de Lycium europaeum, ese arbusto espinoso, común en las montañas de Almería, Murcia y Alicante.

Han aparecido como el complemento alimenticio ideal, procedentes nada menos que del misterioso Tíbet y sus propiedades casi mágicas nos aseguran salud y longevidad. La nueva leyenda urbana afirma que el Goji es un arbusto que crece en los valles del Himalaya, a unos 4.000 metros de altitud. También que sus frutos son «el secreto de los Hunza», conocidos por ser “el pueblo más sano y feliz de la Tierra”, cuyos ancianos llegan fácilmente a la edad de 130 años sin apenas un achaque.

¿Pero qué grado de verdad hay en todo ello? Al respecto muchos profesionales y especialistas, han hecho pública sus opiniones y afirman que se trata de “otra moda pasajera”, en la alimentación. La supuesta lista de propiedades es inmensa, desde reducir el colesterol hasta ser un infalible afrodisíaco. Pero como explicaron, entre otros, el director del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Granada, las bayas del Goji no tienen ninguna propiedad beneficiosa probada en estudios científicos extensos de intervención clínica en humanos. Contienen los mismos nutrientes que las frutas y las verduras tradicionales, salvo ese importante efecto placebo que le añaden los nuevos pícaros y, propagan los ingenuos.

Por el contrario, entre la multitud de propiedades que le son atribuidas, destacan:

  • Mejora de la visión
  • Tónico
  • Mejora la tez
  • Aumenta la producción de esperma
  • Mantiene su hígado y el riñón en buen estado
  • Reconstituye la esencia vital (semen)
  • Antimutagénico
  • Antioxidante muy poderoso
  • Ayuda en la circulación
  • Propiedades anti-cancerígenas.
  • Mejora de la visión
  • Mayor flexibilidad
  • Trata el insomnio
  • Dolor de cabeza y dolor muscular y articulaciones
  • Mejora la memoria
  • Eleva los niveles de energía
  • Brinda resistencia.

MORALEJA: no olvidéis que no hay ningún alimento milagro, fuera de una dieta sana y equilibrada  en la que  prime la variedad y el consumo de alimentos frescos,  naturales y de temporada. Mantengamos el equilibrio.

 

Micronutrientes (vitaminas y minerales) y salud

micronutrientesPor Dª Gracia María Casado, Nutricionista y colaboradora del C.M.I. Dr. Nougués

Afirmar que el plato de comida contiene todo lo que nuestras células necesitan, es bastante ambiguo y no cien por cien riguroso, y es que  existen multitud de factores que explican que una gran parte de la población no disponga de los micronutrientes necesarios para su buen funcionamiento. De ahí la importancia de que nos decantemos por una alimentación sana, natural en la que primen alimentos frescos, de temporada y de la máxima calidad, y que en definitiva no son más que una vía para lograr el mejor estado de salud y calidad de vida.

Entre los factores que repercuten en ello, se encuentran:

  • El rendimiento de los cultivos: no es algo novedoso que la comida/alimentos de hoy no son lo que eran. Las frutas y verduras son tan buenos como la tierra en la que crecen, pero el uso y abuso de fertilizantes y pesticidas le roban al suelo los nutrientes y no los reemplazan. De ahí que los alimentos lo más naturales y ecológicos sean una opción más saludable. Así la Catedrática de la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Agrícola de la Universidad de Valencia explicaba las ventajas nutricionales de los alimentos ecológicos sobre los convencionales.

http://www.youtube.com/watch?v=gAhFBJu86dw

  • Las frutas y las verduras son recogidas antes de su maduración completa, suelen recorrer grandes distancias hasta que llegan al supermercado y pasan un tiempo almacenados en la nevera antes de ser consumidos. Todo ello hace que pierdan gran parte de su densidad nutricional.
  • El modo de cocinar: cuando cocinamos a altas temperaturas o durante un tiempo prolongado desnaturaliza numerosas vitaminas. Asimismo, también se altera la calidad de los ácidos grasos contenidos en los aceites originándose sustancias potencialmente tóxicas que someten a nuestro organismo a un trabajo extra para desactivarlas.
  • Refinado de los cereales: la gran mayoría de los cereales (trigo y arroz principalmente) que consumimos están refinados, es decir, se les ha retirado las capas externas del grano para obtener una harina más blanca que se conserva mejor y es más apreciada que la harina integral. Pero ese refinado elimina las vitaminas y minerales que están en esas capas externas.
  • Consumo excesivo de alimentos acidificantes: una alimentación rica en productos refinados, carnes, platos preparados industriales, productos con excesiva sal, junto con un escaso consumo de verduras y frutas, aumenta las perdidas de minerales por la orina.
  • Calidad de los aceites: tomamos demasiadas grasas de origen animal (carne, nata, mantequilla, charcutería) y otros productos industriales ricos en grasas saturadas, en detrimento de los aceites vegetales, ricos en grasas poliinsaturadas. Además, el refinado que sufren los aceites altera la calidad de los ácidos grasos y suprime parte de los micronutrientes. Por eso, los aceites vegetales obtenidos por presión en frío, sin refinar, como el aceite de oliva virgen son mucho más beneficiosos para la salud que los aceites refinados como el aceite de oliva o el aceite de girasol.
  • Las situaciones individuales: estrés del día a día, práctica deportiva intensa, mujeres embarazadas, envejecimiento,… son factores que influyen de modo muy variable sobre nuestras necesidades en vitaminas y minerales.
  • La contaminación, los metales pesados, los aditivos, el alcohol, el tabaco, los medicamentos: todos estos compuestos, omnipresentes en nuestra sociedad occidental, son causa de intoxicación de nuestras células y, por tanto, de consumo de más de micronutrientes.

Y observemos la paradoja de nuestras sociedades occidentales, mientras que la abundancia alimentaria jamás ha estado tan presente, vivimos en un entorno en el que nuestro organismo sufre carencias y deficiencias.