La leche, ¿problema o solución?

imagesLa leche es un alimento imprescindible para el lactante, siempre y cuando sea la de su propia especie, ya que contiene el perfil proteico y graso que dicho ser necesita para su adecuado crecimiento.

Los seres humanos somos los únicos mamíferos que consumimos leche fuera del periodo de lactancia y, además, de otra especie, normalmente la de vaca. Esto debería considerarse, más bien, como un lujo culinario, siempre que te siente bien, pero no como una necesidad imprescindible, como muchos tratan de hacernos creer, sobre todo la industria láctea.

El famoso “calcio” que aporta la leche no es asimilado de forma adecuada por los adultos, de ahí la paradoja que los países con menos consumo de lácteos sean también los que menos osteoporosis presentan.

La ciencia actual confirma que la lactasa, enzima imprescindible para digerir la lactosa de la leche, disminuye de forma natural en la medida que vamos envejeciendo, de tal manera que para muchas personas mayores, la leche se convierte más en un problema que en una solución.

Por otro lado, la caseína, lactoalbúmina y la lactoglobulina, proteínas de la leche de vaca, precipitan en el estómago formando un coágulo de lenta y difícil digestión.

Se ha comprobado que la leche, además de ser mucogénica, es un alimento perjudicial en muchos procesos alérgicos y del aparato digestivo, lo cual lo constatan los pacientes cuando la eliminan de su dieta.

Algunas personas angustiadas preguntan, ¿y de dónde saco el calcio si no tomo leche?, y yo les devuelvo otra pregunta ¿de dónde lo saca una vaca que no toma leche y, además, la fabrica?

¡Ningún mamífero adulto toma leche y no se descalcifican!

Para los más aprensivos con el tema del calcio les aporto algunos alimentos que lo contienen y suelen absorberse mejor que la leche: Muchas verduras como (acelgas, espinacas, puerro, judía, col, cebollas…); legumbres (garbanzos, lentejas…); frutos secos (pistacho, nueces, cacahuete,…); huevo, pescados y mariscos, aceituna, chocolate, semillas de sésamo, etc.

En nuestro medio disponemos de variedad y cantidad de alimentos suficientes para no ser deficitarios en calcio. Sin embargo, sí que podemos tener déficit de zinc o de magnesio, pero eso será motivo de otro post.

¿Mantequilla o margarina?

mantequilla o margarinaPor Dª Gracia María Casado, nutricionista y colaboradora del CMI Dr. Nougués En numerosas ocasiones se plantea la duda de cuál de las dos opciones es la mejor, o bien ya tenemos una idea preconcebida, pero quizás no es la más correcta y mucho menos, la más saludable. Ambos productos son emulsiones de agua en grasa, lo que las diferencia es el tipo de grasa utilizada, así mientras la mantequilla utiliza la grasa de la leche animal, la margarina se vale de las grasas vegetales. Partiendo de esta idea, a priori la margarina debería de ser más saludable, ya que utiliza grasa vegetal que es más beneficiosa para el organismo al contener menos ácidos grasos saturados y menos colesterol, sin embargo el proceso tecnológico de conversión de las grasas vegetales para hacer margarina origina los famosos ácidos grasos “trans” y hace dudar de lo saludable de este producto.

  1. Mantequilla:

Históricamente, ha sido siempre un producto caro que tan sólo podía ser adquirido por los sectores más privilegiados de la población, hoy en día todo eso ha cambiado y es un producto de uso común y diario. Se podría definir como la emulsión de agua en grasa, resultante del desuero, lavado y amasado de los conglomerados de grasa, que se forman por el batido de la crema de leche y es apta para consumo, con o sin maduración biológica producida por bacterias específicas. Por tanto, es un alimento muy graso, rico en grasa saturadas y colesterol y consecuentemente muy calórico. Dado que la mayor parte de la mantequilla es grasa láctea, es importante también su contenido en vitaminas liposolubles, (A y D, si bien puede ser variable según la alimentación del ganado y la época del año). En principio no es un alimento que esté reñido, salvo especiales condiciones de salud (sobrepeso-obesidad, trastornos cardiovasculares y alteraciones de los lípidos en sangre como la hipercolesterolemia e hipertrigliceridemia), con una dieta sana y equilibrada, siempre y cuando su consumo sea ocasional y moderado.  Inclusive su ingesta puede ser una fuente interesante de grasa para quienes necesiten un mayor aporte energético, como personas delgadas, desnutridas, deportistas y quienes realizan un trabajo físico intenso.

  1. Margarina:

Término genérico con el que se denominan distintos tipos de grasas usadas como sustitutos de la mantequilla. Con aspecto similar a ella, es más untuosa, debido al proceso de hidrogenación al que son sometidas las grasas y en el que se forman nuevos ácidos grasos saturados (llamados «trans») mientras que parte de los insaturados pierden su configuración original. Salvo que se modifique el contenido en grasa, el aporte calórico es similar al de una mantequilla, las únicas diferencias si comparamos la composición nutricional radican en: – ausencia de colesterol, puesto se elaboran a partir de grasas vegetales, así que cuidado con la publicidad engañosa, en la que nos afirman ser “bajas en colesterol” – contenido en vitaminas es añadido – pueden contener aditivos (conservantes, colorantes y aromatizantes para imitar el color, olor y sabor de la mantequilla)   Puestos a usar una grasa ¿por qué no usamos aceite de oliva o de semillas?, ellos no ofrecen dudas.