La senda del guerrero

camino del guerrero Si a lo largo de tu vida has entendido realmente todo lo que significa asumir el compromiso de desarrollar al máximo tu potencial haciendo surgir en ti tu parte amorosa hacia todos los seres, entonces, necesariamente, precisarás encontrarte con tu “Guerrero Interior”.

Así que, si en algún momento de tu vida eliges comprometerte en crecer y desarrollarte, significa que has decidido transitar por la Senda del Guerrero.

¡Enhorabuena¡

Pero has de saber que ser un Guerrero en el ámbito espiritual no tiene nada que ver con hacer la guerra, sino con aceptar el compromiso personal de desarrollar una disciplina interior para obtener el coraje suficiente que te permita afrontar y trascender tus miedos y limitaciones.

Ser un Guerrero es adoptar la irrenunciable y radical decisión de hacer de este mundo un lugar mejor y más humano.

Emprender el Camino del Guerrero significa también iniciar el viaje interno hacia la liberación, porque el camino de la liberación constituye la auténtica Senda del Guerrero.

Conocer la realidad, comprender el cambio, abrirse a la dimensión mágica (Sagrada) del mundo y de nosotros mismos… todos esos son elementos que un auténtico Guerrero  Interior habrá de tener en cuenta.

En este proceso necesitarás conectar con tu potencialidad de combate, es decir, con la energía de la combatividad del Ser.

La combatividad es una cualidad imprescindible en el camino de desarrollo humano, y es diferente de la agresividad o de la cólera.

La confusión entre ellas hace que muchas personas que tratan de desarrollarse, renuncien a esta faceta convirtiéndose en una especie de “buena persona” tan sumamente “pacífico” que no puede dañar, pero tampoco puede hacer nada por mejorarse ni por mejorar el mundo.

La combatividad es una cualidad marcial que desarrollan todas las tradiciones espirituales. Es la energía para luchar por la vida y por todo aquello que merece la pena. Tiene que ver con benevolencia, con perdón, y al mismo tiempo con espíritu de combate.

Es importante no confundir combatividad con activismo. No es hacer por hacer, ni siquiera estar siempre haciendo. Combatividad tiene más que ver con serenidad, incluso con el estado de No Acción del que hablen los taoístas ( Wu Wei).

El ser humano actual sufre de falta de calma tanto interior como exterior, por eso, un auténtico Guerrero habrá de comenzar su entrenamiento desarrollando la base sobre la que sustenta todo su trabajo, la calma interior. Dicha base es su centro, y su centro debe permanecer estable.

Es por eso importante que aprendas a usar la soledad no como un lugar donde esconderte sino un lugar donde compartir regalos, donde seguir aprendiendo.

Ser un Guerrero implica un compromiso en el que nunca se deja de estar de servicio, siempre se está de guardia, lo cual no significa que siempre estemos haciendo cosas, sino que más bien nuestro descanso, nuestra diversión, nuestras horas libres estarán marcadas por un talante especial. No hay cabida aquí para “perder el  tiempo” y con ello la vida.

Has de tener presente que para transitar por este camino necesitarás una dosis importante de valor, perseverancia, disciplina y sobre todo disfrutar de lo que estas haciendo.

Llegado un punto encontrarás al maestro adecuado.

¡Confía!, porque “cuando el discípulo está preparado, aparece el maestro”.

Pero recuerda que un Guerrero no trabaja sólo para sí, sino para la tribu, tal como dicen las antiguas enseñanzas del pueblo Yaqui (“El trabajo del Guerrero es llevar el cambio a la Tribu”)

Por tanto, si quieres crecer y desarrollarte habrás de aprender a transitar por la Senda del Guerrero, y esto debería ser uno de tus principales compromisos.