¡Qué alegría encontrarte de nuevo!

Vínculos más allá de la vida
alegría del encuentro
Disfrutemos de la alegría del reencuentro

En algún momento de nuestra vida hemos tenido la experiencia de encontrarnos con personas a las que hacía tiempo que no veíamos y es posible que nos alegremos por dicho reencuentro.

Lo más normal es preguntarse qué tal han ido las cosas, o rememorar momentos del pasado, o comentar el momento actual, etc.

Hasta ahí podríamos decir que es una descripción absolutamente normal de lo que sucede cuando vamos a algún evento concurrido como una fiesta, una boda, una reunión de antiguos alumnos o, simplemente, un día cualquiera caminando por la calle cuando nos reencontramos con viejos amigos. Seguir leyendo

El sabor del silencio

el sabor del silencio

Hace algunos años, tras una experiencia meditativa, descubrí «como sabe el silencio». Describirlo no es tarea fácil, pero, más o menos, me supo así:

«El silencio, el agradable y sabroso silencio, sabe a infinito, sabe a lugar de encuentro contigo mismo y también con la divinidad.

El silencio sabe a devoción, a respeto, a conocimiento, a amor…

El silencio te conecta con la parte más profunda y más sagrada del ser, sobre todo, con la experiencia primordial de estar vivo, y, más allá de esto, de ser vida.

El silencio embriaga los sentidos, nutre el alma, expande tu energía.

En el silencio te encuentras a ti mismo, desnudo, y también encuentras al otro, para ya, nunca más, ser dos sino sólo uno.

En el silencio también te pierdes… te pierdes en la dulce profundidad de la creación.

En el silencio te sientes pequeño, minúsculo, desapareces como si fueses sólo un electrón en comparación con todo el universo, y es en ese preciso instante, un instante en el que más allá de cualquier tiempo, parece como si el sol venciese a la noche, justo en ese momento, paradójicamente, percibes tu grandeza, porque, y esa es la magia del silencio, ya no te sientes electrón, sino que en ese punto eres Universo».