Entrenar la corporalidad: La postura ecuánime

postura ecuánimeSin lugar a dudas, durante el proceso de crecimiento y desarrollo humano, la corporalidad ha de participar como parte esencial del mismo, y no como un mero espectador de los procesos mentales y emocionales. Hemos superado, hace ya mucho tiempo, la dualidad proveniente de las ideas platónicas y, posteriormente, del cartesianismo de que el cuerpo no era más que “la cárcel del alma” o algo desconectado de la dimensión espiritual del ser, de tal manera que hemos llegado ya a incorporar en occidente lo que desde tiempos ancestrales era  ampliamente conocido en oriente, es decir, hoy día podemos considerar nuestra corporalidad como la puerta principal hacia la consciencia, y un elemento fundamental de ciertas prácticas de desarrollo espiritual. Disciplinas como en yoga, el Tai chi o el Qi Gong, nos lo vienen enseñando y demostrado desde hace miles de años. Por eso, como parte del entrenamiento en Sofrodynamia®, la atención al cuerpo adquiere un carácter relevante. Sabemos que en cada instante ocurren muchas cosas en nuestro mundo interior, de las cuales sólo seremos conscientes cuando aparece alguna sintomatología lo suficientemente intensa como para llamar nuestra atención. Pero es posible aprender a atender a nuestro cuerpo de tal manera que podamos distinguir, desde fases iniciales, aquellas respuestas corporales que indican una tensión a nivel interior, lo cual es imprescindible de cara a realizar los ajustes correctivos necesarios. Desde el punto de vista físico, nuestro cuerpo se encuentra en continuo conflicto entre la necesidad de mantener una postura erguida natural y las fuerzas gravitatorias que nos arrastran hacia abajo. Esta necesidad de ajuste continuado, sumado a las tensiones corporales que se somatizan como consecuencia de conflictos emocionales y los frecuentes vicios posturales que solemos tener, tienen como consecuencia que la dimensión corporal se tensione fácilmente y sufra innecesariamente, a menos que apliquemos la corrección oportuna. Este estado de tensión muscular mantenida, amén de consumir una elevada cantidad de energía, es interpretado por el cerebro como alarma o peligro, poniendo en marcha la consecuente respuesta de estrés que, al mantenerse en el tiempo y hacerse crónica, suele pasar desapercibida por el sujeto, dando lugar posteriormente a la aparición de diversas patologías. La práctica de la Postura Ecuánime nos ayudará a modificar el panorama anteriormente descrito. El establecimiento de la Postura Ecuánime durante nuestra práctica, permite prevenir las nefastas consecuencias del estrés, ya que al tomar consciencia del cuerpo y regularizar la respiración, la mente se serena y podemos experimentar un cierto aquietamiento global. Dicha postura nos permite, pues, armonizar el Espacio Interior y la corporalidad, ya que utilizamos el cuerpo como elemento de acceso a la consciencia. Es posible establecerse en la Postura Ecuánime tanto en la vertical como sentados. Pero ¿en qué consiste la Postura Ecuánime? Para adoptar la Postura Ecuánime atendemos a lo siguiente:

  1. Realizamos los ajustes corporales necesarios para desbloquear las articulaciones de forma correcta.
  2. Corregimos los ejes corporales para estar perfectamente alineados
  3. Buscamos, además, enraizarnos, tanto desde nuestros pies asentados sobre la tierra, como desde nuestra coronilla que queda como suspendida hacia el cielo.
  4. Tomamos consciencia de las tensiones de todo el cuerpo y las sustituimos por distensión
  5. Centramos nuestra respiración en Dan Tien

Espero que utilizando estos consejos, poco a poco, y a través del entrenamiento, experimentes la sensación de trascender la dualidad cuerpo-consciencia y puedas percibirte globalmente.

Somos cuerpo, consciencia y energía

cuerpo, consciencia y energía“El ser humano puede ser considerado como un complejo sistema que realiza intercambios energéticos con el entorno y que tiene diferentes niveles de manifestación.

Hablamos de un nivel de manifestación corporal, otro psicológico y otro energético. De tal  manera que cuerpo, consciencia y energía se encuentran interconectados de forma que no es posible escindirlos. Dicha interconexión explica por qué en ciertas disciplinas con enfoque energético y espiritual, como por ejemplo el yoga, el cuerpo intervine como soporte fundamental del trabajo de desarrollo de la consciencia a través de un trabajo corporal y energético al mismo tiempo.

En el ser vivo, cuerpo, consciencia y  energía forman una unidad indisoluble que sólo es quebrada en el momento de la muerte.

Por tanto, el ser humano, pues, no es una suma de partes diferentes conectadas entre sí de alguna manera, sino de un sistema único, global y perfectamente interrelacionado entre sus distintos niveles.

Si nos referimos más específicamente a la dimensión corporal, se podría diferenciar entre la corporalidad en acción y el cuerpo como materia sin más, tal y como se encuentra presente en el cadáver. La diferencia entre lo uno y lo otro es que el primero está interpenetrado por la consciencia y la energía mientras que el segundo es sólo materia.

La noción actual de salud a nivel corporal, además de los consabidos parámetros biológicos, incluye además que la consciencia habite el cuerpo y que el cuerpo informe a la consciencia de un modo armónico, así como la existencia de un equilibrio apropiado de sus movimientos energéticos.

Cuando hablamos de energía incluimos dentro del mismo término a los diferentes tipos que podemos encontrar en el organismo. Todas ellas no son más que manifestaciones diferentes de la única energía primordial esencial, la Energía Vital. Podemos encontrar pruebas de dicha energía en el calor corporal, la energía mecánica necesaria para el movimiento, al energía metabólica expresada en unidades de ATP (Adenosin trifosfato), la energía electromagnética que se produce debido al continuo movimiento de los electrones, etc.

Desde el punto de vista de la salud nos interesa considerar la energía bioeléctrica. como elemento fundamental para la conservación y el mantenimiento de la salud del individuo Dicha energía es captada en algunos órganos por aparatos como el EEG, ECG, etc. Para ciertos maestros chinos, el movimiento del Qi en el cuerpo, es lo más parecido a la circulación de la energía bioeléctrica por todo el organismo a través de los canales y puntos.

Desde un punto de vista energético, llamamos salud al correcto equilibrio entre cuerpo, consciencia y energía, ya que el bloqueo de la circulación de dicha energía, el desequilibrio de la misma, así como los nudos emocionales y contaminaciones mentales, afectarán al cuerpo, de tal modo que se deteriorará la salud y la armonía vital de una persona, y aparecerá la enfermedad.

Por esa razón, cuando queremos armonizar la salud del ser humano necesitamos armonizar apropiadamente los diferentes constituyentes del sistema que lo integra, esto es: cuerpo, consciencia y energía.

Para realizar todo ello de forma adecuada necesitamos un método que nos enseñe a darnos cuenta de dónde estamos, hacia dónde queremos ir y qué caminos hemos de seguir para ello.

La Sofrodynamia® pretende ser un método de entrenamiento integral del ser humano para armonizar la existencia un poco más, disminuir el sufrimiento y poner las bases para una mayor felicidad en la vida a través de la armonización del cuerpo, la consciencia y la energía.” (ANF)

Cuerpo y emociones

cuidado emocional“El cuidado de las emociones va mucho más allá de lo que significa sentirse bien o no. Diversos experimentos han demostrado el modo en el que dichas emociones pueden influir en los distintos parámetros bioquímicos y funciones orgánicas, por lo que atender al equilibrio emocional ha de ser considerado con todo fundamento como una poderosa herramienta para cuidar también el cuerpo” (ANF)