Los mantras, un ejemplo de terapia por el sonido

mantraCada día vamos comprendiendo más y mejor el efecto de ciertas prácticas que, por lejanas o desconocidas, nos resultaban extrañas hasta ahora, sobre todo en el ámbito de la terapia. Gracias a los nuevos avances de la ciencia podemos comprenderlas mejor y darles un soporte científico actual, como por ejemplo el caso de la meditación y sus efectos terapéuticos.

En la actualidad contamos con suficiente número de investigaciones científicas como para afirmar que una vibración sonora adecuada puede ejercer un efecto beneficioso sobre las personas.

Pero es menos conocido para la ciencia el fundamento por el cual ejercen ese mismo beneficio otras prácticas ancestrales que se realizan en diferentes religiones y culturas como es la repetición de mantras.

La palabra mantra proviene del sanscrito y consta de dos raíces, “man” que significa mente y “tra” que podría traducirse como protección. Por tanto, un mantra (nag, en tibetano) es un sonido que se realiza como protección de la mente.

Muchos de estos mantras, al estar en sanscrito o en tibetano, no tienen una traducción concreta o bien su traducción es muy compleja, ya que en ellos se transmiten realidades simbólicas que nos remiten a diferentes y profundos niveles de significados, los cuales están relacionados con los distintos niveles de profundidad de la mente y de entendimiento del practicante.

Lama Gangchen Rimpoché enseña que un mantra es “un compañero espiritual”, o dicho de otro modo, son sílabas que nos protegen contra las concepciones y apariencias ordinarias y erróneas.

Por tanto, podríamos concluir que un mantra es un sonido que  funciona como una especie de “amigo espiritual” que nos acompaña a cada uno en nuestro nivel.

Existen distintos tipos de mantras: 1) De petición; 2) De purificación; 3) Sílabas semillas (Bijamantras); 4) De conexión con un aspecto purificado de la consciencia (deidad).

Algunos autores piensan que la realización de los mantras al estilo tibetano favorece un cierto tipo de patrón respiratorio con predominio marcado de la espiración. Esto, a nivel fisiológico, se traduciría como una estimulación del Sistema Nervioso Vegetativo de tipo Parasimpático, poniendo en marcha todas las reacciones trofotrópicas  de distensión y de recuperación energética y vital.

Tal vez por eso la realización de mantras produce un efecto positivo en nuestra mente, ya que el mantra es el soporte de estimulación de los mecanismos de atención y concentración de nuestra conciencia, y además produce efectos recuperativos y de autorregulación vegetativa de nuestro cuerpo.

Pero desde el punto de vista tántrico, la energía del mantra supera con mucho la simple vibración sonora, ya que es capaz de movilizar y conducir adecuadamente la energía que opera en niveles sutiles y muy sutiles de la consciencia.

No entender el significado de los mantras no debería ser ningún obstáculo para quien lo repite. Basta con que se utilicen y ya comienzan a funcionar por su propio poder vibratorio.

Y esto es así porque existen sonidos primarios, carentes de un significado formal pero que tienen un gran efecto sobre la mente. Hoy día los científicos que trabajan en técnicas de relajación conocen el efecto tranquilizador y beneficioso del sonido “Mnn” y su asociación con cosas agradables. Este sonido es el prototipo de disfrute, ya que cuando anticipamos algo que nos gusta realizamos sonidos de este tipo: ummm…. o  mnnnn.

Sea como fuere, más allá de las posibles explicaciones científicas o espirituales, el hecho constatable es que la repetición de mantras ejerce un efecto beneficioso y saludable en la persona que lo realiza. Esta es una afirmación que no hay que creer, sin más, si no que puede ser verificada por todos aquellos que se introduzcan en dicha práctica.

Propósitos saludables para el 2015

propositos saludables 2015Cada comienzo de año parece que fuese el momento más apropiado para formular los nuevos propósitos que, con demasiada frecuencia, volverán a repetirse al año siguiente, pues muchos de ellos no se habrán cumplido.
Unas veces por pereza, otras por falta de tiempo, otras veces por circunstancias externas, el hecho es que no suelen faltar buenas razones para decirnos cada 31 de diciembre que de este año no pasa que…
Bueno, sea como fuere, lo suyo es volverlo a intentar, con la esperanza de que en algún momento se hagan realidad.
Para quienes tiene muy claro sus nuevos propósito, simplemente, desearles ánimo, firmeza y constancia, a ver si este año de verdad se cumplen.
Para los que no lo tienen claro, me gustaría aportarles unas cuantas ideas sencillas que, sobre todo, tienen la finalidad de contribuir a una vida más saludable y, gracias a ello, también a una vida más feliz.
Si recordamos los pilares tradicionales de nuestra salud, la alimentación, el ejercicio, y el equilibrio mental y emocional, no cabe duda de que encontramos una interesante fuente de inspiración para nuestros propósitos.
Pero a estos principios tradicionales yo añadiría un par de pilares más: las buenas compañías y los suplementos nutricionales apropiados.
Con estos ingredientes, os propongo el siguiente listado de propósitos para 2015:

1.- Cuidar y mejorar nuestra alimentación, eligiendo productos saludables y consumiéndolos con alegría y agrado, disfrutando del placer de disponer de dichos productos y compartir nuestra mesa con nuestros amigos y seres queridos. Recuerda que tanto nutre lo material como lo afectivo.

2.- Buscar momentos para realizar un ejercicio físico moderado y de acuerdo a nuestra edad y condición. No es necesario prepararse para las olimpiadas. A veces es suficiente con bajarse una parada antes del autobús o aparcar el coche un poco más lejos del destino al que queremos llegar.

3.- Hacer de nuestra mente nuestro mejor amigo. Dejar de transportar la pesada losa del pasado y aprender a amar nuestro lado oscuro tanto como el luminoso. Para ello habremos de buscar momentos para el silencio, la meditación y el contacto con nuestro interior. Si no sabes como hacerlo, este año te ofrece la oportunidad de aprenderlo. Hay muchas opciones disponibles para ello.

4.- Procura disfrutar de buenas compañías. Es cierto que existen lugares donde no las elegimos, pero en todo aquello que esté en nuestra mano procuraremos buscar las personas y los ambientes más nutricios, así como a quienes nos ayuden a desarrollar lo mejor de nosotros mismos.

5.- Cumplir años es lo mejor que nos puede pasar porque significa que seguimos vivos. Pero para amortiguar lo que el envejecimiento natural trae consigo, así como para otras muchas enfermedades, podemos acudir a los nutracéuticos y a los suplementos nutricionales apropiados. Muchos de ellos marcan la diferencia entre un estado más o menos saludables. Es conveniente elegir el apropiado para cada persona en función de su edad y de sus predisposiciones patológicas, y para ello también puedes encontrar el consejo profesional apropiado.

Seguir estas cinco propuestas es aumentar la salud y mejorar nuestra vida. Si te parece bien puedes intentar seguirlas, en caso contrario, no le hagas caso.

¡Que el 2015 nos traiga toda la felicidad que anhelamos!

A propósito del despertar

a propósito del despertarDecía nuestro insigne poeta Antonio Machado, “Tras el dormir y el soñar, lo más importante es despertar”.  Hay quien piensa que dicha frase es una obviedad, porque después de un buen sueño, qué cosa mejor que despertarse.

Pero lo más probable es que no se estuviese refiriendo al hecho fisiológico y cotidiano de levantarse de la cama después de haber dormido, sino que, a poco que vayamos más allá de la  mera literalidad, lo cierto es que nos deja entrever un significado bien distinto.

¿A qué despertar se podría estar refiriendo Machado?

Una mente ordinaria suele encontrarse presa de sus propios errores y limitaciones. A este estado mental lo llamamos mente dormida, para diferenciarlo de otro estado bien distinto que es el de la mente despierta, un estado mental más lúcido, nítido, claro y brillante. Tal vez el poeta nos esté proponiendo salir del letargo y la inercia de la mente ordinaria para vivir nuestra vida de forma “despierta”.

Puede que nos extrañe esta propuesta de Machado, ya que, por lo general, en nuestro medio cultural, la información acerca del despertar nos ha venido de la mano de las diferentes disciplinas orientales que desde hace unos años se han expandido por occidente.

Tal vez por esta razón, es frecuente que muchas personas piensen que eso del despertar es algo lejano, algo relacionado con el budismo, con el yoga, con el taoísmo o con cualquier otra doctrina similar. Que eso del despertar tiene poco que ver con las personas que viven en occidente en el siglo XXI.

Nada más lejos de la realidad, porque el proceso de despertar es un asunto específicamente humano y, por tanto, universal. No tiene ni tiempo ni frontera.

Todos estamos llamados a despertar, es decir, todos estamos llamados a salir de nuestro letargo y a perfeccionarnos por el camino evolutivo propio de nuestra especie, el del desarrollo de nuestra mente y de nuestra consciencia.

Etimológicamente la palabra Buda, significa “el despierto”, el que ha salido del sueño de los engaños mentales. Se dice que todos podemos llegar a ser un Buda porque en nuestro interior, más o menos velado por los errores de la mente, existen las semillas de la budeidad, o lo que es lo  mismo, las semillas del despertar.

Así que, según parece, necesitamos asemejarnos a un  buen jardinero que cuida las semillas para que algún día florezcan.

Optar por el camino del despertar no es, en modo alguno, una elección extravagante, ni lejana, ni una actividad narcisista por parte de aquellos que dedican su tiempo a contemplar su propio ombligo, ni tampoco es una elección meramente individualista.

Despertar, es una tarea personal pero no excluyente, ya que es a través de la propia lucidez mental que podremos beneficiar más y mejor al mayor número de seres posibles.

Comprometerse con el despertar constituye la apuesta más solidaria, entendida desde el punto de vista de la evolución global de la especie, que podríamos abordar en la vida.

Dicen las enseñanzas tradicionales que un Buda  podrá mostrarte el camino, pero que no puede despertar por ti. Por tanto, nadie podrá excusarnos del trabajo que hemos de realizar por nosotros mismos. En esta tarea no hay suplentes. He aquí el esfuerzo y el compromiso que hemos de asumir para alcanzar el estado deseado de una mente despierta.

 

Valor y coraje

valor y coraje1Aspirar a desarrollar tus potencialidades mediante la práctica y el entrenamiento de la mente no puede decirse que sea un camino fácil ni cómodo, pero sí se puede afirmar  con total rotundidad que es una elección que merece la pena. Sobre todo si aspiras a ser feliz.

Dicha elección está abierta a cualquier persona, pero sólo los espíritus más valientes y luchadores son los que generan la determinación necesaria para aceptar los compromisos que todo trabajo de desarrollo humano lleva consigo.

Hay un par de cualidades especialmente importantes para quienes eligen este camino, el valor y el coraje.

Decimos que una persona es valerosa cuando es capaz de enfrentarse a las situaciones arriesgadas o difíciles que la vida nos trae cada día, mientras que utilizamos el término coraje para referirnos a la determinación con la que se enfrenta a un peligro o una dificultad.

Hemos de tener presente que la valentía y el coraje son cualidades que tienen la virtud de transformar a personas corrientes en seres extraordinarios, capaces de las más importantes proezas.

Pero tener valor es distinto a no tener miedo. Porque quien no tiene miedo puede llegar a ser un temerario y eso, a veces, entorpece más que ayuda.

El miedo es una emoción básica que cumple una función muy importante para la conservación de la vida en diferentes especies. Si aprendemos su utilidad, podremos sacarle el partido necesario sin sufrir las limitaciones que con frecuencia aparecen en quienes lo padecen. Hacerse amigo de nuestros miedos es una de las vías para incrementar el valor y el coraje.

Porque un valiente es aquel que hace lo que debe hacer a pesar de que tenga miedo y, a veces, tiemble.

Tener valor y coraje se relaciona con la capacidad que poseemos los seres humanos para correr riesgos, es decir, para salir más allá de nuestra zona de comodidad y confort, y para abrirnos a la posibilidad de experimentar nuevas situaciones vitales.

Esta actitud ha sido el motor que ha hecho posible muchos de los logros de los seres humanos a lo largo del camino evolutivo. Si no hubiésemos traspasados nuestros límites de seguridad, todavía permaneceríamos en las cavernas. Por tanto, ser capaz de correr riesgos es fundamental para nuestro desarrollo como individuo y como especie.

También es importante aprender a confiar en nuestras propias posibilidades, es decir, afirmar “yo soy capaz”, y a partir de ahí generar el coraje necesario para dar respuestas a nuestros retos vitales.

Quien posee el valor y coraje necesario es quien asume la responsabilidad de sus actos y no huye cuando hay que dar la cara. Esto tiene mucho que ver con lo que llamamos tener fuerza de ánimo. Te has preguntado alguna vez de dónde surge tu fuerza de ánimo. Es algo interesante que debieras explorar.

Hay quienes creen que el antídoto del miedo es el valor, pero eso no es cierto.El antídoto del miedo no es el valor, ya que puedes ser valiente y tener miedo. El verdadero antídoto del miedo es el amor, porque allí donde hay amor no hay espacio para el miedo.

¿Cómo harás para incrementar el valor y el amor en tu vida?

 

Algunos beneficios de sonreír

sonreírSiempre hemos intuido que reír es mejor que no hacerlo, y también que quienes sonríen suelen gozar de una mejor salud física y mental, pero hasta hace poco tiempo carecíamos de pruebas científicas lo suficientemente contundentes como para afirmarlo con total rotundidad.

Sin embargo, desde hace un tiempo, la ciencia ha podido comprobar que, aquello que de manera intuitiva todos creíamos acerca de los beneficios de la risa, son cosas con fundamento.

Así, hoy día sabemos que la risa no sólo es buena para nuestro estado emocional y mental, sino que también actúa beneficiosamente sobre la salud de nuestro cuerpo físico.

Cuando sonreímos, el cerebro genera una serie de substancias que producen calma, paz, serenidad y bienestar, mientras que se disminuyen aquellas otras responsables de los estados de malestar, tensión y estrés. Esto último hace que sonreír con frecuencia ayude a amortiguar los efectos nocivos del estrés.

Por otro lado, la risa, gracias a la liberación de endorfinas, hace que disminuya la sensación de dolor.

También se mejora la calidad de la respuesta inmunológica y hace que seamos más resistentes en nuestro sistema defensivo. Se ha comprobado que ver una película de humor genera un aumento de inmunoglobulinas, substancias defensivas, mientras que cuando la película es de terror se produce un bloqueo de nuestras defensas que dura varias horas.

Otro aspecto que se ha podido comprobar es que sonreír mejora el aporte de oxígeno a nivel celular, con todo lo que ello significa a nivel del metabolismo en general. Este efecto parece ser especialmente positivo para mejorar la calidad de nuestra piel.

Un estudio publicado en la revista “Psicological Science” en 2010, revela que las personas que sonríen tienen una mayor longevidad que los que no lo hacen.

En nuestras relaciones cotidianas experimentamos que una cara amable y sonriente genera más confianza que las que expresan un gesto adusto o serio, por lo que sonreír mejora también nuestra interacción con los demás.

Algunos datos actuales apuntan a confirmar la llamada “hipótesis de la retroalimentación facial”, mediante la que se ha podido determinar que cuando sonreímos, las aferencias neurológicas que llegan a nuestro cerebro generan un estado placentero, aunque la sonrisa haya sido realizada ex profeso y no emerja como consecuencia de una situación grata. Dicho con otras palabras, incluso fingir que sonríes puede llegar a funcionar.

 

Consejos para aprender a crear futuro

aprender a crear futuroPor mi parte no sería demasiado aventurado decir que, para la mayoría de las personas que conozco, la expresión “crear futuro” les suena bien, les parece seductora y sugerente.

Y cuando he indagado al respecto, he llegado a la conclusión de que es así porque, entre otras cosas, dicha frase permite intuir la posibilidad de generar un futuro más atractivo y más acorde con lo que realmente queremos en la vida, en lugar imaginarnos como sujetos pasivos o como simples víctimas expectantes al albur de los acontecimientos que nos suceden.

Además de lo anterior, también podría afirmar que, según mi experiencia, son muchos los que no se perciben como protagonistas de sus vidas, sino que sienten como si la vida les “pasase por encima” sin poder hacer nada para dirigir su propio destino ni para modular las repercusiones que conlleva cada suceso vital.

Experimentar lo anterior produce una sensación de impotencia y frustración, es como sentirse indefensos ante un futuro incierto.

Y esto es así porque muchas veces olvidamos que, admitiendo la incertidumbre de las cosas, a pesar de ello, ¡es posible aprender a crear futuro!

Porque aprender a crear futuro significa tomar la decisión de llegar a ser los verdaderos protagonistas del “guión” de nuestra vida.

Entonces, en el caso de que hayas elegido ser dicho protagonista o, lo que es lo mismo, crear tu propio futuro, lo primero que deberías de tener en cuenta es que una gran parte de cómo vivirás en el futuro ya se está gestando en el momento presente.

Así que, tomar consciencia de ello y aprender a gestionar los recursos actuales de la mejor forma posible, es algo que no debiera ser olvidado ni infravalorado, porque, no lo olvidemos, existe cierto nivel de concordancia entre las causas presentes y los efectos futuros.

Llegado a este punto surge la pregunta, ¿entonces, cuáles son las mejores herramientas prácticas de las que disponemos para realizar dicha tarea?

Vamos a enumerar las que, desde el punto de vista del entrenamiento sofrodynámico, consideramos más importantes.

1.- CONSTRUIR UN MODELO POTENCIADOR.

Posiblemente, la primera de todas, sin restar importancia a las demás, debiera ser trabajar sobre nuestro propio modelo del mundo, es decir, sobre las creencias y comprensiones que tenemos acerca de aquello a lo que llamamos realidad. Porque ser capaz de transformar dicho modelo para que funcione de forma apropiada, es decir, hacer que sea potenciador en lugar de limitante, es una de los más importantes retos de nuestra vida y la base fundamental para el cambio y la mejora vital.

2.- CREAR DIRECCIONES VITALES DE DESARROLLO.

También es sumamente importante revisar nuestros propósitos, nuestras metas y nuestras direcciones vitales. Es necesario, pues, que éstas se encuentren orientadas hacia el desarrollo de nuestras potencialidades.

3.- BUSCAR LA CONGRUENCIA ENTRE LO QUE HACEMOS Y LO QUE DESEAMOS OBTENER.

Si quieres llegar a un lugar pero tus pasos te llevan en otra dirección es bastante posible que nunca alcances tu objetivo. Necesitamos crear congruencia entre lo que hacemos en el presente y lo que queremos obtener en el futuro. Es lo que en Sofrodynamia® conocemos como “practicar el alineamiento”.

4.- LIBERARSE DE LOS AUTOMATISMOS.

En muchos aspectos de nuestra vida funcionamos mediante hábitos repetitivos y ciertos automatismos, otra herramienta importante para crear un futuro mejor, será la de estar atentos a estos mecanismos para evitar las respuestas automáticas según la fórmula acción-reacción.

Porque las respuestas automáticas coartan nuestra libertad para decidir y sólo mediante la toma de consciencia en el presente, y cuando somos capaces de crear distancia con el acontecimiento, podemos ejercitar la capacidad de decidir nuestras respuestas libremente.

A esta tarea la llamamos “cambiar los hábitos limitantes” para establecer nuevos “hábitos más saludables”.

5.- AUMENTAR NUESTRO ARSENAL DE RECURSOS.

No debemos olvidar que el modo en el que habitualmente somos capaces de solventar ciertos retos de la vida diaria dependerá del nivel de recursos del que dispongamos para afrontar dicha tarea. Por tanto, aprender a desarrollar nuevas habilidades, así como incrementar las capacidades que ya tenemos, será otro factor de gran importancia para construir un mejor futuro.

6.- ATREVERSE A REALIZAR PEQUEÑOS CAMBIOS CUANDO NO ES POSIBLE HACER OTROS MAYORES.

Muchas personas se quedan bloqueadas porque perciben que no pueden llevar a cabo los cambios que les gustaría en su vida.

A ellos, no me canso de recordarles que un pequeño cambio mantenido a lo largo del tiempo es capaz de generar un beneficio mucho mayor que en el que un principio se pudiera pensar.

Así que, si no puedes llevar a cabo un gran cambio, tal vez puedas realizar uno pequeño.

Es posible que no podamos hacerlo todo, pero seguramente si que podremos hacer algo.

Por tanto, no renuncies a cambiar las pequeñas cosas que de verdad puedas modificar, y, sobre todo, no olvides tampoco que no debes renunciar a ser el responsable y el constructor de tu propio futuro.

El sabor del silencio

el sabor del silencio

Hace algunos años, tras una experiencia meditativa, descubrí «como sabe el silencio». Describirlo no es tarea fácil, pero, más o menos, me supo así:

«El silencio, el agradable y sabroso silencio, sabe a infinito, sabe a lugar de encuentro contigo mismo y también con la divinidad.

El silencio sabe a devoción, a respeto, a conocimiento, a amor…

El silencio te conecta con la parte más profunda y más sagrada del ser, sobre todo, con la experiencia primordial de estar vivo, y, más allá de esto, de ser vida.

El silencio embriaga los sentidos, nutre el alma, expande tu energía.

En el silencio te encuentras a ti mismo, desnudo, y también encuentras al otro, para ya, nunca más, ser dos sino sólo uno.

En el silencio también te pierdes… te pierdes en la dulce profundidad de la creación.

En el silencio te sientes pequeño, minúsculo, desapareces como si fueses sólo un electrón en comparación con todo el universo, y es en ese preciso instante, un instante en el que más allá de cualquier tiempo, parece como si el sol venciese a la noche, justo en ese momento, paradójicamente, percibes tu grandeza, porque, y esa es la magia del silencio, ya no te sientes electrón, sino que en ese punto eres Universo».

 

Consejos para la curación

consejos para la curaciónHace más de treinta años que me dedico al campo de la salud y la curación. Desde mi punto de vista, salud y desarrollo humano son dos aspectos no diferenciables, ya que lo digno de sanar no es sólo el cuerpo físico, que lo es, sino sobre todo el Ser Humano completo, es decir, Cuerpo, Psique y Espacio Interior.

A lo largo de todo este tiempo he ido matizando y puliendo mi comprensión acerca del binomio salud-enfermedad, y al ser éste un proceso dinámico, no descarto que nuevas comprensiones puedan seguir emergiendo en un futuro.

De momento, me gustaría enumerar a modo de consejos para la salud, algunos de los aspectos que he experimentado y constatado. Son consejos que funcionan y sobre los que he venido trabajando a lo largo de estos años.

Espero que puedan ser de utilidad para algunos de los lectores.

Así que, si estás dispuesto a participar activamente en tu proceso de curación, deberías tener en cuenta los siguientes aspectos:

 

  • Aprende a escuchar los mensajes de tu cuerpo. La sabiduría corporal nos orienta sobre aquello que hemos de atender y aquello otro que hemos de modificar.
  • Trata de conocerte, aceptarte, respetarte y amarte. Estos cuatro aspectos son la base de una sana autoestima y del proceso de curación.
  • Permítete respirar libre y fluidamente, como si todo tú fueses respiración, porque tu respiración sabe lo que tiene que hacer.
  • Procura equilibrar tus ritmos, sobre todo la vigilia y el sueño.
  • Hazte amigo de tu parte no consciente. No está ahí para fastidiarte sino para que te descubras en todo tu esplendor.
  • Ante los acontecimientos dolorosos sitúate en la “Postura del Observador”. Crea distancia entre quien observa y el objeto observado, porque sólo así podrás gestionar la situación sin quedar prisionero de las emociones perturbadoras.
  • Recuerda que tu enfermedad también es parte de ti, por tanto, no te enfades con ella porque es como enfadarse consigo mismo. Más bien, trata de comprender cuál es su enseñanza.
  • Enfoca tu energía hacia los procesos de cambio y aprendizaje, procurando sentirte “cómodo en la incomodidad” que supone todo cambio.
  • Aléjate de la culpa, al tiempo que te acercas a la autorresponsabilidad
  • Desarrolla tu autoestima a la vez que te permites aprender de los demás como si fuesen tus más valiosos maestros.
  • Trata de desarrollar el sentido de la gratuidad y del agradecimiento porque ellos te aportarán grandes beneficios.
  • Procura distanciarte del rencor y del resentimiento hacia los demás y hacia ti mismo y desarrolla para todos, tú incluido, el hábito del perdón.
  • Acostúmbrate a fomentar los estados creativos de tu mente así como los estados en los que te percibes pleno de recursos.

 

  • Introduce el sentido lúdico de la vida en todas tus actividades y procura practicar la “sonrisa interior”.
  • No te culpes cuando el error aparece, sino que intenta aprender a disfrutar de todo el aprendizaje que cada error aporta a cambio de que lo afrontemos desde un marco de aprendizaje.
  • Es necesario que aprendas a soltar el lastre de tu pasado. No es posible avanzar en la curación si caminamos con “exceso de equipaje”.
  • Ten siempre presente tus metas y aspiraciones más altas, porque estás llamado a expresar todo tu potencial.
  • Trata de conectar con la alegría que sustenta la vida y que se expresa a nuestro alrededor. Acompásate, pues, con la vida.
  • Cuida tu Mandala, ese Espacio Sagrado en el que se desenvuelve tu existenciaY finalmente recuerda, ¡eres el responsable de tu propia salud!

Embellecer el Espacio Interior

Embellecer el Espacio InteriorVivimos en un mundo en el que la belleza juega un papel importante. No cabe duda que la imagen que damos a los demás cuenta mucho, incluso de ello puede depender el acceso a ciertos puestos de trabajo, ya que existen ocupaciones en las que una determinada apariencia física va a ser determinante.

También observamos un aumento de las actividades profesionales que promueven los cuidados corporales, tales como los salones de belleza, los anuncios de ciertos productos en televisión o los centros de Medicina Estética, entre otros.

Desde el punto de vista médico-quirúrgico, se ha constatado en los últimos tiempos un incremento notable del número de operaciones a las que muchas personas se someten con el fin de mejorar su aspecto exterior.

Hay una evidente preocupación por mantener “la carrocería” en buen estado, lo cual está muy bien, pero me cabe la duda de si también nos ocupamos con el mismo afán de otros factores menos visibles de nuestro ser.

En algunos aspectos parece que sí, ya que, de algún modo, se ha incorporado también a nuestra cultura actual una importante tendencia a cuidar mejor la alimentación, así como a llevar a cabo una serie de prácticas saludables, tales como el deporte, el yoga o la meditación, las cuales ayudan a mantener en forma el cuerpo y la mente.

Ciertamente, parece que hoy día nos cuidamos más que antaño.

A pesar de ello, me sigue quedando la duda de si también cuidamos lo suficiente algunos aspectos más sutiles del ser, como por ejemplo el Espacio Interior.

Se dice que la verdadera belleza surge del interior y se manifiesta en el mundo a través de nuestras acciones. Por tanto, si consideramos que es importante mejorar nuestro entorno, parece que no sólo es deberíamos cuidar bien nuestro cuerpo, sino que también deberíamos aprender a embellecer nuestro Espacio Interior.

Embellecer el Espacio Interior no es sólo una labor de maquillaje, en el sentido de aplicar productos para ocultar ciertos defectos, sino de potenciarlo en todo su esplendor, ya que de un Espacio Interior bello surgirá una acción positiva en el mundo que permitirá armonizar y mejorar nuestro entorno.

Entonces, ¿de qué forma podríamos hacer este embellecimiento interior del que hablo?

Lo primero sería explicar que el Espacio Interior viene a ser como el contenedor en el que se expresan los fenómenos de la consciencia, es decir, los contenidos.

Es, pues, un espacio de consciencia, o lo que es lo mismo, nuestra más pura esencia. Lo que cada uno de nosotros somos no son nuestros contenidos mentales (pensamientos, emociones, etc.) sino ese espacio de consciencia. Por eso, al cuidarlo apropiadamente, es como si cuidásemos nuestra esencia más primordial y profunda.

Pero, si observamos a una persona normal, en un día normal, ¿cuánto tiempo crees que dedica a cuidar la higiene y la belleza de su mundo interior?

Entonces, ¿por qué nos extraña, a veces, estar guapos por fuera pero con un aspecto interior tan poco agraciado?

A cualquier persona normal no le extraña lavarse los dientes o las manos varias veces al día, tantas veces como sea necesario, pero cuando nos contaminamos con pensamientos, idea, emociones… ¿qué hacemos con esta suciedad?

Pues si queremos mantenernos bellos internamente, lo que deberíamos hacer es dedicar tiempo y esfuerzo para eliminar las contaminaciones mentales que nos afligen, y al mismo tiempo aplicarse en desarrollar el verdadero potencial que todos llevamos dentro.

Por tanto, si queremos brillar como seres humanos, es necesario, pues, saber embellecer nuestro Espacio Interior, convertirnos en unos grandes esteticistas de nuestro mundo interno, lo cual quiere decir que habremos de asumir la responsabilidad de trabajar en ello, evitando las excusas que nos mantienen anclados en nuestros hábitos limitantes y nuestras emociones perturbadoras.

Del mismo modo que las personas aprenden a cuidarse externamente, es posible aprender a hacer lo propio con el mundo interior.

Ser capaz de establecer pausas en nuestro habitual ritmo frenético, conectar con la respiración consciente y con nuestro Centro Vital, permitir que la consciencia habite el cuerpo, así como cultivar el desapego sobre las fluctuaciones mentales, son algunos de los aspectos que debiéramos aprender a desarrollar para poder así “embellecer nuestro Espacio Interior” y convertirnos en seres luminosos por dentro y por fuera.

Mente vieja y mente nueva

menta vieja y mente nuevaTodos nosotros, lo sepamos o no, hemos realizados muchos cambios a lo largo de nuestras vidas. Algunos de ellos han sido conscientes, otros, en cambio, no. A estos últimos los llamamos “cambios ciegos”, y se caracterizan porque, en estos casos, nos encontramos imposibilitados para poder programarlos convenientemente en la dirección adecuada, simplemente ocurren.

Pero para alguien que quiera desarrollar su potencial, para alguien que decida poner toda la carne en el asador en lo que se refiere a crecer como ser humano, es necesario realizar los cambios de forma voluntaria, libre y programada.

Sea como fuere, lo que parece evidente es que no podemos sustraernos a los procesos de cambio en la vida, aunque no nos demos cuenta de ello.

Para los seres humanos, uno de los cambios más importante que podamos llevar a cabo es el que se produce cuando elegimos involucrarnos en un proceso de autorrealización.

Esto significa que decidimos transformar nuestra mente desde un estado limitado hacia otro más puro, armónico y feliz, algo totalmente imprescindible para cualquier persona que anhele vivir mejor. Podríamos describir este proceso como el cambio de la “mente vieja” a la “mente nueva”.

Hemos leído que en la simbología cristiana existe una metáfora similar, la del paso de “hombre viejo”, que viene representado por Adán, al “hombre nuevo”, que se refiere a los nacidos en Cristo mediante el Bautismo.

Este mismo fenómeno de transformación de la mente hacia un estado más puro se encuentra, también, simbolizado y representado de forma parecida en otras tradiciones espirituales, y siempre aparece ligado a ritos de muerte y renacimiento: morir a lo viejo y nacer a lo nuevo.

Así, el paso de “la mente vieja” a la “mente nueva”, ha de significar una especie de muerte simbólica, de renuncia a lo que nos sobra y limita, para dar lugar al nacimiento de aquello que nos desarrolla.

Por tanto, no podemos perder de vista que en dicha transformación será necesario un esfuerzo. Cambiar voluntariamente hacia las metas elegidas es algo que cuesta, al igual que también cuesta todo aquello que tiene un cierto valor en la vida.

Así que deberíamos prestar especial atención al hecho de que en todo cambio hay pérdidas, y que si eso no se tiene en cuenta o las pasamos por alto, pueden dificultar la transformación hacia el nuevo estado.

El paso, pues, de tener “mentes viejas” a tener “mentes nuevas”, lleva implícito el dolor de la pérdida de lo antiguo, y también la dificultad del “parto” hacia lo que ha de nacer.

Pero dichas dificultades se soslayan cuando nos damos cuenta de que, al mismo tiempo, nuestra transformación interior contiene implícitamente la alegría que emerge de forma espontánea cuando realizamos nuestra verdadera naturaleza y nos liberamos de nuestros miedos, incertidumbres y antiguas limitaciones.

Para Francesco Alberoni, sociólogo italiano,  este tipo de cambio es denominado “estado naciente”, a propósito del cual dice: “no es un modo de ser estable, duradero, sino como un nacimiento, un despertar, un descubrimiento de que lo posible se abre ante nosotros”.

Este estado naciente de Alberoni, que equivale a la concepción de nuestra “mente nueva”, se produce cuando rompemos las barreras de aquello que nos sujeta, los convencionalismos, las culpas, los miedos y emergemos a un estado del ser mucho más pacífico, sereno y amoroso.

Pero no olvides que todo tiene un coste, y quizás debieras preguntarte ¿cuál es tu elección, si mantenerte en el “dulce sueño de la mente vieja” o decidir correr el riesgo de nacer en la luz?