Los beneficios de la canela

canela
Canela en rama y canela en polvo

La canela (Cinnamomun zeylanicum o Cinnamomun verum) es un árbol de hojas perennes que puede llegar a medir 10-15 metros de altura originario de Ceylan y es la más utilizada en Europa. Otra especie de canela, la Canela China (Cinnamomum blume o C. aromáticum), es originaria de China y de Indonesia y es más utilizada en América.

Se utiliza la corteza de las ramas tiernas y también se puede utilizar el aceite esencial, sobre todo para uso externo.

Es un planta muy utilizada en cocina, tanto en su forma en rama como en forma de polvo, para condimentar diversos tipos de platos y, sobre todo, postres, a los que proporciona un peculiar sabor.Seguir leyendo

Papel de la lecitina en la nutrición humana

lecitina de sojaLa lecitina es un fosfolípido esencial para la formación de las membranas celulares en el organismo. Sin ella las membranas se endurecerían y alterarían su funcionalidad. También se encuentran en las vainas que rodean los nervios y en los músculos. Lleva a cabo funciones esenciales en el metabolismo, como por ejemplo, descomponer el colesterol y otros lípidos.

Actúa como emulsionante de las grasas ayudando a que se mezclen con el agua y otros líquidos. Hace que el colesterol y otras grasas puedan eliminarse del organismo antes de que formen placas en las paredes arteriales.

Es también un componente de las lipoproteinas de alta densidad (HDL).

Es uno de los componentes principales de la bilis. Bajos niveles en la bilis se han relacionado con un mayor riesgo de cálculos biliares.

Es, además, una buena fuente de colina, la cual es esencial para las membranas celulares y para la síntesis de acetilcolina.

La lecitina se encuentra en huevos, vísceras y grasas animales. Como estos alimentos han sido relacionados con cardiopatías, obesidad y otros problemas de salud, al restringir su consumo, puede hacer necesario administrar suplementos de lecitina para compensar su carencia.

Tanto la lecitina como la colina reducen los niveles de colesterol y pueden ser de utilidad para tratar las enfermedades hepáticas y biliares.

La lecitina también puede proteger de las cardiopatías al reducir el riesgo de aterosclerosis. Puede desempeñar un papel importante en la prevención de la pérdida de memoria relacionada con la edad y retardar la progresión de la enfermedad de Alzheimer.

En estudios con primates se ha demostrado un efecto protector contra la cirrosis hepática inducida por alcohol.

También se ha comprobado que aumenta la eficacia del clofibrato (reductor del colesterol)

Protege el intestino del daño causado por aspirina y otros AINES.

Son ricos en lecitina las yemas de huevo y las habas de soja. También se añade a los helados, mayonesa, aderezos para ensalada y otros alimentos procesados para evitar la separación de líquidos y grasas. Otras fuentes son el hígado las vísceras, el músculo, los cacahuetes y el germen de trigo.

La dosis habitual suele ser entre 3-5 gr. / día.

Jamón y colesterol

jamón de bellotaHay quienes añoran ya el típico jamón que por estas fechas, próximas  a las navideñas, algunas familias solían comprar. Y digo añoran, porque en vista de cómo van las cosas últimamente, habrá muchas personas que por desgracia tendrán que prescindir de esta costumbre tan navideña y tan española para sustituirla, si llega el caso, por alguna otra exquisitez menos gravosa para su economía.

Con respecto a este asunto, una de las cosas que con frecuencia se plantean, en términos de salud, es la perpetua controversia respecto a  si los pacientes con niveles altos de colesterol pueden comer jamón serrano o no.

Bien, analicemos la cuestión en función de parámetros nutricionales conocidos hoy día.

Sabemos que la carne de cerdo posee menos colesterol total por cada 100 gr. que las de ovino, caprino o bovino. Es altamente digestible y posee grasas que son beneficiosas para la salud.

La carne del jamón del cerdo contiene, aproximadamente, un 55% de agua, 30% de proteínas y un 15% de grasa. Pero posee una especial característica, y es que su grasa difiere en función del tipo de cerdo del que provenga el jamón, es decir, que su composición varía en relación con la alimentación y el tipo de crianza que haya tenido el cerdo a lo largo de su vida. No es lo mismo el que se cría en libertad y come bellotas y raíces que el que se lo hace en estabulación y se alimenta a base de piensos.

Según parece, las bellotas con las que se alimenta el cerdo ibérico de mejor calidad, proporcionan a su carne hasta un 59% de ácido oleico, el cual es muy apropiado para las personas que padecen de colesterol alto, mientras que si la alimentación del animal es de otro tipo, dicha proporción es notablemente inferior.

El ácido oleico propicia un incremento de la tasa del colesterol beneficioso (HDL) y reduce la del colesterol perjudicial (LDL). Recordemos que sólo el aceite de oliva virgen tiene un contenido de ácido oleico superior al del jamón de bellota, por lo que dicho jamón sería un alimento apropiado para estos pacientes. Pero ojo, ¡sólo el de bellota!

El hecho de que el animal, además de comer bellotas, se crie en libertad y coma también hierbas y raíces, le proporciona a la carne una serie de substancias también beneficiosas para la salud, siendo ésta rica en antioxidantes, vitamina E y vitaminas de grupo B, magnesio, fosforo y ciertos minerales como el cobre, esencial para los huesos y cartílagos, el calcio, hierro, zinc, magnesio, y selenio, este último muy ligado a procesos de prevención de patologías oncológicas y muy utilizado por parte de la Medicina Antienvejecimiento.

Como todo, la moderación es crucial y nunca se debe abusar, ni de este ni de otros muchos productos, pero tal vez, su principal inconveniente sea el elevado precio, ya que una buena ración de jamón ibérico de bellota no se encuentra al alcance de todos los bolsillos.

No obstante, llegado el caso, además de disfrutar de su incomparable sabor, podemos tranquilizarnos, también, sabiendo que ingerimos un alimento que posee propiedades beneficiosas desde el punto de vista nutricional.

Es posible que algunas personas al leer este texto, sobre todo vegetarianas  y veganas, pongan el grito en el cielo. Es comprensible, ya que si analizamos otro tipo de aspectos, como si debemos matar animales para comer o no, encontraremos que habrá quienes opinen que no se debe consumir esta ni ninguna otra carne. Respeto dicho planteamiento, pero no entro ni a valorarlo ni mucho menos a discutirlo, sólo quiero indicar que este breve comentario sólo trata de abordar el aspecto meramente dietético, sin entrar en otras consideraciones de tipo ideológico, filosófico o moral.

¿Qué es la hipertrigliceridemia?

trigliceridosPor Dª Gracias María Casado, nutricionista y colaboradora del CMI Dr. Nougués

Cuando escuchamos esta “palabreja”, muchos pensamos ¿y eso qué es?

Pues se trata  de una elevación de los niveles de triglicéridos en sangre. Y hemos de cuidar los meses que avecinan pues por término general, van unidos a esos excesos del período estival y vacacional.

Normalmente “van” unidos al colesterol y en muchos casos podemos encontrarnos tanto unos como otros elevados, pero, como aspecto diferenciador, hemos de saber que el tratamiento dietético será más eficaz para corregir los niveles de triglicéridos que los de colesterol, consiguiendo que los niveles se restablezcan en los valores normales.

De forma general, y con el objetivo de mantener dentro de la normalidad las cifras, la dieta debe ser baja en grasa (de tipo saturadas y trans, éstas últimas no solo capaces de elevar los triglicéridos sino también de disminuir los niveles de colesterol “bueno”: el HDL).

Igualmente otro aspecto importante es la restricción de azúcares simples (azúcar, miel, bebidas azucaradas y refrescos), fructosa y alcohol, pues aumentan su síntesis a nivel interno (en hígado).

Pero además de factores puramente dietéticos y que son el objetivo de nuestro artículo, existen  otros factores con gran repercusión, como son ciertas enfermedades (en la mayoría de los casos asociadas, como la diabetes no controlada y la obesidad), sedentarismo, tabaco y estrógenos. Una vez más, se ratifica la necesidad e importancia para nuestra salud y calidad de vida de los buenos hábitos de vida saludable.

Consejos prácticos:

–          reduzca factores de riesgo asociados (sobrepeso/obesidad), llevando una dieta baja en calorías.

–          dieta variada con abundancia de frutas, verduras, cereales.

–          disminuya la ingesta de carnes rojas, huevos (2 ó 3 por semana), leche entera y derivados (helados, nata, mantequilla, yogures enteros, quesos grasos,…). Alimentos grasos en definitiva.

–          preferentemente aceite de oliva, evitando los aceites de coco y palma, presentes frecuentemente en productos de bollería, fritos y precocinados.

–          introduzca los pescados blancos y en especial los azules (sardina, trucha, atún, caballa, salmón,…).

–          Técnicas culinarias: opte por las bajas en grasa, evitando fritos, guisos…, así como retire la grasa visible de las carnes.

–          NO FUME y realice EJERCICIO físico.

 

Coenzima Q-10, una fuente de energía y salud

co.q-10La Coenzima Q-10 (Co Q-10), llamada también ubiquinona, es una substancia necesaria para el normal funcionamiento de muchos órganos y para la realización de diversas reacciones metabólicas, sobre todo en la cadena transportadora de electrones en el Ciclo de Krebs. Su misión es aportar energía a las células, ya que interviene en la producción de ATP (Adenosin trifosfato), molécula energética del organismo.

Ha llegado al gran público a través de la publicidad de los productos cosméticos que la han incorporado a gran número de cremas faciales y similares, como una substancia especialmente importante para cuidar la piel y evitar su envejecimiento.Seguir leyendo

Mariscada en Navidad. ¿Precaución?

mariscadaPor Dª Gracia María Casado, Nutricionista colaboradora del C.M.I. Dr. Nougués

Por marisco según la definición de la Real Academia Española (RAE), se entiende cualquier animal marino invertebrado y, especialmente, el molusco o crustáceo comestible.

Dentro de cada uno de estos dos grandes grupos (crustáceos y mariscos), aunque habitualmente no hacemos distinción entre ellos, sino que los consideramos todos bajo el término marisco, a su vez se diferencian varios tipos (almejas, mejillones, calamar…/langosta, percebes…, respectivamente). Y sean unos u otros, nuestra mesa rebosa con ellos en las comidas navideñas, aportándoles un toque de glamour y diferencia respecto al resto del año. ¿Pero cómo saber si se trata de un tipo u otro? De forma fácil recordad que los moluscos son todos aquellos que presentan concha y los crustáceos todos los similares a la gamba, langostino, percebe…, es decir todos los que presentan “antenitas”.

Como cualquier otro producto de pesca, son una excelente fuente de nutrientes, si bien dependiendo del tipo de que se trate, teniendo en cuenta la amplia variedad con la que nos encontramos, es importante no olvidar ciertos detalles más aún, cuando padecemos determinadas enfermedades, que en estos días pueden verse repercutidas negativamente por los excesos cometidos, ya que la frase típica es: “por una vez…”; el problema está en la cantidad pues no es tomarlos, sino que no nos conformamos con la cantidad pequeña, prevaleciendo una vez más el deseo sobre la sensatez y la moderación.

De forma general al hablar de la composición nutricional de los mariscos destaca su bajo aporte calórico (posible alternativa para regímenes hipocalóricos); el alto contenido proteico (de alta calidad como las de la carne y huevo), de minerales (destacando el calcio, magnesio y fósforo), de oligoelementos y vitaminas y el bajo aporte graso, siendo éstas de tipo poliinsaturadas (especialmente omega 3 y 6). En cuanto al colesterol, si bien en términos generales y sobre todo, en el caso de los bivalvos (es decirlos de dos conchas como las almejas, etc), no es excesivamente alto, precaución  con los crustáceos,  sobre todo en casos concretos como los langostinos y familiares (calamar). También debe destacarse que la capacidad de los pescados y los mariscos de aumentar el nivel del colesterol sanguíneo, es muy inferior a la de otros alimentos por su mayor concentración de ácidos grasos insaturados (que ejercen un efecto reductor del colesterol), y su escaso contenido en ácidos grasos saturados (cuyo exceso está relacionado directamente con el aumento del colesterol plasmático).

Esta composición es la que lleva a ser precavidos en su consumo, debiendo primar una vez más la MODERACIÓN, más aún ante patologías como el ácido úrico (por el alto contenido en proteínas que al ser degradadas dan lugar a purinas y éstas al metabolizarse, ácido úrico), dislipemias (colesterolemia), enfermedades hepáticas, alteraciones inmunológicas o problemas gastrointestinales; en estos tres últimos casos sobre todo si van a ser consumidos práctica o totalmente crudos, ya que si el medio en el que viven (el agua) está contaminada pueden albergar en su interior sustancias que al comerlos pasan a nuestro organismo, causando intoxicaciones y cuadros gastrointestinales.