La salud y lo esencial

la salud y lo esencialPara la Escuela Hipocrática la salud era considerada como uno de los bienes supremos a los que podía aspirar el ser humano. Desde este punto de vista se entendía que la salud era algo esencial para todos aquellos que quisiesen gozar de una vida próspera y satisfactoria.

Pero hoy día hemos comprobado que en la vida, además de la salud, existen otras muchas cosas esenciales, ya que cuando se encuentran presente podemos llegar a disfrutar de forma plena y feliz.Seguir leyendo

Los autocuidados en Sofrodynamia®

El autocuidado en sofrodynamiaNo cabe duda que las personas que se cuidan física, mental y espiritualmente viven mejor y más felices que quienes no lo hacen, pero habría que señalar que es diferente asumir el protagonismo de proporcionarse dichos cuidados de esperar que otros lo hagan por ti.

El proceso de maduración humana lleva consigo la exigencia de aprender a satisfacer nuestras necesidades, físicas, emocionales, afectivas, etc., así como también la habilidad necesaria para saber aplicarnos los autocuidados necesarios.

Entendemos como autocuidado todas aquellas actividades o conductas que los individuos realizan para el mantenimiento de su propia salud y bienestar.

Aunque sea algo que hacemos para nosotros mismos es conveniente recordar que, de forma indirecta, también tendrá repercusiones beneficiosas sobre los demás.

En el caso particular de las personas que, por trabajo o por circunstancias familiares, cuidan de otros, se hace especialmente necesario que aprendan a cuidar de ellos mismos, ya que se ha demostrado que el “contagio emocional”  que surge en estas relaciones fruto de la interacción entre el cuidador y la persona receptora de los cuidados, da lugar a repercusiones desfavorables para la salud del cuidador.

Para avanzar en el aprendizaje del autocuidado desde el punto de vista de la Sofrodynamia®, proponemos adquirir una serie de conocimientos sobre nuestro mundo interior, así como alcanzar el dominio de ciertas herramientas prácticas, como por ejemplo:

1) Adquirir un modelo mental más saludable

2) Mejorar y armonizar la consciencia de la corporalidad, para detectar signos precoces de afectación y aplicar estrategias correctoras

3) Disponer de un correcto patrón respiratorio que nos sirve, entre otras muchas cosas, para amortiguar las consecuencias del estrés y serenar la mente

4) aprender a comer bien, a dormir bien, a tener paz interior y a sonreír.

5) Una ineludible porción de sentido común

Propósitos saludables para el 2015

propositos saludables 2015Cada comienzo de año parece que fuese el momento más apropiado para formular los nuevos propósitos que, con demasiada frecuencia, volverán a repetirse al año siguiente, pues muchos de ellos no se habrán cumplido.
Unas veces por pereza, otras por falta de tiempo, otras veces por circunstancias externas, el hecho es que no suelen faltar buenas razones para decirnos cada 31 de diciembre que de este año no pasa que…
Bueno, sea como fuere, lo suyo es volverlo a intentar, con la esperanza de que en algún momento se hagan realidad.
Para quienes tiene muy claro sus nuevos propósito, simplemente, desearles ánimo, firmeza y constancia, a ver si este año de verdad se cumplen.
Para los que no lo tienen claro, me gustaría aportarles unas cuantas ideas sencillas que, sobre todo, tienen la finalidad de contribuir a una vida más saludable y, gracias a ello, también a una vida más feliz.
Si recordamos los pilares tradicionales de nuestra salud, la alimentación, el ejercicio, y el equilibrio mental y emocional, no cabe duda de que encontramos una interesante fuente de inspiración para nuestros propósitos.
Pero a estos principios tradicionales yo añadiría un par de pilares más: las buenas compañías y los suplementos nutricionales apropiados.
Con estos ingredientes, os propongo el siguiente listado de propósitos para 2015:

1.- Cuidar y mejorar nuestra alimentación, eligiendo productos saludables y consumiéndolos con alegría y agrado, disfrutando del placer de disponer de dichos productos y compartir nuestra mesa con nuestros amigos y seres queridos. Recuerda que tanto nutre lo material como lo afectivo.

2.- Buscar momentos para realizar un ejercicio físico moderado y de acuerdo a nuestra edad y condición. No es necesario prepararse para las olimpiadas. A veces es suficiente con bajarse una parada antes del autobús o aparcar el coche un poco más lejos del destino al que queremos llegar.

3.- Hacer de nuestra mente nuestro mejor amigo. Dejar de transportar la pesada losa del pasado y aprender a amar nuestro lado oscuro tanto como el luminoso. Para ello habremos de buscar momentos para el silencio, la meditación y el contacto con nuestro interior. Si no sabes como hacerlo, este año te ofrece la oportunidad de aprenderlo. Hay muchas opciones disponibles para ello.

4.- Procura disfrutar de buenas compañías. Es cierto que existen lugares donde no las elegimos, pero en todo aquello que esté en nuestra mano procuraremos buscar las personas y los ambientes más nutricios, así como a quienes nos ayuden a desarrollar lo mejor de nosotros mismos.

5.- Cumplir años es lo mejor que nos puede pasar porque significa que seguimos vivos. Pero para amortiguar lo que el envejecimiento natural trae consigo, así como para otras muchas enfermedades, podemos acudir a los nutracéuticos y a los suplementos nutricionales apropiados. Muchos de ellos marcan la diferencia entre un estado más o menos saludables. Es conveniente elegir el apropiado para cada persona en función de su edad y de sus predisposiciones patológicas, y para ello también puedes encontrar el consejo profesional apropiado.

Seguir estas cinco propuestas es aumentar la salud y mejorar nuestra vida. Si te parece bien puedes intentar seguirlas, en caso contrario, no le hagas caso.

¡Que el 2015 nos traiga toda la felicidad que anhelamos!

Lo que hemos de evitar para ser resilientes

ResilienciaLa resiliencia es una capacidad que tenemos los seres humanos para hacer frente a la adversidad y salir indemnes de ella, afrontándola de una manera apropiada.
Esta capacidad es universal y puede ser incrementada mediante el correcto aprendizaje. Pero para ello hemos de aprender a evitar algunas de las creencias limitantes que hacen que muchas personas no sean capaces de desarrollar una conducta resiliente.
Desde el punto de vista genérico, nos convendría abandonar todas aquellas creencias que nos limitan y nos condicionan negativamente.
Si observamos un enfoque más particular del asunto, es posible enumerar aquellas creencias o actitudes que con más frecuencia tenemos instaladas y que deberíamos saber identificar y transformar, si queremos ser resilientes.

1.- Evitar jugar ciertos roles en la vida, sobre todo el de mártir y el de víctima.
Sabemos que cada uno de nosotros asume e interpreta un cierto papel en la vida. Dicho papel condiciona nuestro modo de estar en el mundo de tal manera que hay algunos roles que nos potencian y otros que nos limitan.
Dos de los más limitantes es asumir el papel de víctima o el de mártir. Ambos impiden el aprendizaje de una sana resiliencia.

2.- Abandonar ciertas ideas preconcebidas acerca del sufrimiento, como por ejemplo que tras la pérdida de seres queridos, lo normal ha de ser la depresión o la desesperación.
Las personas que creen lo anterior piensan que “cuando te pasa esto, ya tu vida no tiene sentido, se ha acabado.”
Recuerda que lo que pensamos acerca de la felicidad o del sufrimiento puede condicionar el rumbo de nuestra vida.

3.- Evitar creer que cualquier evento doloroso conlleva siempre un trauma.
Está ampliamente demostrado que lo importante no es lo que acontece, sino el modo en el que lo afrontamos y lo que somos capaces de hacer con ello.

4.- Evitar creer que nuestro sufrimiento actual es la consecuencia de un trauma previo.
Quienes se dedican con ahínco a bucear en el pasado para encontrar las causas del sufrimiento presente, con frecuencia olvidan tomar las riendas de su vida en el “aquí y en el ahora”.
Hay personas que experimentan un trauma ante eventos mínimos, o incluso ante sucesos que no han pasado en la realidad sino sólo en su imaginación. No es necesario un daño para generar un trauma, sino una mente con tendencia a fabricarlos.

5.- Evitar dejarse arrastrar por los prejuicios y las creencias del entorno. En situaciones complicadas es frecuente que el ambiente social adquiera una gran fuerza, pudiendo incluso contagiarnos emocionalmente.
Hemos de conectar con nuestro “Centro” y con nuestras profundas convicciones para permanecer estables.

6.- Abandonar la creencia de que si no sufres mucho ante los acontecimientos traumáticos eso significa que los niegas o los reprimes.
Hemos de recordar que disponemos de muchas más estrategias para evitar o disminuir el sufrimiento, además de la represión o la negación.

7.- Abandonar la creencia de que “un niño herido será un adulto fracasado”, porque los estudios científicos actuales nos muestran lo contrario.
Nuestra vida se escribe en el presente, en cada instante que elegimos un camino u otro. No podemos seguir quedando prisioneros de nuestro pasado.

8.- Evitar la tentación de esperar una vida en la que no ocurra nada traumático o doloroso, porque en la vida suceden cosas.

9.- Abandonar la creencia de que el mundo es un lugar seguro, previsible y controlable. La realidad nos muestra que vivimos en un universo probabilístico y no en un universo de certezas. Eso quiere decir que podemos llegar a sentirnos seguros en él cuando somos capaces de descubrir la sabiduría que la inseguridad lleva implícita.

10.- Sobre todo, evita rendirte.
¿Qué hace un pájaro cuando el viento le tira su nido?, lo vuelve a construir de nuevo.
¿Qué deberíamos hacer nosotros cuando las adversidades frustran nuestros planes?

Estrategias de sanación

Estrategias de sanaciónSanar la vida es un proceso ligado al autoconocimiento y al desarrollo humano mediante el cual trascendemos nuestros sufrimientos habituales y somos capaces de vivir una vida más plena y pacífica.
A pesar de lo atractivo de la propuesta y de los beneficios que pueden alcanzarse con ella, no todas las personas están dispuestas a recorrer dicho camino, ya que conlleva necesariamente ciertas cualidades como el valor, la responsabilidad y el sacrificio, capacidades, estas, no demasiado populares en un mundo como el que vivimos.
Y una de las muchas razones por las qué se renuncia a involucrarnos en la propia sanación es porque resulta más fácil echarle la culpa a nuestros padres, hermanos, a una infancia difícil etc, que asumir la tarea de transformar, aquí y ahora, tu propia vida a partir de la toma de consciencia de nuestro propio poder y de nuestra propia capacidad.
Por tanto, comenzamos a sanar cuando renunciamos, voluntaria y conscientemente, a seguir jugando el papel de víctimas, y nos decidimos a asumir el protagonismo de nuestra propia vida a partir del desarrollo del potencial de transformación interior del que todos disponemos.
Para ello necesitamos realizar la elección de no seguir la senda del trauma ni la de la indefensión. Por el contrario, hemos de elegir transitar la “vía del aquí y del ahora”, camino totalmente incompatible con la enfermiza y recurrente conexión con el pasado, que muchos se empeñan en mantener.
Durante el proceso de sanación concurrirán muchos y diferentes factores, entre los cuales cebe destacar el modo en el que realizaremos nuestro aprendizaje.
De manera esquemática, podríamos decir que es posible hacerlo de tres modos diferentes.
El primero de ellos se encuentra enmarcado en el contexto de la relación que se establece entre un maestro y un discípulo. Este es un aprendizaje basado en la confianza mutua y, sobre todo, en la que el discípulo deposita en un maestro cualificado o en un ser de envergadura. Dicho aprendizaje se parece a una prescripción medica, ya que el maestro indicará y guiará al alumno en aquellos momentos de duda, confusión, etc. que pudieran presentarse.
Podría decirse que en cierto modo, esta propuesta parece un tanto pasiva, ya que se basa en el esquema de que el maestro prescribe y el alumno acata.
Sin embargo, todo ello ha de complementarse con la vía experiencial, ya que de lo contrario podríamos caer en una actitud demasiado inerte o impersonal.
Una vez hemos escuchado las indicaciones de una persona cualificada, necesitamos pasar a la práctica, a la experiencia. Hemos de “hacer carne y vida” aquello que hemos escuchado.
Cuando tenemos experiencia personal de algo, no necesitamos las palabras ni ningún otro argumento externo. Lo que es, es, porque lo hemos vivido, y eso, además de necesario, es suficiente.
Pero en nuestro camino no estamos solos. Hay otros que nos acompañan, a veces cercanos, en otras ocasiones en la distancia. Algunos van por delante nuestra, otros, en cambio, nos siguen detrás. De tal manera que llega el momento en el que nos planteamos compartir nuestros conocimientos, nuestras experiencia y, en cierto modo, nuestra vida, con aquellos compañeros de viaje en el largo proceso de la sanación.
Aprendemos de los compañeros avanzados, y compartimos nuestra experiencia con todo aquel dispuesto a escucharla.
Así que, podríamos finalizar diciendo que, para aprender a sanar, es necesario escuchar , experimentar y compartir, ya que ellas son las estrategias más apropiadas para avanzar y sanar nuestra vida.

Aprender a disfrutar de los pequeños momentos

disfrutarA la hora de proponer ciertos consejos o estrategias sobre algún tema de envergadura,  parece ser que tratar de elaborar un listado con la pretensión de que sea completo, se antoja una tarea bastante comprometida, incluso poco factible, ya que, por mucho que lo intentemos, suele quedar la impresión de que algo falta.

Máxime cuando dicho listado se refiere a un tema tan amplio y profundo como es el de aprender a disfrutar de la vida y de los pequeños momentos.

A pesar de lo anterior, voy a a atreverme a enumerar algunas estrategias sobre el tema anteriormente citado, sabiendo que lo que sigue no sólo no es en modo alguno un listado exhaustivo sobre el tema, sino un conjunto de ideas para ayudarnos a recordar, en caso de que lo hayamos olvidado, o para poner más énfasis, si es que ya lo tenemos presente, sobre algunos elementos que nos pueden ayudar a mejorar la capacidad para disfrutar los pequeños momentos de la vida diaria.

Dichas estrategias, y algunas otras más, las solemos trabajar en los grupos de Sofrodynamia® como medio de ayudar a los alumnos a llevar una vida más placentera, es decir, cargada de disfrute y de emociones positivas.

1.- Recuerda que cada momento es único e irrepetible y, por tanto, especialmente valioso. Tú también eres único e irrepetible. Toma consciencia de tu incalculable valor y vive conforme a lo que ello significa.

2.- Cultiva tu pasión. Una pasión es algo que surge del interior, algo que nos moviliza hacia una acción y que, cuando la cultivamos, nos permite disfrutar gozosamente de hacerlo.

3.- Desarrolla la generosidad, puesto que ser generoso y solidario aumenta la capacidad de disfrutar más de la vida. Se ha demostrado que ciertas sensaciones de armonía y paz se incrementan con los actos altruistas.

4.- Aprender a reencuadrar los acontecimientos vitales, especialmente aquellos que no salen como teníamos previsto. Tomarlos como un aprendizaje  en lugar de como un fracaso nos permite disfrutar de las cosas, incluso cuando los resultados no son los esperados.

5.- No corras tras metas erróneas. Las metas erróneas te harán sufrir, por tanto, cada cierto tiempo revisa si estás siguiendo el camino que has elegido para alcanzar tus propósitos de felicidad y de desarrollo.

6.-  Aprender a buscar los aspectos potenciadores de cada acontecimiento. En cada uno de ellos, incluso en los más oscuros, es posible descubrir un poco de luz.

7.- Para poder disfrutar de la vida es necesario saber disfrutar, también, de nuestra soledad. Aprender a estar solos es uno de los mejores modos de aprender a estar con los demás, sin adicciones ni apegos.

8.- Identifica tus habilidades y talentos, sobre todo aquellos que aún no has sacado a la luz. Procura descubrirlos y disfruta del placer de cultivarlos y compartirlos con otras personas.

9.- Aprende a dar gracias por todo lo que tienes, pues un corazón agradecido es un corazón feliz.

10.- Procura descubrir en cada momento y en cada situación la alegría y la bondad que sustenta la vida. Observa tu respiración y recuerda que sigues vivo.

Autocontrol no es ser controlador

autocontrolMuchas veces nos damos cuenta de que a nuestro alrededor existen personas que prefieren dedicar sus esfuerzos a tratar de controlar a los demás en lugar de afanarse en la difícil, pero provechosa tarea, de aprender a controlarse ellos mismos.

Obviamente, se trata de una estrategia psicológica, a veces no consciente, que desarrollan estos sujetos en un intento de amortiguar sus propias angustias e inseguridades, pero sucede que dicha maniobra acarrea más problemas que otra cosa.

Con frecuencia, se puede constatar que los comportamientos que persiguen la finalidad de mantener el control de los demás, no obtienen buenos resultados, sino más bien lo contrario, de tal manera que su uso continuado llegará a crear tensiones en el ambiente y en las personas sobre las que se ejerce, y, en bastantes ocasiones, suele generar otros conflictos mayores que aquellos otros que se pretendían evitar o aliviar.

Sin embargo, si esta energía que dedicamos erróneamente a tratar de controlar a los demás, la gestionásemos de modo más apropiado en orden a seguir avanzando en la senda de nuestro propio autocontrol, otro gallo cantaría.

Autocontrol es sinónimo de autogestión. Esto incluye el saber gestionar nuestras conductas, nuestros pensamientos y emociones, así como el modo en el que adoptamos ciertas decisiones vitales. Todo ello parece ser muy necesario a la hora de armonizar nuestra vida y de mejorar nuestra relación con los demás, por lo que podríamos afirmar que, avanzar en dicho autocontrol, es equivalente a aseverar que vamos creciendo como seres humanos.

En cierto modo, la práctica del autocontrol está relacionada con la batalla interior que cada uno de nosotros ha de librar para desarrollar el potencial que todos tenemos y, también, para evitar caer en las inercias de la vida diaria que tanto nos condicionan.

Dentro del concepto de  autocontrol se incluye la capacidad de ejecutar una acción y, también, la de ser capaz de dejar de llevarla a cabo, es decir, supone tanto un hacer como un dejar de hacer algo, siempre que se considere que eso es lo que más conviene.

Se relaciona, pues, con nuestra fuerza de voluntad y con nuestra libertad para elegir entre distintas opciones. Es una muestra del dominio que ejercemos sobre nosotros mismos, pero en nada tiene que ver con la negación, la represión o la ausencia de respuesta.

Habrá quien confunda autocontrol con una cierta rigidez o con la idea de que todo ha de estar previsto. Nada más lejos de la realidad, ya que la habilidad para controlarnos, no es algo que deba estar en oposición con la noción de fluir con la vida, ni con la natural espontaneidad que ha de presidirla.

Un auténtico autocontrol, sólo será apropiado cuando somos capaces de permanecer abiertos a aquellas sorpresas que la vida nos depara, dejándonos asombrar por lo inesperado y acogiendo con frescura aquello que está por venir.

Existen muchos instrumentos que nos ayudan a mejorar nuestro autocontrol, pero citaré sólo tres estrategias que me parecen fundamentales:

  1. Entrenar la respiración consciente, ya que es una de las más potentes herramientas de actuación sobre nuestro sistema nervioso, sobre los procesos de atención, concentración, el pensamiento, etc.
  2. Aprender a dejar pasar. Evitando entrar en todas las batallas (hay situaciones que es  mejor dejarlas pasar). Así evitaremos entrar en el ciclo limitante de acción-reacción.
  3. Ciertas Prácticas mentales: El entrenamiento en relajación, visualización y meditación promueven un nivel de serenidad que favorece la tolerancia a situaciones estresantes y mejoran el autocontrol.

Ser Respiración

ser respiraciónUna de las herramientas más importantes del entrenamiento sofrodynámico es, sin duda, la respiración.

Con frecuencia, suelo decir a los alumnos que, si sólo pudiera explicar una sola cosa de todas las que comentamos durante un taller de Sofrodynamia®, necesariamente elegiría la respiración.

Y esto es así porque a partir de ella podemos construir todo lo demás, pero sin una respiración armónica y fluida difícilmente avanzaremos en lo que se refiere a la salud y al desarrollo humano.

Dentro del entrenamiento sofrodynámico, la práctica de la respiración consciente posee, pues, una especial relevancia, y se distinguen cuatro niveles diferentes en su aprendizaje.

El primero de ellos se refiere a la toma de consciencia y a la identificación del Patrón Respiratorio Personal, con la posterior eliminación de los bloqueos detectados.

El segundo, está dedicado a expandir la respiración a todo el cuerpo para sentir que, si bien ventilamos con los pulmones, la verdadera respiración es un fenómeno global.

En el tercer nivel el alumno será capaz de proyectar su respiración hacia cualquier parte del cuerpo y focalizarla en esa zona. Aquí existe ya un mayor control de la técnica respiratoria.

Y, finalmente, llegamos al último nivel, pasamos de respirar como fenómeno psicofisiológico a “Ser Respiración”, lo cual inaugura un aspecto espiritual de la misma. De esto último me gustaría comentar algunas cosas.

Conseguimos acceder a este punto cuando somos capaces de gestionar la respiración con un cierto nivel de fluidez. A partir de estos momentos es posible trascender dicha técnica para que aparezca el “arte de respirar”. Es algo así como olvidar lo aprendido para, simplemente, dejarnos respirar.

Suelo decirle a los alumnos “déjate respirar, porque tu respiración sabe qué hacer”, y “trata de respirar como si todo tú fueses respiración, como si la respiración te respirase, como si todo el universo respirase en ti”.

Muchos se preguntan, ¿qué es eso de dejarse respirar?

Dejarse respirar significa ser permeables a la respiración y no ofrecer obstáculos. Es dejarse inundar por la fuerza y el ritmo vital de la respiración como algo que unifica  las distintas esferas del ser.

Es algo así como armonizarse con el universo, accediendo a comprensiones más trascendentes, las cuales, muchas veces, tenemos dificultad en explicarlas o en trasmitirlas con palabras comunes, porque “Ser Respiración” es una experiencia radicalmente profunda y no una mera conceptualización.

Ser respiración es algo que aparece de forma espontánea cuando hemos dedicado un tiempo suficiente a practicar la respiración conscientemente, por tanto, es un tipo de “experiencia emergente”, es decir, aquellas que aparecen sin que podamos saber cuándo. Nuestra tarea al respecto consiste en estar preparados para que lo que haya de suceder, suceda. Me recuerda a lo que se decía en un cuento de Tony de Mello, “no podemos hacer nada para que amanezca, pero si podemos tratar de que nos pille despiertos”.

Llegar a “Ser Respiración” constituye, pues, uno de los mejores regalos que podríamos hacernos a nosotros mismos y a quienes nos rodean, porque es la clave para facilitar el encuentro más profundo con nosotros mismos y con los demás.

Desarrollar el potencial, un camino a la curación

descubrir nuestro potencial como parte de la curaciónMe encanta volver a escuchar de vez en cuando un texto de Facundo Cabral que se titula ”Usted no está deprimido, está distraído”. El autor expone una visión especialmente positiva de lo que somos los seres humanos y de toda la belleza que nos rodea, y de como la depresión es un estado que aparece porque nos distraemos de toda esa verdadera realidad y nos enfocamos en otros asuntos. Suelo aconsejar a muchas personas que lo escuchen. El video es posible hallarlo en internet.

Y me gusta recordar dicho texto para que no se me olvide lo que en él se dice, sobre todo cuando me encuentro inmerso en la vorágine de cada día, en esos momentos en los que corremos el riesgo de desconectarnos de nuestro interior y en los que perdemos de vista algo especialmente importante, saber quienes somos realmente.

La mayoría sufrimos más de lo que nos gustaría. Yo el primero. La mayor parte de las veces por pura ignorancia. No queremos sufrir, pero sufrimos. Eso significa que hay algo que no hacemos bien.

Sin embargo, mucha gente desea ser feliz usando la mente de la misma forma que le hace sufrir. Eso no es posible. Porque, obviamente, no es posible ser feliz y mantener al mismo tiempo el tipo de mente que nos aleja de la felicidad y nos acerca al sufrimiento. Necesitamos un cambio.

Entonces, ¿qué hacer para dejar de padecer ese sufrimiento inútil?

En medicina, tal como yo la entiendo, lo llamamos “camino de curación”, aunque no todos los médicos tenemos la misma comprensión respecto a este término.

A continuación trataré de explicar en pocas palabras aquella que poseo a propósito de este asunto.

Veamos. Como ya he comentado en otras ocasiones, el camino hacia la salud (y esto es el proceso de curación), se relaciona sobre todo con el aprendizaje del “arte de vivir”. La búsqueda del bienestar forma parte de este arte, para lo cual necesitaremos, entre otras cosas, aprender a desarrollar nuestro potencial como elemento imprescindible de dicho proceso.

¿Qué significa eso de desarrollar el potencial?

Primero hemos de admitir que tenemos un potencial, y admitir, también, que todavía no hemos llegado a expresarlo de forma apropiada.

Necesitamos, pues, entender que, primero de todo, dicho potencial necesita ser descubierto, con todo lo que ello implica.

De alguna manera, en el fondo, hemos de asumir que somos unos grandes desconocidos para nosotros mismos.

Posiblemente ninguno de nosotros haya llegado al máximo de donde puede llegar, aunque nos gustaría hacerlo. Lo más probable es que todavía no hayamos descubierto cuál es nuestra mejor versión que podemos ofrecer al mundo, porque existe en nuestro interior un tesoro que espera ser descubierto y mostrado.

Los seres humanos nos acostumbramos a vivir como mendigos, en la miseria anímica y espiritual, cuando en nuestro interior reside la joya más valiosa, aquella que da respuesta a nuestras necesidades y cubre nuestros deseos.

Cada uno de nosotros nace con una gran cantidad de potencialidades que podrá expresar o no, en función de su proceso en la vida. Dichas potencialidades son como semillas que han de ser cuidadas y mimadas para que florezcan. Cuando no lo hacemos, nos marchitamos y viviremos una existencia peor de la que realmente estamos llamados a experimentar.

El desarrollo de nuestro potencial nos conduce a la autorrealización, al despertar. Tiene que ver con lo que en Sofrodynamia® denominamos como “Estado de Completud”, y es el auténtico camino hacia la curación.

En este contexto, autocuración, autorrealización, salud, desarrollo del potencial y felicidad son términos muy próximos.

Pero ¿cómo llegar a conocer nuestro auténtico potencial?

De la misma forma que no podemos contemplar la calle cuando la ventana está cerrada o los cristales están cubiertos por una densa suciedad, del mismo modo no podemos observar nuestro potencial si nuestra mente se encuentra cerrada o contaminada por percepciones o creencias erróneas.

Ante el torbellino de pensamientos y emociones que nos impiden contemplar nuestro verdadero ser, podemos aplicar una potente estrategia, pacificar la mente.

Conocida desde hace milenios, ha demostrado su gran efectividad a lo largo de todos estos miles de años, pero requiere una condición, se ha de practicar.

Podemos pacificar la mente a través de las técnicas meditativas, en las que elementos como la respiración, la atención y la concentración, jugarán un papel esencial.

Hoy día hay un verdadero resurgir de las técnicas meditativas y de interiorización, a las que podemos acceder a través de distintas metodologías, unas más psicológicas y otras más espirituales.

Pero recuerda que leer un libro sobre deporte no te hace estar más en forma. Has de practicar dicho deporte. De la misma forma, no desarrollamos nuestro potencial si sólo leemos sobre ello y no realizamos la practica necesaria.

Por tanto, hemos de sacar una importante conclusión, desarrollar el potencial es algo eminentemente práctico.

Comienza pacificando la mente y dirigiendo la mirada hacia nuestro interior. Esto nos llevará al descubrimiento de nuestro verdadero ser, lo cual nos conectará con un estado de satisfacción. Todo lo anterior nos conduce a un mayor autoconocimiento, fruto del cual aparecerá una mejor manera de gestionar nuestras capacidades interiores y nuestra relación con el medio (autogestión).

Nunca es tarde para comenzar. El mejor día es hoy. El mejor momento, ahora.

¿Asumirás el compromiso de ponerte manos a la obra para descubrir todo tu potencial?

Tres consejos para desarrollar el potencial

res consejos para desarrollar el potencialSeguro que muchas personas, cuando hayan leído el título habrán pensado: “¿sólo tres consejos? ¡Vaya!, los decálogos están de moda. Sería mucho mejor que nos dieran diez consejos, o tal vez doce… ¡por qué no!”

Pues la verdad es que podían ser muchos más, porque el tema de desarrollar nuestro potencial es tan amplio que, puestos a dar consejos, el número tres nos parecerá escaso.

En mi defensa diré que los tres que voy a dar son tan sumamente importantes que, si los sigues,  los demás vendrán por añadidura.

Ahí va el primero.

 

1.- Descubre tu pasión y síguela.

Pocas cosas hay tan importante como guardar fidelidad a nuestro propio camino. Y somos fieles cuando seguimos aquello que amamos, aquello que nos hace únicos y diferentes, aquello donde podemos brillar y aportar al mundo nuestro granito de arena.

Y hacemos eso cuando descubrimos y seguimos nuestra pasión.

¿Que qué es una pasión? Pues si eres capaz de darte cuenta de cuales son tus cualidades, tus talentos y, además, descubre que cuando conectas con alguno de ellos disfrutas de manera especial, podría decirse que te estás aproximando mucho a tu pasión.

Nuestra pasión, por tanto, se parece a una suma de cualidad + disfrute.

Preguntarse que cómo sabrás que es tu pasión, tiene una respuesta tan obvia como si te preguntases “¿cómo sabré que no tengo hambre? o ¿de que modo sabré que estoy contento?

¡Lo sabes y punto!

 

2.- Fomenta aquellas cosas que sean inspiradoras.

Busca aquello que te inspira en la vida, aquello que te hace ser mejor y que te conecta con los aspectos más elevados de tu existencia.

Y, sobre todo, no olvides que tenemos el compromiso de tratar de servir de inspiración a otras personas.

Por tanto, cultivar todo aquello que nos inspira al tiempo que tratamos de ser inspirador para otros será una tarea especialmente importante que no deberíamos obviar.

 

3.- Cultiva la creatividad.

Seguro que ya hay muchas cosas que estás haciendo bien. Pero, ¿podrías hacerlas mejor?, o también ¿podría hacerlas igual de bien siguiendo otro camino?

Explorar nuevas rutas es la tarea del buscador. Transitar por nuestro propio camino suele ser más comprometido, creativo y arriesgado que hacerlo por donde todo el mundo.

Qué puedes equivocarte, ¡pues posiblemente!

Pero, recuerda que el camino de la creatividad está esperando a quien osa traspasar los límites habituales y confortables de lo ya conocido.

Nunca el temeroso llegó a ser creativo.

Y, tal vez, el mayor acto creativo sea redescubrirte a ti mismo en todo tu esplendor, para llegar a lucir tan brillante como puedas.

Ser creativo es atreverse a cantar tu propia canción.

 

Espero que después de leer estos tres puntos no te siga pareciendo que habría que haber puesto muchos más, porque en este trío se encierran parte de los grandes retos a los que deberíamos dar respuestas en nuestra vida.