Por Dª Gracia María Casado, Nutricionista y colaboradora del C.M.I. Dr. Nougués

  1. CONSEJOS PRÁCTICOS   

a) NUTRICIONALES

  • realizar una alimentación basificante, es decir, rica en minerales como el magnesio, el calcio y el potasio, y pobre en sodio (sal).
  • buen aporte de antioxidantes: vitamina C, A, E, Selenio, Zinc y fitoquímicos como los flavonoides o la quercetina.
  • ingesta correcta de vitamina D para asegurar la absorción del calcio a nivel intestinal.
  • consumir Omega-3 por su efecto antiinflamatorio y mejora de los estados de depresión.
  • mejorar la absorción intestinal de nutrientes a través de una flora sana y el aporte de fibra.
  • consumir alimentos ricos en Beta-carotenos para garantizar un buen estado de las mucosas internas y mejorar su hidratación.
  • consumir vegetales crudos en las comidas principales para aumentar el aporte de vitaminas antioxidantes.
  • ingerir frutos secos a diario por su aporte en minerales basificantes y en ácidos grasos saludables.
  • fraccionar bien la comida en 5 tomas al día, para conseguir un buen aporte de energía y nutrientes. Cuidar las cenas que han de ser ligeras.
  • elegir recetas de fácil preparación y digestión para evitar provocar más cansancio a la persona.
  • en muchos casos también será necesario suplementar para conseguir llegar a todos los nutrientes descritos y aumentar la eficacia del abordaje nutricional.

b) CONDUCTUALES Y OTROS:

1.- El calor alivia el dolor: son recomendables los baños y duchas calientes, la aplicación de agua caliente en las zonas dolorosas, la aplicación de calor local mediante lámparas de calor, almohadas o mantas eléctricas y compresas calientes. Los masajes e hidromasajes suaves mejoran los cuadros dolorosos. La balneatoterapia es un excelente recurso.

2.- Mantener unos buenos patrones de sueño, con horarios estables tiene un efecto muy positivo; contribuye a ello realizar paseos o ejercicio ligero por las tardes, tomar infusiones calientes antes de acostarse…

3.- Evitar situaciones estresantes. Hacer ejercicios de respiración y de relajación.

4.- Hacer ejercicio físico y mantener un tono muscular adecuado. Se aconseja el ejercicio físico aeróbico poco intenso, como la natación, ejercicios en el agua o bicicleta estática a velocidad e intensidad controladas. Al comenzar a realizar ejercicio puede producirse un poco de dolor muscular. Si el dolor es intenso es indicativo de que se ha realizado un esfuerzo físico excesivo y deberá disminuir la frecuencia o intensidad. Progresivamente aparecerá el efecto beneficioso del ejercicio físico y mejorará el estado general, disminuyendo el dolor y aumentando la resistencia al ejercicio y al esfuerzo físico. Se puede comenzar con un ejercicio poco intenso durante 3-5 minutos, a días alternos e ir aumentando un minuto cada día. Si aparece dolor, reduzca la intensidad y el tiempo y volver a aumentarlos progresivamente. El tiempo de ejercicio a alcanzar es de 60 minutos 3-4 veces a la semana. Una vez alcanzado, realice ejercicios aeróbicos de mayor intensidad, como caminar, correr o jugar al tenis.

5.- En algunas personas la terapia de apoyo psicológico tiene buenos resultados:

5.- Tratamiento farmacológico (antiinflamatorios, relajantes musculares, antidepresivos y ansiolíticos). Estos medicamentos pueden tener efectos secundarios tales como somnolencia diurna, estreñimiento, sequedad de la boca y aumento del apetito lo que, a su vez, puede generar trastornos nutricionales.

6.- Otras medidas:

     – evitar las sobrecargas musculares (al  transportar o mover cargas pesadas), esfuerzo físico intenso…

     – terapias alternativas, como yoga, pueden aliviar el dolor causado.

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