¿Puede el estrés mejorar la función inmune?

El eustrés corresponde al aspecto beneficioso del estrés
El eustrés corresponde al aspecto beneficioso del estrés

Tal vez resulte extraño que plantee esta pregunta ya que en otros artículos anteriores he hablado acerca de las repercusiones negativas del estrés en prácticamente todo el organismo. Sin embargo, no deja de ser interesante profundizar en la cuestión planteada.

Lo primero de todo es diferenciar entre eustrés y disestrés. El primero es un tipo de estrés adaptativo, fisiológico y beneficioso que nos dispone a proporcionar las respuestas adecuadas a los cambios o retos del medio. Es un estrés de tipo agudo.

El eustrés es el que se produce como medio de preparación ante una situación a la que hemos de responder, nos genera un estado de alerta proporcional a dicha situación y el organismo vuelve a su línea de reposo cuando cesa el estímulo.Seguir leyendo

Consejos para la circulación

La circulación, tanto arterial como venosa, requiere de determinados cuidados a lo largo de todo el año, pero durante la época estival, debido a las altas temperaturas, dichos cuidados merecen ser más tenidos en cuenta.

El calor produce una vasodilatación que empeora el funcionamiento de las válvulas venosas, de por sí insuficientes, en las patologías varicosas.

Para tratar de mejorar esta situación, disponemos de una serie de recomendaciones generales para tratar de mejorar la circulación periférica pero que también son de utilidad para otras patologías circulatoria, como por ejemplo las hemorroides.Seguir leyendo

Por qué es útil saber relajarse

La relajación es una estrategia especialmente útil para conservar y promover la salud
La relajación es una estrategia especialmente útil para conservar y promover la salud

A estas alturas y a pesar de los numerosos datos actualmente disponibles que avalan la importancia de las diferentes técnicas de relajación en el campo e la salud, todavía, ésta, no es considerada en su auténtica y plena valía.

El asunto es especialmente preocupante en el propio personal sanitario, la mayoría de cuyos miembros aconsejan a sus pacientes que se relajan, cuando en realidad no saben muy bien ni como hacerlo, ni de qué tipo de relajación están hablando.

Vivimos en una sociedad en la que la prisa y el estrés producen más enfermedades, consumo de medicamentos, bajas laborales y defunciones que otros muchos agentes morbosos. Esto se encuentra ampliamente documentado.

Un día normal en la vida diaria de muchas personas contiene más estímulos generadores de estrés y angustia que lo nuestros antepasados tenían en un tiempo mucho  mayor.Seguir leyendo