Coenzima Q-10, una fuente de energía y salud

co.q-10La Coenzima Q-10 (Co Q-10), llamada también ubiquinona, es una substancia necesaria para el normal funcionamiento de muchos órganos y para la realización de diversas reacciones metabólicas, sobre todo en la cadena transportadora de electrones en el Ciclo de Krebs. Su misión es aportar energía a las células, ya que interviene en la producción de ATP (Adenosin trifosfato), molécula energética del organismo.

Ha llegado al gran público a través de la publicidad de los productos cosméticos que la han incorporado a gran número de cremas faciales y similares, como una substancia especialmente importante para cuidar la piel y evitar su envejecimiento.Seguir leyendo

Importancia del selenio para la salud

selenioEl selenio es un elemento de la tabla periódica, insoluble en agua, y que se encuentra ampliamente distribuido en la naturaleza formando parte de suelos y rocas. También podemos encontrarlo en la composición de diversos alimentos tales como cereales, el pescado, las carnes, las lentejas, el pan, frutos secos, espárragos, tomates y otras verduras, levadura de cerveza, ciruelas uvas, melocotones y los huevos, entre los más destacados.

De un tiempo a esta parte ha venido despertando mayor interés en lo que a sus aplicaciones en el campo de la salud se refiere, habiéndose realizado numerosos y clarificadores estudios al respecto.

Hoy día sabemos que es uno de los componentes de la enzima glutatión-peroxidasa, uno de las más potentes antioxidante endógenos de nuestro organismo. Gracias a esta enzima, el selenio, ejerce un papel protector frente al daño producido en el material genético de la célula por la acción de los radicales libres, por lo que podría considerar como un auténtico “benefactor” para el ADN.

También sabemos que actúa conjuntamente con la vitamina E, otro importante antioxidante, realizando entre ambas una acción protectora sobre el corazón al incrementar lo niveles de Coenzima Q-10 (según parece, el déficit de Q-10 está relacionado con ciertos tipos de patología cardiaca).

Cada vez existen más evidencias sobre el papel del selenio en la prevención diversas enfermedades tales como el cáncer, las cardiopatías, las cataratas y los problemas de esterilidad, ya que su carencia se ha relacionado con ciertas anomalías espermáticas y riesgo de aborto precoz.

Los diversos estudios van proporcionando evidencias más sólidas respecto a su papel beneficioso frente al cáncer, gracias a su acción antioxidante y también mediante la estimulación del sistema inmunológico. Se ha demostrado que la adición de 200 microgramos/día de selenio parece proteger contra el cáncer de próstata, pulmones y colon, en comparación con el grupo control. 

Posee un buen efecto sobre el sistema inmunitario, estimulando la función de los fagocitos, y tomado a dosis de 600 microgramos/día, durante un corto periodo puede ser útil frente a las infecciones.

Algunos investigadores creen que pudiera proteger contra la formación de cataratas, si bien se requieren estudios más precisos al respecto.

Es también un buen elemento depurativo, ya que ayuda a la detoxificación de ciertos tóxicos como el arsénico, el mercurio y el cadmio.

Por último, decir que, además, es útil por vía tópica para el tratamiento de la caspa y de las infecciones fúngicas.

Los alimentos funcionales, ¿qué son?

alimentos funcionalesPor Dª Gracia María Casado, Nutricionista y colaboradora del CMI Dr. Nougués

En el marco de una sociedad cambiante, objeto del sistema de superproducción, la escasez de tiempo, los hábitos de vida poco saludables, la gran prevalencia de enfermedades crónicas (cada vez más numerosas)…, surgen los denominados “alimentos funcionales”, como una alternativa y solución para corregir los grandes desequilibrios y deficiencias nutricionales que padece la población; situación contradictoria sin duda, con la superabundancia y el gran desarrollo de los países del primer mundo.

La obesidad por ejemplo, es una de las enfermedades (diana clave), para su desarrollo, dado que su prevención es el problema nutricional más importante y uno de los retos sanitarios prioritarios en las sociedades occidentales. En líneas generales, se pueden definir diversas estrategias para el diseño de alimentos funcionales para el control del peso corporal; unas dirigida a la inhibición de la ingesta o limitando la biodisponibilidad de nutrientes, otras produciendo un descenso en el contenido calórico de los alimentos, también estimulando el gasto energético (termogénesis); y finalmente regulando de la distribución de nutrientes entre tejidos limitando el acumulo de grasa.

Por tanto, el abandono de los buenos hábitos alimenticios y el empeoramiento de la calidad de la dieta, se convierten en el elemento justificativo de la gran demanda actual, de este tipo de alimentos. Pero sabemos realmente qué es un alimento funcional, a quién/es van dirigidos, cuáles son las propiedades que se le atribuyen… Al respecto, todas y otras cuestiones intentaremos ir descifrándolas.

 

1. ¿Qué es un alimento funcional? Propiedades atribuidas.

     En la literatura, dicho término se suele abreviar con las siglas AF. Se trata de alimentos elaborados no sólo por sus características nutricionales sino también para cumplir una función específica como puede ser el mejorar la salud y reducir el riesgo de contraer enfermedades, ya que independientemente del aporte de nutrientes, han demostrado a nivel científico tener efectos positivos sobre una o varias funciones del organismo. Pero en ningún caso esto los convierte en posibles sustitutivos de comida, sino que deben consumirse como parte de una dieta sana y equilibrada, en la misma cantidad que pueda tomarse cualquier otro alimento en nuestra dieta y acompañados de un estilo de vida saludable.

Alimento funcional puede ser desde un alimento natural, un alimento al que se ha añadido un componente, o un alimento al que se le ha quitado un componente mediante medios tecnológicos o biológicos. También puede tratarse de un alimento en el que se ha modificado la naturaleza o biodisponibilidad de uno o más de sus componentes, o cualquier combinación de estas posibilidades. Por tanto podemos clasificarlos en:

– alimentos naturales

– alimentos enriquecidos en algún nutriente específico

– alimentos a los que se les retira algún nutriente

– alimentos con adición de sustancias biológicamente activas

– probióticos 

Sin embargo y pese a toda la información existente, hasta el momento no han sido definidos por la legislación Europea.

 

2. ¿Qué tipo de alimentos funcionales existen actualmente en el mercado?

Destacan por ejemplo: las leches enriquecidas (con calcio, ácidos grasos omega-3, ácido oleico ó vitaminas), los zumos de frutas, los cereales, los huevos. 

3. Segmentos de población a los que van destinados

 Este tipo de alimentos  puede formar parte de la dieta de cualquier persona. Pero además, están especialmente indicados en aquellos grupos de población con necesidades nutricionales especiales (embarazadas y niños), estados carenciales, intolerancias a determinados alimentos, colectivos con riesgos de determinadas enfermedades (cardiovasculares, gastrointestinales, osteoporosis, diabetes, etc.) y personas mayores.

 

4. ¿Tienen efectos negativos para la salud?

Los alimentos funcionales pueden contribuir a mejorar el estado de salud aunque no sean la solución a todos los problemas nutricionales. Sin embargo, la oferta creciente en los supermercados de alimentos a los que se ha añadido (o de los que se ha eliminado) uno o varios nutrientes, o modificado su biodisponibilidad, convive con la desconfianza de una parte de la población a los efectos sobre la salud que alegan. El desarrollo de los alimentos funcionales se tiene que producir, así, con unas reglas del juego claras:

  • Las pruebas científicas que avalen las alegaciones de salud han de responder a los estándares avalados por la comunidad científica y ser públicos.
  • El etiquetado ha de proporcionar una información veraz y no susceptible de llevar a engaño a los consumidores.
  • La Unión Europea se ha de dotar de normas lo más claras posibles que permitan, al mismo tiempo, la innovación de la industria y la defensa de los intereses de los consumidores.
  • Las administraciones públicas han de garantizar el cumplimiento de la normativa.
  • Simultáneamente se tienen que dar pasos para mejorar la formación y la información de los ciudadanos sobre la alimentación.

Un marco con estos elementos ha de permitir minimizar los riesgos para la salud asociados a la utilización de los alimentos funcionales.

El organismo responsable de los mismos en la Unión Europea, se denomina

FUFOSE (Functional Food Science in Europe),  y es el encargado de regular las alegaciones sanitarias, es decir, la información dirigida al consumidor sobre los efectos favorables que este tipo de alimentos ejercen para la nutrición y para la prevención de enfermedades.

Esperamos haber aclarado e informado sobre la realidad existente acerca de este tipo de alimentos, cada vez más utilizados en la sociedad actual.

 

 

Melatonina, una hormona con importantes funciones

melatoninaLa melatonina es una hormona que se fabrica fundamentalmente en la glándula pineal, aunque existen otros lugares del organismo con una cierta capacidad de producción. Dicha glándula, la pineal, durante mucho tiempo, constituyó un misterio en cuanto a su conocimiento y sus funciones, en ella el filósofo Descartes hacía residir la conexión entre el alma (Res Cogitans) y el cuerpo (Res Extensa). En los últimos años se ha estudiado profusamente y de ella se han escrito numerosos artículos, libros y realizado diversas investigaciones, llegando a ser considerada como una especie de “reloj biológico” que marca los ritmos circadianos del organismo. De un tiempo a esta parte, la melatonina, ha pasado de ser una gran desconocida a estar en el candelero, ya no sólo en las publicaciones científicas, sino incluso en las revistas divulgativas de ámbito generalista. Al igual que en tantas otras cosas, a veces se pasa de un extremo a otro, es decir, de no darles importancia alguna a llegar a considerarlas como una producto milagroso que cura todas las dolencias. Recordemos cuando salió la jalea real, el gingseng y tantas y tantas otras substancias, en su momento aparecieron en el mercado con una vitola de “producto milagro”. La melatonina, inicialmente, cobró interés como substancia inductora del sueño y para el tratamiento del jet lag, es decir, el desajuste horario que se producía en los largos viajes transoceánicos, y poco más. Por dicha razón, básicamente era consumida casi exclusivamente por aquellas personas que realizaban frecuentes viajes de largo recorrido. Hoy día sabemos que, además de las propiedades anteriores, es una substancia especialmente importante para el equilibrio de otros neurotransmisores cerebrales, así como para el correcto funcionamiento de los procesos cognitivos, emocionales, del sistema cardiovascular y del sistema inmune. A veces la he comparado con el director de orquesta que dirige la sinfonía cerebral en la que cada neurotransmisor ha de actuar en el momento oportuno y con la intensidad apropiada. Por otro lado, la melatonina, da lugar también a la llamada “sincronicidad circadiana” de todo el sistema hormonal. Dicho en palabras más sencillas, permite que cada hormona se segregue en el momento preciso y no fuera de lugar fluctuando entre máximos y mínimos de secreción con un ritmo justo. Diversos estudios demuestran que la correcta suplementación de melatonina, junto con la reposición hormonal bien controlada, son opciones bastante útiles en la Medicina Antienvejecimiento. Otros estudios han demostrado su utilidad para tratar procesos como las migrañas y las cefaleas. Su deficiencia aumenta el riesgo de padecer ciertas enfermedades y produce una mayor tendencia a la senilidad. También parece estar correlacionada con trastornos de insomnio y depresión. Además de ayudar a disminuir los niveles de colesterol y proteger el corazón. Su producción, al igual que el de otras substancias hormonales, decrece con la edad, llegando a que con 70 años sea aproximadamente del 20% de lo que se fabrica en la juventud. Además de lo anteriormente expuesto, la melatonina, es un potente antioxidante y se han descubierto importantes propiedades anticancerígenas. Existen alimentos que mejoran la producción de melatonina, tales como la cebada, la avena, las cerezas, el arroz integral, el maíz, los plátanos, el vino, las nueces y los tomates. Y también parece que substancias como la vitamina B3 y B6 pudieran actuar de un modo sinérgico con ella. No se recomienda suplementar a personas jóvenes (menores de 25-30 años) ya que se considera que su producción endógena es suficiente, y un aporte exterior pudiera no ser beneficioso. Pero se valora como un suplemento interesante en personas a partir de 50 años, independientemente de que duerman bien o no, ya que la melatonina no sólo ayuda a regular los ritmos de sueño-vigilia, sino que tiene otras interesantísimas propiedades, como he mencionado anteriormente. Hoy día no existe un acuerdo total en cuanto a la dosis. Lo mayoría de los estudios hablan de 3 mg, tomados de media a una hora antes de acostarse, aunque otros estudios más recientes indican que la dosis fisiológica efectiva sería 10 veces menos, 0.3 mg. Entonces, ¿cuál de las dos propuestas es la más correcta?, sólo el tiempo y nuevos estudios lo dirán. En España se comercializa en distintas marcas en una dosis de 1.9 mg. En otros países esto no es así, y es posible encontrarla en formatos de 3 mg, 5 mg, 10 mg, incluso más ¿Por qué en España el máximo legal permitido es 1.9 mg? Pues a pesar de mis esfuerzos por encontrar una explicación científica plausible de por qué ese tope máximo permitido es de 1.9 y no 2.1, de 1.7 o de 4,3, pongamos por caso, no he encontrado a nadie que me lo explique, ni tampoco ningún estudio científico que lo avale.

Como respuesta a este artículo «Melatonina.es» aporta una clarificadora explicación, la cual agradezco. Puede leerse en los comentarios.

 

Importancia de la fibra en la alimentación

fibra alimentariaLo que lamamos fibra en alimentación humana  está constituida por un conjunto de macromoléculas de origen vegetal, principalmente polisacáridos y ligninas, no digeribles por los enzimas digestivos humanos.

Los células vegetales poseen un citoesqueleto que puede ser fermentado por las bacterias entéricas y adquieren características dispares según la especie de procedencia.

Hace u tiempo, la fibra se clasificaba en: a) fibra dietética; b) fibra cruda (obtenida tras el tratamiento de vegetales con álcalis o ácidos); y  c) la fibra vegetal.

Más  modernamente, esta clasificación se ha sustituido por Fibra soluble y Fibra Insoluble.

La Fibra Insoluble junto con el agua forma mezclas de baja solubilidad y sirve como nutriente a las bacterias entéricas. Está formada por celulosa, hemicelulosa, lignina y almidón resistente. Su principal efecto es desintoxicante, limpiador de desechos adheridos a la pared intestinal y voluminizador de las heces. Su ingestión diaria previene el estreñimiento.

Respecto a la Fibra Soluble (inulina, pectinas, gomas y fructooligosacaridos), se puede decir que capta mucha agua y forma geles viscosos que retardan el vaciamiento gástrico, enlentecen la absorción de grasas y azúcares, fermentan en el colon por acción de la flora intestinal y aumenta el volumen fecal disminuyendo su consistencia. Predomina en legumbres, cereales, avena  y frutas.

EFECTOS BENEFICIOSOS DE LA FIBRA SOBRE LA SALUD:

1.- Prevenir el estreñimiento por su acción laxante: Mediante la retención de agua y aumento del bolo fecal, favoreciendo el peristaltismo intestinal y disminuyendo el tiempo de tránsito intestinal.

2.- Sobre el metabolismo de azúcares y grasas: Gracias a la producción de ácidos grasos de cadena corta actúan sobre la liberación de insulina y el control hepáticos de la glucogenolisis, suprime la síntesis de colesterol y reduce los niveles de LDL y triglicéridos.

3.-  Eliminación fecal de sales biliares: La fibra aumenta la excreción fecal de sales biliares y disminuye su reabsorción intestinal, por lo que disminuye los niveles de colesterol y la litogenicidad de la bilis.

proteger la piel del solEl verano es la época del año en la que los rayos solares pueden producir más daño a nivel cutáneo debido a su mayor intensidad y al mayor tiempo de exposición así como el tamaño de la superficie expuesta. Un daño oxidativo intenso puede producir un mayor envejecimiento de la piel y a la aparición de displasias cutáneas e incluso carcinomas y melanomas. Para evitar el estrés oxidativo producido por los rayos ultravioletas,  sabemos que es importante hidratarse bien y proteger la piel lo más posible. El oligoelemento más destacado para prevenir el estrés oxidativo de la piel es el zinc mediante aplicación tópica, que además mejora la cicatrización. Dicho elemento actúa desplazando a otros metales que actúan como pro-oxidantes, y estimula la producción de metalotioneina que protege contra los radicales libres formados tras la exposición a radiaciones ultravioletas. También el selenio por vía oral puede servir como protector contra el estrés oxidativo producido por rayos ultravioletas, pero se ha visto ineficaz para prevenir el carcinoma basocelular. También son bastante útiles los alimentos ricos en vitaminas antioxidantes A, E y C y los compuestos fenólicos que se encuentran en muchas plantas verdes, hierbas y frutas. Otros compuestos que son los antioxidantes son los carotenoides, que se puede obtener a partir del consumo de frutas y verduras como los tomates y las zanahorias. Por lo tanto, tomar abundantes frutas, verduras y agua así como protegerse la piel tópicamente será la mejor forma de mantener una piel sana y saludable, al tiempo que podamos disfrutar de las ventajas del sol.

Llega el verano… ¡Reflexionemos!

llega el veranoPor Gracia María Casado, Nutricionista colaboradora del CMI Dr. Nougués

En esta época del año, más que nunca  no es raro encontrar una persona que no haya hecho algún tipo de régimen para adelgazar y que, por el contrario, no siga teniendo problemas de peso. A pesar de que la población se somete a nuevas dietas de adelgazamiento y consume  productos «light», bajos en grasas… y un sinfín de todos ellos, nuestra sociedad sigue presentando una  de las enfermedades crónicas más prevalentes el sobrepeso-obesidad.

Descartado algún problema hormonal, problemas emocionales o la toma de algún medicamento como causa del exceso de peso, hay que centrarse en los principales responsables del mismo: la cantidad y la calidad de lo que se come y la inactividad física.

A continuación  reflexionemos, tomando como base de partida, muchas experiencias del día a día en consulta:

  • Los      resultados son mejores, y sobre todo, más duraderos, si educamos y      cambiamos los hábitos poco a poco, más que hacer un esfuerzo puntual de un      mes, para luego abandonar y atiborrarse. Hay que aprender y lograr      introducir en nuestro día a día una forma óptima de comer que favorezca un      organismo equilibrado y saludable.
  • El peso corporal se compone de muchos factores: contenido de agua, grasa, músculos, huesos, tendones, etc…Es fundamental entender que el objetivo no es perder peso, sin importar qué es lo que se pierde, sino perder esa grasa acumulada.
  • Es más  eficaz trabajar a favor de nuestro cuerpo, ya que partir de un sentimiento  de rechazo por el propio cuerpo convierte el «hacer dieta» en un      proceso cargado de ansiedad.
  • Muchas cosas nos gustan porque estamos habituados. Hay que acabar con el  dicho-creencia de que todo lo bueno es ilegal, inmoral o engorda. Conseguir o descubrir que nos gusta comer aquello que más nos conviene es el objetivo.
  • Establezcamos objetivos realistas, metas asumibles. Lo contrario puede provocar  angustia, insatisfacción, e incluso problemas de salud por querer ir contra su propia naturaleza.
  • Si  “hacemos trampas” en alguna ocasión, hay que interpretarlo como un premio,  algo ocasional, no como un fracaso, pero al día siguiente se debe  continuar con el plan establecido.
  • No hay      ninguna magia encerrada detrás de las dietas, la diferencia en el resultado la marca la propia persona con su compromiso y decisión de  seguirla.

La dieta (entendida como aquello que el ser humano ingiere en cada comida) debe ser práctica, y más aún si pensamos en la pérdida de peso, además ha de ajustarse a nuestro estilo de vida y a nuestras posibilidades tanto de tiempo como otras.

Llega el verano… ¡Reflexionemos!

llega el veranoPor Gracia María Casado, Nutricionista colaboradora del CMI Dr. Nougués

En esta época del año, más que nunca  no es raro encontrar una persona que no haya hecho algún tipo de régimen para adelgazar y que, por el contrario, no siga teniendo problemas de peso. A pesar de que la población se somete a nuevas dietas de adelgazamiento y consume  productos «light», bajos en grasas… y un sinfín de todos ellos, nuestra sociedad sigue presentando una  de las enfermedades crónicas más prevalentes el sobrepeso-obesidad.

Descartado algún problema hormonal, problemas emocionales o la toma de algún medicamento como causa del exceso de peso, hay que centrarse en los principales responsables del mismo: la cantidad y la calidad de lo que se come y la inactividad física.

A continuación  reflexionemos, tomando como base de partida, muchas experiencias del día a día en consulta:

  • Los      resultados son mejores, y sobre todo, más duraderos, si educamos y      cambiamos los hábitos poco a poco, más que hacer un esfuerzo puntual de un      mes, para luego abandonar y atiborrarse. Hay que aprender y lograr      introducir en nuestro día a día una forma óptima de comer que favorezca un      organismo equilibrado y saludable.
  • El peso corporal se compone de muchos factores: contenido de agua, grasa, músculos, huesos, tendones, etc…Es fundamental entender que el objetivo no es perder peso, sin importar qué es lo que se pierde, sino perder esa grasa acumulada.
  • Es más  eficaz trabajar a favor de nuestro cuerpo, ya que partir de un sentimiento  de rechazo por el propio cuerpo convierte el «hacer dieta» en un      proceso cargado de ansiedad.
  • Muchas cosas nos gustan porque estamos habituados. Hay que acabar con el  dicho-creencia de que todo lo bueno es ilegal, inmoral o engorda. Conseguir o descubrir que nos gusta comer aquello que más nos conviene es el objetivo.
  • Establezcamos objetivos realistas, metas asumibles. Lo contrario puede provocar  angustia, insatisfacción, e incluso problemas de salud por querer ir contra su propia naturaleza.
  • Si  “hacemos trampas” en alguna ocasión, hay que interpretarlo como un premio,  algo ocasional, no como un fracaso, pero al día siguiente se debe  continuar con el plan establecido.
  • No hay      ninguna magia encerrada detrás de las dietas, la diferencia en el resultado la marca la propia persona con su compromiso y decisión de  seguirla.

La dieta (entendida como aquello que el ser humano ingiere en cada comida) debe ser práctica, y más aún si pensamos en la pérdida de peso, además ha de ajustarse a nuestro estilo de vida y a nuestras posibilidades tanto de tiempo como otras.

Calorías vacías

Por Dª Gracia María casado, Nutricionista colaboradora del CMI Dr. Nougués

calorías vaciasCuando hablamos de calorías hablamos de energía y cuando decimos vacías, hacemos referencia a los nutrientes que aportan esas calorías para decir que sólo estamos consumiendo energía con muy pocos o ningún micronutriente. Tenemos calorías pero escasos minerales, vitaminas u otros nutrientes que nuestro cuerpo necesita.

El actual modelo de ingesta de la mayor parte de la población, se caracteriza por un fuerte predominio de alimentos ocasionales a lo que se suma además su bajo valor nutricional, frente a un alto contenido calórico/energético (derivado del alto contenido en azúcares simples: mono y disacáridos, y lípidos poco saludables, mayoritariamente de tipo saturado). Tanto los hidratos de carbono de absorción rápida como las grasas saturadas favorecen el desarrollo de patologías como obesidad, diabetes mellitus… De ahí la estrecha relación de estos alimentos con la aparición de enfermedades.

Además de la mala proporción de nutrientes, las altas cantidades de hidratos de carbono (simples: azúcares) pueden aumentar las necesidades de vitaminas del grupo B, relacionadas con el metabolismo de los mismos.

Un ejemplo de este tipo de calorías son las aportadas por bebidas alcohólicas, refrescos…; por lo general su ingesta como parte de la dieta, relega a un segundo plano alimentos que sí deben formar parte de nuestra alimentación diaria, por lo que si queremos “compensar” la carencia de nutrientes por habernos tomado este ocasional, aportando otros alimentos a lo largo del día, normalmente incurrimos en un exceso calórico . Otros alimentos fuentes de ellas son: chucherías, golosinas, productos de repostería (aunque si también se empleo algún lácteo o huevo para su elaboración, aportarán algo de proteínas y calcio).

Algunos consejos para reducir la ingesta de calorías vacías y cuidar la salud con ayuda de la dieta.

  • Evita      los refrescos: son una de las principales fuentes de calorías vacías.      Ofrecen mucha cantidad de azúcares simples que constituyen calorías      rápidamente, pero no poseen nutrientes esenciales para el cuerpo.
  • Modera      el consumo de alcohol: moderar su ingesta y escoger bebidas      fermentadas pero con baja graduación alcohólica, son buenas formas de reducir      la ingesta de calorías sin nutrientes.
  • Reemplaza      las golosinas y bollería: caramelos, chicles azucarados y demás      chucherías, pueden ser reemplazadas por alimentos que junto con su aporte      calórico también ofrezcan nutrientes saludables, ejemplo, cereales en      copos, yogur, postre de leche, batidos y frutas.
  • Sustituye      los snacks: patatas fritas y demás;  ofrecen mucha grasa y calorías, mientras      que sólo tienen un bajo contenido en hidratos para aprovechar y casi ningún      micronutriente (vitaminas y minerales) en cantidades apreciables.
  • Evita      los fritos.

Con estos consejos, no sólo podrás mejorar el aporte nutricional de la dieta, sino que puede  reducir la ingesta calórica en general de un modo fácil y rápido, contribuyendo al mantenimiento de peso y/o pérdida del mismo.

Piensa en el día de ayer por ejemplo, y comprueba si en tu alimentación predominan este tipo de calorías. De ser así toma nuestros consejos y cuídate.

Calorías vacías

Por Dª Gracia María casado, Nutricionista colaboradora del CMI Dr. Nougués

calorías vaciasCuando hablamos de calorías hablamos de energía y cuando decimos vacías, hacemos referencia a los nutrientes que aportan esas calorías para decir que sólo estamos consumiendo energía con muy pocos o ningún micronutriente. Tenemos calorías pero escasos minerales, vitaminas u otros nutrientes que nuestro cuerpo necesita.

El actual modelo de ingesta de la mayor parte de la población, se caracteriza por un fuerte predominio de alimentos ocasionales a lo que se suma además su bajo valor nutricional, frente a un alto contenido calórico/energético (derivado del alto contenido en azúcares simples: mono y disacáridos, y lípidos poco saludables, mayoritariamente de tipo saturado). Tanto los hidratos de carbono de absorción rápida como las grasas saturadas favorecen el desarrollo de patologías como obesidad, diabetes mellitus… De ahí la estrecha relación de estos alimentos con la aparición de enfermedades.

Además de la mala proporción de nutrientes, las altas cantidades de hidratos de carbono (simples: azúcares) pueden aumentar las necesidades de vitaminas del grupo B, relacionadas con el metabolismo de los mismos.

Un ejemplo de este tipo de calorías son las aportadas por bebidas alcohólicas, refrescos…; por lo general su ingesta como parte de la dieta, relega a un segundo plano alimentos que sí deben formar parte de nuestra alimentación diaria, por lo que si queremos “compensar” la carencia de nutrientes por habernos tomado este ocasional, aportando otros alimentos a lo largo del día, normalmente incurrimos en un exceso calórico . Otros alimentos fuentes de ellas son: chucherías, golosinas, productos de repostería (aunque si también se empleo algún lácteo o huevo para su elaboración, aportarán algo de proteínas y calcio).

Algunos consejos para reducir la ingesta de calorías vacías y cuidar la salud con ayuda de la dieta.

  • Evita      los refrescos: son una de las principales fuentes de calorías vacías.      Ofrecen mucha cantidad de azúcares simples que constituyen calorías      rápidamente, pero no poseen nutrientes esenciales para el cuerpo.
  • Modera      el consumo de alcohol: moderar su ingesta y escoger bebidas      fermentadas pero con baja graduación alcohólica, son buenas formas de reducir      la ingesta de calorías sin nutrientes.
  • Reemplaza      las golosinas y bollería: caramelos, chicles azucarados y demás      chucherías, pueden ser reemplazadas por alimentos que junto con su aporte      calórico también ofrezcan nutrientes saludables, ejemplo, cereales en      copos, yogur, postre de leche, batidos y frutas.
  • Sustituye      los snacks: patatas fritas y demás;  ofrecen mucha grasa y calorías, mientras      que sólo tienen un bajo contenido en hidratos para aprovechar y casi ningún      micronutriente (vitaminas y minerales) en cantidades apreciables.
  • Evita      los fritos.

Con estos consejos, no sólo podrás mejorar el aporte nutricional de la dieta, sino que puede  reducir la ingesta calórica en general de un modo fácil y rápido, contribuyendo al mantenimiento de peso y/o pérdida del mismo.

Piensa en el día de ayer por ejemplo, y comprueba si en tu alimentación predominan este tipo de calorías. De ser así toma nuestros consejos y cuídate.