Reflexiones sobre la fitoterapia | Centro Medicina Integral
    • 30 JUN 17
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    Reflexiones sobre la fitoterapia

    Reflexiones sobre la fitoterapia

    Hace unos días tuve el placer de liderar un pequeño grupo de asistentes a la actividad denominada “Café con ciencia”, organizada por Fundación Descubre en el Jardín Botánico-Histórico de la Concepción de Málaga. Pasamos un buen rato, que se nos hizo corto, hablando acerca de las plantas medicinales y su importancia en el momento actual. Al final de dicho encuentro, me solicitaron que escribiese algo relacionado con el contenido de lo que habíamos tratado.

    Como todos sabemos, las especies vegetales son anteriores a la aparición del ser humano en el planeta, y desde tiempos ancestrales vienen siendo utilizadas con diversas finalidades, entre ellas la curación de las enfermedades. Es lógico que para tratar de librarse del dolor y la enfermedad, se recurriese a aquello que se tenía más a mano, y estos eran los remedios naturales (el barro, el agua, las plantas, etc.). Nuestros antepasados utilizaron su instinto y su capacidad de observación para aprender a utilizar las plantas como herramientas medicinales orientadas a la curación.

    Desde el principio de los tiempos se utilizaron las plantas de una manera empírica, puesto que se carecía de los fundamentos científicos necesarios como para hacerlo de otro modo. No obstante, hubo grandes expertos en el arte de curar a través de las plantas, entre los que cabe destacar al griego Dioscórides (40-90 aC), cuya obra “De Materia Médica” fue objeto de estudio hasta la época renacentista. Tal fue su renombre en el mundo de las ciencias de la salud, que su libro en el que se clasificaban seiscientas especies botánicas diferentes con finalidad terapéutica, fue comúnmente conocido como “El Dioscórides”. Tampoco debemos olvidar al gran médico romano Galeno, cuya fama y consejos llegaron hasta el Renacimiento y que dio nombre a una parte de la farmacología llamada Galénica.

    La fitoterapia, entendida como la utilización de remedios vegetales con fines preventivos o terapéuticos, fue de gran importancia para el tratamiento de las enfermedades hasta el advenimiento de la era científica. Con la aparición de los medicamentos de síntesis y el auge de la Medicina Científica del siglo XX, unido a la imposibilidad de patentar los remedios vegetales, dio lugar a que dicha disciplina, la fitoterapia, fuese relegada a un segundo plano, entendiéndose durante mucho tiempo como que no era más que una especie de conjunto de remedios caseros de utilidad limitada.

    Pero desde las últimas décadas y debido a la confluencia de diversos factores tales como el gran incremento de las patologías asociadas a los efectos nocivos de los medicamentos convencionales, el desarrollo de los estudios científicos sobre los principios activos de las plantas, un mejor conocimiento de la etnobotánica y, sobre todo, la posibilidad de patentar los métodos de extracción de los principios activos, ha generado una importante transformación en el modo de entender la actual fitoterapia científica.

    Se calcula que existen unas 250.000 especies vegetales en el mundo de las que se conocen propiedades medicinales de unas 12.000. Pero sólo se tienen conocimiento científico de, aproximadamente, el10% de las especies. Cada día son más las que se van incorporando al arsenal medicinal de origen vegetal del que podemos disponer en estos momentos, de tal manera que la propia OMS (Organización Mundial de la Salud) ha instado a que el uso de plantas medicinales pueda ser incorporado dentro de los sistemas sanitarios de los distintos países.

    Según la OMS, una planta medicinal es aquella que, en uno o más de sus órganos, contiene sustancias que pueden ser utilizadas con fines terapéuticos o preventivos o que son precursores para la semisíntesis químico-farmacéutica. Las plantas medicinales contienen los llamados principios activos que son aquellas sustancias responsables de su acción farmacológica. Con estas plantas se pueden fabricar los medicamentos fitoterápicos y, con ellos, disponer de un amplio arsenal para ayudar a combatir un gran número de enfermedades.

    Dichos medicamentos pueden presentarse en diferentes formas, desde los clásicos cocimientos, infusiones, maceraciones, etc., hasta los más elaborados extractos estandarizados en los que a veces se incluye un transportador específico que mejora la absorción y la vida media del producto. El refinamiento a la hora de obtener principios activos más concentrados y con mejor biodisponibilidad, ha dado lugar a un tipo de fitoterapia mucho más potente y precisa.

    En estos momentos, la moderna fitoterapia científica, se basa en criterios de eficacia, calidad y seguridad del producto, contando con todos los avales necesarios para  que las plantas medicinales puedan ser consideradas dentro del arsenal terapéutico actual, como cualquier otro medicamento. La OMS, con objeto de potenciar el uso racional y científico de las plantas medicinales, comenzó en los años 90 a elaborar monografías de plantas en las que se describen sus usos y fundamentación científica.

    Pero no todo lo que se ofrece en el mercado tiene la misma calidad. Conseguir productos fitoterápicos de buen nivel es algo fundamental para lograr los resultados que se pretenden con su uso. Para ello, hay que tener en cuenta una serie de aspectos que van desde el cultivo y la recolección de la planta hasta los controles de calidad en el laboratorio y los niveles de concentración de los principios activos.

    Quisiera ir finalizando con una advertencia que considero importante. ¡Ojo!, el hecho de que las plantas medicinales sean productos naturales no significa que sean inocuas. Por un lado pueden tener efectos adversos y contraindicaciones que se deben conocer antes de consumirlas. Por otro lado pueden interferir con otros medicamentos que esté tomando la persona dando lugar a interacciones indeseables. Hoy día existen numerosos estudios que así lo demuestran.

    Por mi parte, después de más de treinta y cinco años usando profesionalmente la fitoterapia, considero que dispongo de la experiencia suficiente para afirmar que las plantas medicinales científicamente prescritas son una herramienta para la curación de las enfermedades, y que, dichas plantas, poseen una potencia y un campo de actuación  tal que hacen que hoy día en Europa sean prescritas cada vez más por un número de  creciente de médicos.

    Recuerda, pues, la correcta prescripción de un preparado fitoterápico con finalidad curativa en asuntos de cierta relevancia, ha de venir de la mano de un buen diagnóstico médico, certero y cuidadoso, así como del suficiente conocimiento de las plantas medicinales que se prescriben y de los demás productos de síntesis que la persona se encuentre consumiendo en esos momentos. Solamente actuando de este modo podremos pasar de considerar las plantas medicinales como “los remedios de la abuela” pa ra llegar a situarlas en el nivel que sin duda se merecen.

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