Perdonar y perdonarse | Centro Medicina Integral
    • 19 NOV 15
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    Perdonar y perdonarse

    Perdonar y perdonarse

    La práctica del perdón es una potente medicina para la sanación emocional

    La práctica del perdón es una potente medicina para la sanación emocional

    A lo largo de la vida parece que los seres humanos llevásemos una especie de libreta interior en la que anotamos los agravios que consideramos hemos padecido. Anotamos  en dicha libreta mental aquellas acciones u omisiones  que creemos haber recibido injustamente por parte de los demás, así como también por nosotros mismos. Porque, no lo olvidemos, en muchas ocasiones somos nosotros nuestros peores enemigos.

     

    A partir de aquí surge la culpa, el resentimiento, la insatisfacción, el deseo de venganza, etc. Todas ellas son emociones perturbadoras que deberíamos aprender a sanar, si es que queremos vivir con mayor plenitud y paz interior.

    Estoy convencido, y además lo he podido constatar a lo largo del tiempo, de que el perdón, primero hacia nosotros mismos, y después hacia los demás, es una de las estrategias más profundamente sanadoras y curativas para un corazón que se siente herido y para muchos de nuestros padecimientos emocionales.

    También estoy convencido  de que es a partir de este potente antídoto, el perdón, que surgen en nosotros otras muchas emociones potenciadoras que nos hacen vivir más felices. Porque el perdón constituye uno de los más importantes remedios, no sólo de forma individual sino también colectiva, ya que es semejante a una efectiva medicina para sanar a un mundo que se encuentra inmerso en una crisis de valores y para sanar, también, a una sociedad que se halla perdida y desorientada.

    Pero ten en cuenta que perdonar no significa olvidar. Tampoco significa que todo nos parezca bien o que tengamos que comulgar con ruedas de molino. Perdonar significa simplemente no llevar la cuenta de los supuestos agravios, es decir, no anotar en nuestra “libretilla interna” lo que nos hacen o nos dejan de hacer.

    No soy partidario de lo que llamo “perdón de baba caída”, es decir, esa especie de sentimiento naif de “buenismo” exagerado, tan de m oda en estos tiempos, que no diferencia la bondad de la maldad, ni lo justo de lo injusto, ni al verdugo de la víctima. Más bien soy partidario de un tipo de perdón que tiene la valentía y la lucidez de diferenciar entre las personas y sus actos.

    Porque el perdón ha de aplicarse a las personas, y a nosotros mismos, aunque podamos no estar de acuerdo con las acciones u omisiones que dichas personas realizan y tengamos el valor y la sensatez de actuar en consecuencia.

    perdonarse

    Para practicar el perdón con nosotros mismos debemos abrazar nuestras sombras

    Hay muchas razones para decidir comenzar a practicar el perdón. Algunas de ellas son muy altruistas, otras, simplemente, son de índole práctico, y es que si practicas el perdón te encontrarás mucho mejor.

     

    Creo que es conveniente comenzar a practicarlo con uno mismo, porque con frecuencia, solemos ser unos jueces más severos con nosotros que con los demás.

    Después extiende tu perdón a tu círculo cercano, padres, hermanos, familiares y amigos. Poco a poco irás ampliando el círculo hasta alcanzar a toda la humanidad. No es tarea fácil, ya lo sé, pero merece la pena intentarlo porque los resultados serán mucho mejores que quienes quedan atrapados por el veneno del resentimiento o la culpa.

    Esa pequeña, difícil y, al mismo, tiempo efectiva práctica interior de perdón hacia ti mismo y hacia los demás, hará crecer en nosotros la amabilidad, la ternura y el agradecimiento.

    La práctica del perdón está relacionada con la compasión hacia los demás seres, es decir, con querer dejar de sufrir y ayudar a otros a salir del sufrimiento para poder vivir con mayor plenitud.

    Por tanto, primero deja de anotar en tu “libreta interior” las deudas propias o de otros. Mírate con cariño y perdónate de corazón los errores que hayas podido cometer, porque perdonarse es como hacer posible un abrazo amoroso entre nuestra parte luminosa y nuestras sombras. Extiende, después, este sentimiento a los demás y procura, también, descubrir todo lo bueno que otras personas han hecho por ti a lo largo de la vida, ya que este nuevo modo de revisar tu biografía te conducirá por la senda del perdón y del agradecimiento, un camino que deberíamos transitar si es que queremos vivir en paz.

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