Navidad, salud y desarrollo humano | Centro Medicina Integral
    • 24 DIC 16
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    Navidad, salud y desarrollo humano

    Navidad, salud y desarrollo humano

    La Navidad es un buen momento para pararse y mirar en nuestro interior

    Hoy día sabemos que la Navidad que celebramos fue la cristianización de antiguas fiestas invernales paganas que, según parece en estos momentos, algunos tratan de paganizar de nuevo con un interés y pasión que en ocasiones raya lo ridículo, pues no distinguen entre lo que es religiosidad y lo que es tradición cultural acrisolada por el paso de los siglos.

    No pretendo aquí entrar en consideraciones religiosas, pero quienes me conocen saben que soy partidario de que los seres humanos deberíamos volver a conectar con la “magia de las estaciones”. Deberíamos tratar de recuperar el sentido trascendente de ciertos acontecimientos anuales que vienen celebrándose en el mundo desde tiempos inmemoriales.

    Uno de ellos es la Navidad. Seamos creyentes o no, la Navidad, es un tiempo especial en el calendario que nos ofrece diversas propuestas que haríamos bien en tomar en cuenta, sobre todo para aquellas personas que tratan de vivir su vida en clave de desarrollo humano.

    Normalmente, el periodo navideño se encuentra entre los menos saludables del año debido a los frecuentes excesos gastronómicos, los incumplimientos dietéticos, los olvidos en los tratamientos habituales o a la sobrecarga de estrés de estas fechas, entre otras muchas cosas.

    Para muchas personas, la Navidad, no es más que un tiempo de excesivo consumo, de reuniones más o menos forzadas y de una especie de falsa felicidad cuando en realidad no lo sentimos en nuestro interior. De hecho, para muchos no es una época alegre sino todo lo contrario.

    No obstante, podemos intentar comprender lo qué aporta la Navidad a la salud y al desarrollo humano observando el fenómeno navideño desde otro punto de vista

    Para ello, deberíamos comenzar por recordar lo que pienso a cerca de la salud, entendiéndola como un estado de armonía que podría definirse como “el arte de vivir con plenitud”, integrando nuestras zonas oscuras y nuestras zonas luminosas. Esto es bastante más complejo y, al mismo tiempo, completo que entender meramente la salud en términos de si tengo el colesterol alto o si me duele una articulación.

    Para mí, la noción de salud se relaciona también con crecimiento interior,  con el desarrollo como seres humano, y esto no puede estar desconectado de la armonía, la solidaridad o de la alegría de vivir.

    En lo concerniente al desarrollo humano, podría decir que se trata de todo aquel conjunto de propuestas, acciones y estrategias que nos conducen a desarrollar nuestro potencial y a percibirnos como personas autorrealizadas que viven una vida en plenitud. Por tanto, desde este punto de vista, salud y desarrollo humano son aspectos íntimamente conectados.

    ¿Qué nos propone la Navidad al respecto?

    La época navideña, creencias aparte, es el momento del año en el que se apela a una serie de valores superiores, valores de alto nivel, tales como el amor, la compasión, la reconciliación, la paz, etc.. Por tanto, se podría deducir que dichos valores navideños se encuentran muy próximos a la noción de salud y desarrollo humano que acabo de explicar..

    Los valores propuestos en estas fechas de amor y paz son universales, y van más allá de las creencias concretas de cada persona. Podrían ser asumidos por un cristiano o por un ateo, incluso por aquellos que no se plantean ningún aspecto trascendental en sus vidas.

    Así que, seas creyente o no, mi modo de ver este asunto es que  debiera ser bienvenida cualquier propuesta que en estos tiempos difíciles llenos de temores, guerras y enfrentamientos, nos ayuden a retomar y cultivar los valores que la Navidad propone.

    Así que, si somos partidarios de cultivar la paz y la reconciliación, sería bastante apropiado aprovechar cualquier oportunidad que el calendario nos proporcione para realizar una pausa en nuestra frenética vida y observar atentamente de qué modo podemos hacer crecer en nosotros dichas propuestas. Sería apropiado, pues, no dejar pasar la oportunidad de reflexionar en estos momentos sobre lo que la Navidad aporta al ser humano en el ámbito de la salud y del desarrollo humano.

    Es evidente que cualquier momento del año podría ser adecuado para tratar de atender a dichos valores, pero, sea como fuere, es en  estas fechas cuando más se incide en ellos, entonces, ¿por qué obviarlos?

    Conectar con nuestro verdadero Ser Interior y orientar nuestros pasos para dirigirnos hacia la armonía, la solidaridad y la paz, es nacer a una nueva vida, podría decirse que es hacer Navidad en nosotros.

    Aprovechemos la oportunidad que nos brindan estas fechas para preguntarnos como llegar a ser más armónicos, solidarios o cómo desarrollar más y mejor el amor en nuestras vidas. Esto puede ser un buen consejo saludable al tiempo que constituye, también, una buena práctica espiritual de tipo transformacional.

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