La vida inventada | Centro Medicina Integral
    • 18 MAR 15
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    La vida inventada

    La vida inventada

    LA VIDA INVENTADALa mayoría de las personas suelen tener muy claro la diferencia entre la realidad y la ficción. Sin embargo, a poco que analicemos este asunto con algo más de profundidad, nos daremos cuenta de que dicha cuestión no resulta tan sencilla. Incluso es posible que comencemos a sentir que algunas de nuestras creencias más básicas se tambalean.

    El conocido sueño de Chuang Tzu, maestro taoísta, nos plantea el conflicto entre sueño y realidad. Chuang Tzu soñó ser mariposa con tanta “realidad” que al despertar no sabía si era un hombre que había soñado ser mariposa o por el contrario una mariposa soñando ser hombre. La respuesta a esta cuestión podría ser más sorprendente de lo que imaginamos, ya que lo que sucede durante el sueño también forma parte de nuestra “realidad interior”.

    Hoy día sabemos que nuestros sentidos no son informadores fieles de la ambiente, sino que se encuentran limitados por su rango perceptivo, es decir, sólo percibimos aquello “que podemos”, y no todo aquello que hay. Eso significa que existe un universo por conocer más allá de aquello que percibimos sensorialmente.

    En lo que se refiere a nuestra propia vida, normalmente, atribuimos la condición de certeza a todo aquello que recordamos de nuestro pasado, como si hubiese sucedido realmente así. Tenemos el sentimiento de que aquello que recuerdo es “verdadero”, y somos capaces de defenderlo apasionadamente frente a cualquiera que pretendiese ponerlo en duda.

    Sin embargo, los estudios psicológicos recientes realizados al efecto han demostrado que la mayoría de los recuerdos que las personas suelen referir acerca de su pasado son falsos o deformados. Baste con leer los trabajos de la psicóloga Elisabeth Loftus al respecto y el llamado Síndrome del falso recuerdo.

    No perdamos de vista que el ser humano es un gran inventor y contador de historias y, en cierto modo, nuestra biografía, no escapa a esta característica del funcionamiento de la mente.

    Se realizó un estudio con estudiantes americanos acerca de la veracidad objetiva de sus recuerdos, y se pudieron constatar importantes errores en sus descripciones. Incluso algunos erraron el lugar en el que vivieron hasta el punto de fallar en el estado en el que habían residido. Es decir, lo que afirmaban que había sucedido en su infancia, aquello que constituía la base de sus recuerdos y sobre lo que fundamentaban su momento presente, sencillamente no sucedió jamás. Sus recuerdos eran, simplemente, una recreación modificada y deformada de una experiencia anterior.

    En el presente también inventamos cosas, aunque no nos demos cuenta de ello. Tenemos la creencia de que lo que percibimos es “lo real”, y sin embargo nuestra vida se parece más a un “cuento” que a una descripción objetiva y exacta de los fenómenos, porque aquello que percibimos está influenciado por las expectativas previas que tenemos al respecto. Es decir, no captamos lo que hay, sino aquello que esperamos que haya.

    Además, también se ha constatado que los procesos previos de aprendizaje influyen de manera determinante sobre lo que somos capaces de percibir o no. Así, los primeros años de la infancia programan nuestro cerebro y nuestros sentidos de tal manera que nos condicionamos para el resto de la vida a propósito de lo que “deberíamos obtener por ahí afuera”.

    Por si fuera poco, es pequeño trozo de la realidad que somos capaces de percibir se encuentra además matizado y filtrado por nuestro modelo del mundo y por nuestros estados emocionales. Por tanto, no existe una captación de estímulos, sin más, sino que lo que hay es una verdadera interpretación de los mismos. Y dicha interpretación está sujeta a modificaciones en función del momento vital y emocional en el que nos encontremos.

    Así que, podría decirse que “algo sucede en el mundo exterior y otra cosa muy diferente construyo yo dentro de mi cerebro”. Entonces, ¿a qué llamamos realidad? ¿Verdaderamente crees que es real lo que tu cerebro te dice?

    Hoy día los neurocientíficos tienen muy claro una cosa: El cerebro nos engaña. Cada cual percibe no sólo lo que hay, sino lo que consciente o no conscientemente quiere percibir.

    Con los conocimientos actuales es imposible afirmar que lo que nosotros vivimos sea “la realidad”. No obstante, convendría matizar esto.

    Podemos hablar de una cierta “realidad interior” para tratar de describir aquello que experimentamos. Esta expresión puede resultarnos válida y útil. Pero entendiendo que dicha realidad interior no tiene nada que ver con “La Realidad” con mayúsculas. Nuestra realidad interior no es más que una construcción inventada con trozos deformados de la realidad exterior. Entender esto es sumamente importante.

    Por esa razón cada cual tiene su propio mundo. También por eso, cada acontecimiento afecta de forma diferente a personas diferentes. Ya nos lo indicaba Epícteto en el siglo II d.C., cuando afirmaba que “no son las cosas la que nos dañan, sino como cada uno vive esa cosa”.

    Entender que lo que tomamos como real no es más que una construcción mental, nos abre numerosas puertas de esperanza, porque al ser nuestros estados mentales cambiantes y, sobre todo, construidos, eso quiere decir que son susceptibles de ser cambiados y mejorados.

    Podemos, pues, aprender a construir “realidades internas” que nos desarrollen, en lugar de sentirnos atrapados en nuestros infiernos interiores, esos infiernos que nosotros mismos hemos edificado sobre todo cegados por el veneno mental de la ignorancia.

    Podemos, pues, cambiar nuestra “realidad interior”. Es posible crecer y desarrollarse aunque hayamos vivido acontecimientos extremamente duros e impactantes. Tenemos ese poder, tenemos esa capacidad y nunca deberíamos renunciar a ella.

     

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