Fibromialgia: ¿Qué es y qué comer? | Centro Medicina Integral
    • 29 OCT 12
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    Fibromialgia: ¿Qué es y qué comer?

    Por Dª Gracia Mª CAsado, Nutricionista y colaboradora del C.M.I. Dr. Nougués

    1. ¿QUÉ DEBO SABER DE ESTA ALTERACIÓN?

    La fibromialgia se define como una enfermedad de condición dolorosa (no articular) que involucra la musculatura. Es la causa más común de un dolor muscular crónico y generalizado. Durante muchos años las personas con fibromialgia han sufrido mucho por que se creía que los dolores descritos no eran reales y no se había encontrado ninguna explicación a la sintomatología que describían los enfermos. La OMS reconoció la fibromialgia como enfermedad en 1993. El tratamiento de la fibromialgia como tal es, por lo tanto, muy nuevo y se desconoce todavía mucho sobre la enfermedad.

    Se caracteriza fundamentalmente por fatiga extrema, dolor persistente, rigidez de intensidad variable y a distintos niveles (músculos, tendones y tejido blando) , así como  un amplio rango de otros síntomas psicológicos, (dificultad para dormir, rigidez matutina, dolores de cabeza y problemas con el pensamiento y la memoria, algunas veces llamados «lagunas mentales»),[] que suelen impedir el funcionamiento rutinario del sujeto. Además de los síntomas relacionados con el aparto locomotor y esquelético, desde el punto de vista nutricional, destacan:

    • Sequedad bucal: Aproximadamente un 10% de las personas con fibromialgia padecen este síntoma.
    • Obesidad o sobrepeso: Es común debido a la baja actividad física que pueden realizar las personas con fibromialgia (el reposo mejora la sintomatología).
    • Trastornos gastrointestinales: Los más frecuentes son la pirosis (acidez de estómago), la disfagia (dificultad para tragar los alimentos), la aerofagia (gases), la distensión abdominal, la diarrea o el estreñimiento y el síndrome del intestino irritable.

    Por tanto, y una vez más, la alimentación adecuada puede suponer una mejoría en la vida del sujeto, siendo una de las claves para paliar los síntomas que acompañan a este cuadro y la fatiga crónica. Uno de los principales objetivos nutricionales para tratar las enfermedades autoinmunes como lo es ésta, será potenciar el sistema inmunitario a través de un buen consumo de vitaminas, minerales y proteínas, evitar el sobrepeso, etc.

    Las características que debe tener la alimentación para las personas con fibromialgia distan en muchos aspectos de la alimentación de la persona sana, esto es debido a que las necesidades de muchos nutrientes se encuentran aumentadas. Por lo general, en estos pacientes se produce una pérdida crónica de calcio y magnesio. Esta bajada de minerales genera contracturas espasmódicas en puntos dolorosos de la musculatura. Además, también es frecuente encontrar un déficit de Selenio, Zinc, Iodo, Hierro y Vitamina D.

    1. ¿QUÉ PUEDO COMER?

    Alimentación equilibrada (Dieta Mediterránea, si bien la macrobiótica y la vegetariana o vegana, también son consideradas adecuadas, pues ayudan a evitar el gasto energético excesivo en el proceso digestivo).

    • bajo contenido en especias y alimentos o bebidas excitantes (café, alcohol). Evitar la cafeína.
    • Proteínas: Deben aportar un 15% de la energía que se consume a lo largo del día. Del consumo total de proteínas sólo un 40% debe ser de origen animal y un 60% de origen vegetal. Los principales alimentos de este grupo a consumir deben ser el pescado, las legumbres y los huevos.
    • Hidratos de carbono: deben representar entre un 45 – 50% de la energía que se consume a lo largo del día. De estos un 40% deben ser hidratos de carbono complejos o de absorción lenta y menos de un 10% a través de azúcares sencillos. Los alimentos de este grupo a consumir de manera mayoritaria deben ser las legumbres, los tubérculos, la verdura, la fruta y en menor cantidad los cereales.
    • Lípidos: tienen que representar el 35% de la energía que se consume a lo largo del día. De estas menos de un 7% deben ser ácidos grasos saturados, un 20% ácidos grasos monoinsaturados, entre un 5 – 7,5% ácidos grasos poliinsaturados y menos de un 1% acidos grasos trans. Además es importante consumir ácidos grasos omega-3 (2 gr. de linolénico) y ácidos grasos omega-6 (un 6%). La fuente de alimentación de todas estas grasas debe ser el pescado azul, el aceite de oliva virgen, los frutos secos y las semillas.
    • Colesterol: máximo de 300 mg. al día.
    • minerales: calcio (mínimo 1.500 mg/día), magnesio (entre 400 – 1.000 mg/día), zinc (10 mg/día) y selenio (70 µg/día).

    Alimentos ricos en magnesio: espinacas, lechuga, espárrago, verdolaga…

    Alimentos con alto contenido en selenio: cebolla, ajo, col, naranja, pepino, calabaza, manzana…

    • vitaminas, vitamina A (mínimo 1.000 µg/día), vitamina C (entre 80 – 300 mg/día), vitamina E (mínimo 10 mg/día), vitamina B6 (mínimo 1,5 mg/día) y ácido fólico (mínimo 400 µg/día).
    • Fibra. 30-40g/día. A partir de: legumbres, la fruta, la verdura, las semillas y los cereales integrales.

    También es importante verificar si existe alguna alergia o intolerancia alimentaria. Ya que algunos afectados presentan alergia o intolerancia, siendo las más frecuentes la intolerancia a la lactosa, alergia a la piña, a las fresas, a la soja y a las frutas cítricas.

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