Expectativas poco saludables | Centro Medicina Integral
    • 24 ABR 15
    • 0
    Expectativas poco saludables

    Expectativas poco saludables

    expectativasEs conocido que gran parte del sufrimiento habitual de muchas personas aparece porque la vida no responde según ellos habían previsto.

    También existe un alto porcentaje de miedos e inseguridades hacia el futuro debido a cosas que jamás van a suceder. Sin embargo, dichos fantasmas anidan y crecen en nuestro interior y, en muchas ocasiones, nos impiden disfrutar de la vida del modo que desearíamos. Podría decirse que vivimos atrapados por el miedo generado por predicciones falsas o erróneas.

    Además, por otro lado, también sucede que cuando ocurren cosas distintas a las que esperamos, es decir, cuando no se cumplen nuestras expectativas, también lo pasamos mal.

    Según parece, aprender a gestionar un poco mejor las predicciones que realizamos será bastante importante para disfrutar de una vida mejor. Decir esto es lo mismo que aprender a gestionar nuestras expectativas, ya que una expectativa no es más que una suposición, realista o no, acerca de lo que creemos o deseamos que suceda.

    Tener expectativas no es nada malo en sí mismo, pero gestionarlas de un modo inapropiado o que estas sean desproporcionadas o infundadas, nos puede hacer bastante daño.

    Observando el día a día de lo que me suelo encontrar entre mis pacientes, he detectado cuatro mecanismos principales a modo de de errores o dificultades con las expectativas.

    1.- El primero de ello es que sean excesivamente altas.

    Hay quien confunde renunciar a tener expectativas excesivas con evitar todo afán de superación. Nada más erróneo. Entonces ¿qué hacemos con eso del afán de superación? Pues he de comentar que el hecho de tener expectativas que te lleven a superar tus límites es algo bastante apropiado, siempre y cuando sepas hacerlo.

    Pero mantener expectativas que se encuentren excesivamente alejadas de nuestras capacidades o de nuestro nivel de trabajo habitual, no conduce más que a la frustración de no verlas cumplida. Y, esto último, incumplir reiteradamente lo que nos proponemos, finalmente, lleva a la desvalorización y a la pérdida de autoestima.

    2.- El segundo mecanismo es cuando tenemos expectativas irreales. Pudiera confundirse con lo anterior, pero no es lo mismo. En el punto primero hablo de expectativas más altas de la cuenta en función del sujeto, pero en este segundo el énfasis se encuentran en que las expectativas generadas carecen de fundamento.

    Por ejemplo, imaginaos que uno quiere ser arquitecto pero sin matricularse en la Escuela de Arquitectura. Esto sería una expectativa irreal. Tan irreal como esperar pasivamente a que aparezca un príncipe (o princesa) que nos libere y nos alegre la vida, mientras nos marchitamos pasivamente. Pensar que otros deben hacernos felices es bastante limitante, pero al mismo tiempo muy frecuente.

    3.- El tercero es empeñarse en mantener expectativas que dependen de otros.

    Me encantaría que mi hijo acabase la carrera, pero posiblemente no he caído en la cuente de que, tal vez, él no se encuentre demasiado interesado en hacerlo.

    Que bueno sería que mi esposa (o marido) me tratase de otro modo; pero ella (o él) creen que está actuando correctamente y no tiene intención de cambiar.

    Sólo somos dueños de gestionar las expectativas que dependen de nosotros pero no podemos basar nuestra felicidad en objetivos o metas que dependen de otras personas.

    4.- Predisponerse a cumplir nuestras expectativas limitantes. Esto representa al famoso “ya lo sabía yo que esto me pasaría a mi”. También se llama la “profecía autocumplida”, la cual se refiere al modo en el que inconscientemente nos predisponemos a cumplir lo que nuestro cerebro programa.

    Según mi experiencia, estos cuatro mecanismos son los que he encontrado más frecuentemente en personas que tienen dificultad en gestionar sus expectativas.

    Y es algo sobre lo que debemos trabajar, ya que nuestras expectativas condicionan el modo en el que captamos la realidad, tanto exterior como interior, y nos condiciona, también, en el modo en el que nos predisponemos para interactuar con los demás.

    ¿Cómo aprender esto?

    Existen algunas estrategias muy útiles que nos ayudan a detectar y eliminar las expectativas limitantes y nos permiten desarrollar otras nuevas expectativas más potenciadoras, pero eso será motivo de otro artículo más adelante.

    Leave a reply →

Leave a reply

Cancel reply