El arte de preguntarse | Centro Medicina Integral
    • 01 NOV 15
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    El arte de preguntarse

    El arte de preguntarse

    Cuestionar el modelo

    Cuestionar nuestro modelo mediante buenas preguntas nos orienta a una nueva vida

    La mayoría de las personas somos buscadores de respuestas. Deseamos tener explicaciones convincentes para nuestras preguntas, sobre todo aquellas que son más radicales y fundamentales en nuestra vida. Nos preguntamos acerca de quiénes somos, del sentido que tienen las cosas, de cuál es nuestra misión en el mundo, etc.

    Hay quienes evitan conscientemente hacerse dichas preguntas y utilizan diversas estrategias para n tener que encontrarse a solas consigo mismo. Sin embargo, a pesar de que intenten evadirse, para la mayoría de las personas, las preguntas fundamentales, de un modo u otro, siguen percutiendo en la profundidad de su consciencia aunque no quieran.

    Normalmente añoramos buenas respuestas, pero lo que se suele pasar por alto es que para obtener buenas respuestas el requisito fundamental es realizar buenas preguntas.

    Pero no basta con preguntar cualquier cosa, ni de cualquier manera. Si la pregunta es apropiada la respuesta será desarrollativa, pero si la pregunta está mal formulada, entonces nos veremos sometidos a bloqueos, bucles, estancamientos o toda suerte de procesos mentales limitantes.

    Decimos que una pregunta es limitante cuando nos bloquean y nos impiden seguir creciendo. Estas pueden ser de diversos tipos:

    1. PREGUNTAS TRAMPAS: Están más formuladas y nos llevan a callejones sin salida, como por ejemplo “¿Qué he hecho para merecer esto?” Esta pregunta se plantea en términos de premio o castigo, cuando en realidad las cosas funcionan como causas y efectos. Otro ejemplo que he encontrado con frecuencia es “¿Por qué  siempre me rodeo de hombres que me tratan mal?” En realidad sería más apropiado investigar acerca de los mecanismos mediante los cuales llegas a elegir.
    1. BUCLES RECURSIVOS: Cuando la pregunta genera vueltas y más vueltas, como por ejemplo “¿Quiero saber por qué mi padre no me quería?” Hay quienes se hacen esta pregunta durante toda la vida sin hallar la respuesta que desean. Otros, en cambio, se engañan dándose una respuesta que confirma su modelo, como por ejemplo, alguien con rol de víctima dirá “porque prefería a mi hermano”, lo cuál le confirma que es un desgraciado y que desde pequeño nadie lo ha querido lo suficiente, justo lo que necesita para reforzar el papel de víctima en la vida.
    Cargar con preguntas bucles

    Las preguntas mal formuladas te harán cargar con ellas durante toda la vida

    Si sólo nos preguntamos para obtener información de contenidos o para  tratar de confirmar una respuesta previa, entonces estamos limitando la potencialidad de la pregunta, ya que las verdaderas preguntas sofrodynámicas tienen la finalidad de incidir en los procesos mentales y en cuestionar nuestro modelo, no sólo en hallar una determinada respuesta que confirme nuestra expectativa.

    En Sofrodynamia® decimos que las preguntas son como una especie de dardo para la mente, un desafío, una luz que orienta en un sentido.

    Las preguntas son uno de los principales recursos que poseemos para la Indagación Sofrodynámica Reflexiva (ISR).

    En todo proceso de desarrollo humano será fundamental aprender a hacerse buenas preguntas, es decir, desarrollar el “arte de preguntarse”.

    Uno de los aspectos que aporta en entrenamiento sofrodynámico es que  es posible realizar preguntas en diferentes estados de consciencia, no solamente en nivel de vigilia, ayudándonos así a obtener respuestas diferentes y complementarias, ya que estas serán generadas desde distintos aspectos de la mente.

    Por tanto, podemos realizar preguntas a Nivel de Trance, mediante una Indagación Meditativa. Esto se consigue, simplemente, permitiendo que dicha pregunta percuta en la profundidad de la consciencia sin forzar la respuesta, y evitando el diálogo interior. Preguntarse durante una práctica sofrodynámica meditativa consiste, pues, en aquietar la mente, adoptar la postura del observador de manera ecuánime, y dejar el espacio necesario para que la respuesta apropiada emerja en el momento oportuno.

    Saber hacerse buenas preguntas es un arte que debiera ser aprendido, si es que quieres seguir creciendo y desarrollándote.

    No olvidemos que una pregunta apropiada, las preguntas que llamamos de “Ato Nivel” (PAN) y que debemos aprender a formular, tendrán una serie de características:

    1. Generan tensión antes de ser respondidas. Una vez la respondemos suele producirse un alivio de dicha tensión debido a la aparición de una nueva comprensión de nivel más elevado o un “insigth”
    2. Las preguntas crean direcciones de búsqueda hacia las cuales orientamos nuestra atención
    3. Van a iluminar áreas de la consciencia anteriormente no atendidas, por lo que al principio pueden generar una cierta confusión o sorpresa
    4. Están más dirigidas a explorar procesos que a recordar contenidos
    5. Las preguntas apropiadas generan respuestas potenciadoras que nos conducen al desarrollo.

    Por último, recordar que todo arte se aprende y se desarrolla por medio de la práctica. Así que no aspires a realizar grandes preguntas en el primer intento. Si sucede, estupendo, pero si no, no te desanimes y trata de seguir practicando en la dirección apropiada. Sólo con constancia y esfuerzo se alcanza el éxito.

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