Dimensión científica y espiritual en el camino del despertar | Centro Medicina Integral
    • 18 ENE 16
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    Dimensión científica y espiritual en el camino del despertar

    Dimensión científica y espiritual en el camino del despertar

    despertar

    Sabiduría y compasión conforman la senda del despertar

    Crecer y desarrollarse como seres humanos avanzando por el camino de la autorrealización comprende a la vez una dimensión científica basada en los conocimientos actuales del funcionamiento de nuestro cerebro, así como un profundo aspecto espiritual que no podemos obviar.

    Podría decirse que ciencia y espiritualidad son como las dos alas de un pájaro, sin las cuales, el pájaro, no podrá volar en el cielo.

    No cabe duda de que las grandes tradiciones espirituales han realizado aportaciones fundamentales en lo que se refiere a la búsqueda de la felicidad y al bienestar personal. 

    Pero no podemos obviar que, hoy día, el creciente conocimiento en el ámbito de las neurociencias contribuye, también, a proporcionar una serie de nuevos conocimientos que han de ser incorporados como herramientas imprescindibles para la consecución de estas mismas metas, así como para un mayor conocimiento del ser humano.

    Aunque todavía nos queda mucho por saber, podría decirse que conocemos bastante acerca del modo en el que nuestro cerebro capta, computa la información y genera ciertos estados mentales. También sabemos que podemos utilizar diferentes estrategias en orden a favorecer el desarrollo de dichos estados.

    neurociencia

    Sabemos mucho del funcionamiento de nuestro cerebro, pero todavía es mayor lo que desconocemos

    Es, pues, evidente que en el campo del crecimiento y desarrollo humano existe una dimensión científica que puede y debe ser aprovechada, pero también es cierto que en este ámbito no podemos olvidar la dimensión espiritual, si queremos conseguir un desarrollo armónico y pleno.

    Alcanzamos la autorrealización cuando desarrollamos nuestro potencial.   Desde el punto de vista sofrodynámico lo denominamos como Estado de Completud, porque nos sentimos plenos y completos, como que nada nos falta.

    Alguien podría pensar que son metas lejanas, objetivos inalcanzables, pero no es así. Es cierto que para conseguir dicho estado necesitamos trabajar con constancia y perseverancia, pero la estrategia a seguir podría resumirse de una forma muy sencilla:

    1. Evitar lo que nos daña
    2. Cultivar lo que nos desarrolla.

    Dicho de otro modo, como sugiere Lama Gangchen, “un acto positivo más cada día y un acto negativo menos cada día”.

    ¡Ese es el camino hacia la autorrealización!

    El aspecto espiritual del desarrollo humano ha llegado hasta nosotros gracias a las enseñanzas de muchos maestros que durante cientos y cientos de años han transmitido un núcleo fundamental de sabiduría espiritual con la intención de beneficiar a todos los seres.

    Recordemos en este punto al Maestro Acharya Atisha, el gran sabio budista de la tradición Mahayana del siglo XI. Decía Atisha que un pájaro sin sus alas desplegadas no puede volar hacia el cielo. De igual forma, un ser humano cuya sabiduría primordial no haya sido desplegada, no podrá contribuir al bienestar del mundo.

    Pero esta sabiduría a la que hacía referencia el sabio budista no se trataba sólo de la adquisición de conocimientos, sin más, sino que se encontraba compuesta por dos aspectos diferentes, la sabiduría que surge de la mente y la que surge del corazón.

    Es hora de que reconozcamos que ambos aspectos, el científico y el espiritual, forman un todo indisoluble en el camino hacia el despertar.

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