De la cerrazón a la apertura | Centro Medicina Integral
    • 02 JUL 15
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    De la cerrazón a la apertura

    De la cerrazón a la apertura

    Estado de cerrazón

    En el estado de cerrazón, la emoción predominante es el miedo

    En alguna ocasión habremos pasado por un estado mental en el que todo parece negativo, como sintiendo la vida pesada y gris. Un estado en el que cualquier asunto pendiente de resolver, por nimio que este fuese, se vivía como un problema insalvable y en el que experimentábamos el miedo como nuestra emoción predominante.

    Éste es el estado mental que en Sofrodynamia® llamamos Estado de Cerrazón.

    Sin embargo, en otras ocasiones, seguro que nos hemos sentido seguros y fluyendo con esa corriente global que es la vida, y sintiendo que nuestro centro vital es el amor. A este estado lo llamamos Estado de Apertura.

    Todos quisiéramos habitar en este último estado y evitar el primero, porque pasar de la cerrazón a la apertura es, básicamente, un cambio de consciencia que nos permite transitar desde una existencia limitante a otra basada en el crecimiento y el desarrollo.

    Si queremos vivir mejor, hemos de conocer cuáles son los ingredientes para que este cambio se lleve a cabo.

    A continuación se relacionan aquellos aspectos necesarios que debe contemplar

    El estado de apertura

    En el estado de apertura, la emoción fundamental es el amor

    nuestro modelo del mundo para realizar ésta transformación.

    1.- Entender que la vida es algo más que nuestra limitada experiencia sensorial de ella. Nuestros sentidos nos ofrecen solamente un aspecto parcial y limitado de lo que la vida es, por eso es conveniente experimentar otros estados y niveles de conciencia, ya que estos nos permiten acceder a una forma diferente de experimentar la realidad.

    2.- Mantener en el tiempo los pequeños cambios positivos en la vida. Cuando conseguimos ser constantes y mantener los cambios positivos que hemos introducidos en nuestra vida, observaremos que a lo largo del tiempo se producirán grandes diferencias. Por dicha razón, la constancia en la práctica, además de tener un resultado inmediato, produce otro efecto a largo plazo mucho más importante y profundo.

    3.- Entender la curación desde la globalidad del Ser. El concepto común de curación está relacionado con eliminar una enfermedad o un síntoma, pero el auténtico concepto de curación se encuentra relacionado con desarrollarse más humanamente.

    Conservar la salud no es solamente una tarea biológica o física sino que también tiene que ver con nuestros estados mentales y emocionales, incluso es una tarea espiritual.

    Si nos situamos desde un Estado de Apertura, sanar tendrá que ver con vivir en plenitud, con expansión de consciencia y con  el despertar. Desde este punto de vista salud, no es exactamente lo mismo que normalidad.

    Solamente descubriendo el poderoso potencial curativo de nuestra propia consciencia podremos alcanzar la auténtica curación, lo cual no es más que conseguir que nuestro Ser Interior se exprese libremente en el mundo.

    4.- Incluir en nuestro modelo del mundo todos los aspectos de la experiencia humana. Por tanto, el dolor, el sufrimiento, la enfermedad e incluso la muerte, son experiencias que deberán estar incluidas en nuestro modelo, ya que para alcanzar lo luminoso, aquello que es oscuro ha de ser integrado.

    Pero integrar o aceptar lo oscuro no significa, en modo alguno, complacencia con ello, sino que al mismo tiempo que se integra, es imprescindible desarrollar un fuerte deseo de salir del mundo limitado que habitualmente percibimos para proyectarnos hacia niveles más claros de realidad. Esto que he descrito es lo que se llama “renuncia al sufrimiento”, es decir, desarrollar la inquebrantable motivación de querer abandonar los estados que nos hacen sufrir.

    5.- Saber afrontar la enfermedad para sanar mejor. Realizar estos

    Afrontar la enfermedad

    Aprender a afrontar la enfermedad es fundamental para sanar

    aprendizajes será una de las tareas más importantes en nuestra vida.

    Realmente, no nacemos sabiendo cuál es nuestra mejor actitud ante la enfermedad, ni tampoco nacemos sabiendo sanarnos. Esto será algo que tendremos que aprender a lo largo de nuestra vida.

    Aprender a sanar no es meramente el conocimiento de las dietas, de los tratamientos o de la bondad del ejercicio físico, la relajación, etc., sino que tiene que ver con la maduración de ciertos procesos internos que están más ligados al desarrollo humano que a saberse ciertos temarios escolares o sanitarios.

    6.- Comprender la paradoja del cambio. Se habla de paradoja del cambio cuando nos damos cuenta de que muchos de los cambios más radicales en nuestra vida surgen como frutos de la aceptación previa.

    Beisser, en 1973 propuso su TEORÍA PARADÓJICA DEL CAMBIO “El aparente problema se supera sumergiéndose en él, en lugar de huir o reprimirlo”. Max Hammer (1974) propone que “La paz será hallada en el medio, nunca luchado o huyendo”, y para ello se requiere  de consciencia y actitud amorosa.

    7.- Comprensión del fenómeno de la muerte. Lo primero es tomar consciencia de que la muerte no es lo contrario de la vida, sino del nacimiento. Lo contrario de la vida es, precisamente, la no-vida, ese estado de sufrimiento permanente en el que nos sumimos muchos de nosotros y mediante el cual desperdiciamos aquello que realmente tenemos, el estar vivos.

    8.- Mantener la mente en el presente. Tal vez, el mejor de todos los antídotos para pasar de la cerrazón a la apertura sea aprender a mantener nuestra mente en el presente.

    Cuando lo logramos comenzamos a vivir el tiempo como no lineal, lo cual trasciende la conciencia limitada de finitud y permite que nuestro corazón se instale permanentemente en un estado de amorosa apertura.

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