Cuando el ladrón está dentro | Centro Medicina Integral
    • 14 JUN 15
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    Cuando el ladrón está dentro

    Cuando el ladrón está dentro

    Ladrón interior

    ¡Cuidado con el ladrón interior!

    Un ladrón es alguien que roba objetos, alguien que le quita a otra persona lo que le pertenece. Esto parece que todo el mundo lo sabe. Pero tal vez no tengamos demasiado claro cómo llamaríamos a quien nos roba, no un objeto material, sino nuestra paz interior.

    Nos protegemos de los robos cerrando puertas y ventanas. También instalamos sistemas de seguridad, cámaras, alarmas, etc. tratando de que nadie acceda a nuestra casa. Pero ¿qué podríamos hacer para salvaguardar nuestro mayor tesoro, la paz interior? 

    Pues la situación no es fácil, porque en este caso el ladrón no está fuera, sino que se encuentra dentro. Y, además, parece que hay más de uno. Analicemos el asunto.

    Actualmente sabemos que lo que cotidianamente observamos no es “toda” la realidad, ni tan siquiera una percepción “objetiva” de la misma, sino que nos encontramos limitados en nuestras observaciones ordinarias por nuestro modelo mental y por nuestro sistema de creencias.

    Por tanto, toda información acerca de cualquier objeto es relativa, es decir cambiará en función de quién observe dicho objeto y desde dónde lo observemos.

    Las milenarias enseñanzas budistas vienen afirmando este punto de vista que, hoy día, la ciencia moderna corrobora.

    Los ladrones que nos roban la paz interior se esconden en el interior de nuestro modelo, en forma de falsas creencia o errores cognitivos. Dichos errores cognitivos son tan comunes y se encuentran tan enraizados dentro de nosotros, que normalmente tenemos gran dificultad para distinguirlos.

    Genéricamente estos errores inducen una especie de “ceguera cognitiva”, porque es como si nos impidiesen ver lo que realmente sucede, y, lo curioso  y peligroso del caso, es que ni siquiera sabemos que nos está sucediendo. Son como ladrones muy sigilosos. Descubrirlos no es tan sencillo, ya que suelen camuflarse para pasar desapercibidos.

    A continuación pondré algún ejemplo de estos mecanismos de ceguera cognitiva que suelen ser más comunes:

    1.- El primero de ellos es la tendencia a la autoperpetuación de los sistemas de creencias. Los sistemas de creencias de cada persona tratan de mantenerse sin cambios a lo largo del tiempo. Por esta razón solemos enfocarnos en aquellos eventos que confirman dichas creencias, dejando fuera de nuestra atención el resto de información que pudiera contradecirlo.

    Esto se debe a que la aceptación de informaciones que lo contradijesen podría poner en tela de juicio el sistema y, el sujeto, a nivel no consciente, opta por descartar cualquier información que las contradiga.

    El factor tiempo

    El factor tiempo

    2.- Otro error importante consiste en no tener en cuenta el factor tiempo a la hora de establecer juicios y conexiones entre acontecimientos. Me explico. Si hacemos A esperando que ocurra B, en algún momento a lo largo del tiempo puede que ocurra, pero eso no prueba que ambos acontecimientos estén conectados entre sí. Sin embargo, tendemos a creer que cuando sucede B es que A fue la causa, sobre todo si ello retroalimenta positivamente nuestro sistema de creencias, tal como se indicó en el punto anterior.

    3.- Otro de los ladrones interiores es el uso de una perspectiva incorrecta. La perspectiva es la zona del modelo desde la cual accedemos a la observación del objeto. Cuando adoptamos una determinada perspectiva, estamos priorizando un cierto tipo de información mientras que, inevitablemente, perdemos otra. Para acceder a esa información que nos falta, obviamente, necesitamos cambiar de perspectiva.

    4.- La creencia de que nuestros recuerdos son ciertos. La gente suele creer que todo lo que recuerda es verdadero, sobre todo si eso se encuentra cargado con un cierto componente emocional. Nadie piensa de sí mismo que  su memoria se encuentre repleta de errores o falsedades.

    Sin embargo, la ciencia actual nos dice lo contrario. Hoy día sabemos que una cosa es lo que experimentamos en un momento dado y otra bien distinta es lo que somos capaces de recordar un tiempo después. Dicho de otro modo, nuestros recuerdos no son, como la mayoría cree, una evocación literal de lo sucedido, sino más bien una reconstrucción recreada y matizada de aquello otro que sucedió en su día. Es decir, nuestro cerebro, de alguna manera, nos engaña.

    Los recuerdos

    Los recuerdos son construcciones mentales

    Pudiera parecernos extraña la afirmación de que lo que recordamos no son más que construcciones mentales modificadas de nuestra experiencia pasada, pero así es. Cada recuerdo que evocamos es una recreación transfigurada por el paso del tiempo, de la misma manera que también son construcciones subjetivas aquello otro que diariamente percibimos y que habitualmente tomamos como real y cierto.

    El listado anterior acerca de los ladrones de nuestra felicidad no es exhaustivo. Existen más. Muchos de ellos han sido descritos en otros post en este mismo blog.

    Si entendemos correctamente todo lo que se ha expuesto hasta ahora, concluiremos que si queremos hacer algo contra el ladrón interior, es decir, avanzar y desarrollarnos, es necesario cuestionar nuestro sistema de creencias y nuestro modelo del mundo.

    Una manera de llevar a cabo esto es que cuando tengamos una experiencia que confirma nuestro modelo, sería útil preguntarse: ¿Cómo lo habría interpretado si hubiese sucedido lo contrario?

    Otra estrategia sencilla es la de atender, en lugar de evitarlas, las evidencias que contradicen nuestro modelo o nuestras creencias.

    En este sentido podría decirse que lo verdaderamente útil consiste en desarrollar el conocimiento necesario para ser un verdadero “científico del Mundo Interior”, entendiendo que lo que nos hace crecer más y desarrollarnos mejor, son precisamente las informaciones que no casan con lo que previamente esperábamos, porque estas informaciones son las que nos hablan sobre los límites del modelo, límites que tendremos que aprender a sobrepasar si queremos seguir creciendo y desarrollándonos.

    En estos momentos, sabiendo lo que ya sabéis acerca del funcionamiento de nuestra mente, cómo contestarías ahora a la pregunta ¿qué hacer cuando el ladrón está dentro?

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