Aditivos alimentarios | Centro Medicina Integral
    • 13 FEB 17
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    Aditivos alimentarios

    Aditivos alimentarios

    Hemos de evitar los alimentos con exceso de aditivos

    Se conoce con el nombre de aditivos alimentarios a un grupo de sustancias que se añaden a los alimentos y bebidas con la finalidad de modificar sus características organolépticas (olor, sabor, etc.) o para facilitar y mejorar su elaboración o conservación.

    Bajo dicho término se agrupan un número importante de substancias diferentes clasificadas en función del efecto que realizan, como por ejemplo los antioxidantes, colorantes, conservantes, edulcorantes, emulgentes, estabilizadores, espesantes, etc.

    Aunque para ser admitidos legalmente como aditivos alimentarios han de superar una serie de controles toxicológicos y demostrar los beneficios de su utilización en los organismos sanitarios competentes al respecto, el hecho es que, como la mayoría de los productos, estos tampoco quedan exentos de ciertos efectos indeseables. Citaré algunos ejemplos de los más comunes.

    La famosa tartrazina (E-102), colorante alimentario de color anaranjado que se usa en las paellas como sustituto del azafrán, así como en pastelería o para colorear ciertas bebidas refrescantes, puede producir irritabilidad y reacciones de tipo alérgico.

    El glutamato monosódico, que es un potenciador del sabor muy utilizado en la comida China y en la mayoría de conservas de sobre y enlatados, puede desencadenar jaquecas, urticaria y mareos, entre otros síntomas.

    Al aspartamo, conocido edulcorante alimentario que sustituye al azúcar en numerosos alimentos light, se le ha relacionado con depresión y cefaleas.

    También se encuentra bastante establecida la correlación existente entre los nitritos y nitratos, que se usan como aditivos en carnes y embutidos, y cierto tipo de neoplasias digestivas, sobre todo gástrica.

    Así podríamos seguir con un largo etcétera, pero basten los ejemplos anteriores como una muestra de que no todo lo que se añade a los alimentos es totalmente inocuo.

    Sin embargo, no pretendo ser alarmista con este post, ya que hay que tener en cuenta no sólo las peculiaridades individuales, sino también la dosis de la ingesta realizada por parte del consumidor. Esto quiere decir que, normalmente, salvo en el caso de las personas con alergia bien definida a un producto determinado, la ingesta esporádica de alguno de estos aditivos no ha de producir problema alguno. Así que no hay que llevar al extremo una especie de “puritanismo alimentario” que muchas veces causa a las personas más problemas que beneficios.

    Pero si nuestro objetivo es que la alimentación sea lo mejor posible, ya que, como todos sabemos, es  uno de los pilares básicos para el mantenimiento y conservación de la salud, lo que deberíamos hacer es seguir unas cuantas indicaciones de puro sentido común:

    • Preferir los alimentos frescos a los conservados.
    • Priorizar el consumo de alimentos preparados y cocinados al momento, evitando precocinados.
    • Buscar alimentos de cercanía y de temporada, evitando así la adición de productos conservantes.
    • Disminuir el consumo de enlatados o saborizados.Si nos damos cuenta, muchas veces la correcta alimentación, además de considerar los aspectos científicos de la misma, muchas veces se basa en un cierto sentido común que nunca debemos de perder.

     

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