Abrir el Espacio Interior | Centro Medicina Integral
Para crecer como seres humanos necesitamos Abrir nuestro Espacio Interior

Para crecer como seres humanos necesitamos Abrir nuestro Espacio Interior

En el entrenamiento sofrodynámico hablamos del Espacio Interior para hablar de nuestra verdadera naturaleza, aquello que somos en esencia.

De la misma manera que un actor desempeña su trabajo sobre un escenario o un plató de cine o televisión, así nosotros vivimos en el mundo desempeñando distintos roles. Sin embargo, cada ser humano es mucho más que el papel que desempeña. Por eso, la vida, la verdadera vida, se experimenta en nuestro Espacio Interior, no en el mundo externo.

Aunque la mayoría de las personas se encuentran profundamente convencidas de que viven en el mundo, esto no es más que un espejismo de nuestra mente porque, en realidad, más que vivir, lo que hacemos es actuar en el mundo.

De la misma forma que nuestras acciones materiales se llevan a cabo gracias a la existencia del elemento espacio en el exterior, las experiencias vitales del sujeto tienen lugar en esa dimensión íntima que podríamos denominar Espacio Sofrodynámico Interno o, más sencillamente, Espacio Interior. El Espacio Interior es, por tanto, un lugar de vivencia, de experiencia y, en cierto modo, un espacio de libertad no condicionada cuando se habita en él adecuadamente.

Se podría decir que el Espacio Interior es el lugar de encuentro con nosotros mismos, con los demás y con el universo.

Hablar del Espacio Interior es como hablar de la mente sutil. La antigua sabiduría budista afirma que la mente posee la misma dimensión del universo o, dicho de otra forma, es ilimitada. La mente es como el recipiente sobre el que se manifiestan los diversos fenómenos mentales, sin embargo, el pensamiento ordinario nos lleva a confundir el contenedor con el contenido, es decir, nuestros pensamientos y emociones con aquel espacio en el que dichos fenómenos surgen, la mente.

En un camino de Desarrollo Humano necesitamos abrir nuestro Espacio Interior, conectar con él, realizar el proceso que denominamos “la Conexión Interior”. Abrir el Espacio Interior significa ser capaz de contactar con la transparencia e infinitud de nuestra propia mente más allá de los contenidos. Recuerda que la mente no son los pensamientos ni los sentimientos, de la misma forma que el chocolate no es la taza sino lo que la taza contiene.

Así que debemos diferenciar dos procesos diferentes. Por un lado armonizar los contenidos mentales. Por otro lado conectar con el Espacio Interior. Es importante no confundir dichos procesos.

¿Qué podemos hacer para facilitar la apertura de dicho Espacio Interior?

Lo primero es aquietar las fluctuaciones de la mente, lo cual puede hacerse mediante precisas técnicas de aquietamiento mental en las que la respiración y la eliminación de las tensiones corporales juegan un papel fundamental.

También ayudamos a generar Espacio cuando diferenciamos entre contenedor y contenido, y cuando evitamos asignar etiquetas a los contenidos mentales. Por tanto, la observación atenta y el silencio serán en este caso dos herramientas imprescindibles.

Para aprender a experimentar el Espacio Interior al principio del entrenamiento sofrodynámico se comienza utilizando inducciones con respiraciones concentrativas, las cuales ayudan al alumno inicial a calmar la agitación mental que reina un la capa más superficial de la mente.  Además existen numerosos métodos y tradiciones ancestrales que enseñan, con otras palabras, esta misma experiencia de conexión con nuestra mente profunda.

En el Entrenamiento Sofrodynámico aprendemos, también, a observar atentamente, a contemplar, los contenidos mentales sin aferrarnos a ellos. Buscamos, además, establecer una nueva experiencia a nivel de la corporalidad mucho más global e integrada.

Posteriormente se pueden practicar otras técnicas que permiten contactar con mucha más precisión y discriminación con la experiencia de nuestro propio Espacio Interior, para que, poco a poco, mediante prácticas más complejas y elaboradas, podamos experimentar otros muchos aspectos más profundos y sutiles de nuestro universo interior.

Así, si te sientas de forma tranquila y cómoda, aquietas el cuerpo, regulas la respiración, y focalizas tu atención y tu concentración hacia lo que sucede dentro de ti, te darás cuenta que la mente se calma y podrás experimentar el fenómeno presente, aquí y ahora, de tu propio mundo interior, de tu Espacio Interior.

Experimentar la apertura del Espacio Interior no es un camino corto ni sencillo, pero es posible afirmar, sin temor a equivocarse, que no sólo merece la pena sino que es imprescindible para todos aquellos que quieren crecer y desarrollarse como auténticos seres humanos.

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