A veces exploto con quien menos culpa tiene | Centro Medicina Integral
    • 15 SEP 16
    • 0
    A veces exploto con quien menos culpa tiene

    A veces exploto con quien menos culpa tiene

    Aprende a gestionar el estrés armoniza nuestra propia vida y ayuda a los que nos rodean

    Aprende a gestionar el estrés armoniza nuestra propia vida y ayuda a los que nos rodean

    Seguramente en mas de una ocasión habremos escuchado, o incluso habremos dicho, la expresión que encabeza este post, “a veces exploto con quien menos culpa tiene”.

    Esto suele suceder cuando vamos acumulando tensiones en el día a día, debido a los distintos acontecimientos cotidianos que experimentamos y, al mismo tiempo, carecemos de la capacidad de contrarrestar los efectos de dichas tensiones. Es como una especie de desequilibrio entre los estímulos estresógenos que recibimos y  los recursos para hacerles frente.

    Debido a ello, con frecuencia trasladamos el estado de ánimo de un lugar a otro, es decir, si tenemos un problema en el trabajo lo llevamos hasta nuestro hogar o viceversa.

    La psicología ha acuñado el término “rebosamiento” o “spillover” para designar la transferencia del estado de ánimo, afecto o conducta de un contexto a otro, como, por ejemplo, del medio laboral al familiar, como antes se indicó; aunque hoy día también se emplea dicho término para describir la transferencia de los conflictos o interacciones negativas entre dos subsistemas familiares (esposo-esposa; padre/madre-hijos).

    Sea como fuere, parece que las emociones y las secuelas del estrés son bastante contagiosas, porque sus consecuencias no sólo afectan a la persona que la padece sino que también modifican y alteran visiblemente el medio que rodea al sujeto.

    Según parece, el fenómeno del rebosamiento no es unidireccional, lo cual quiere decir que no sólo sigue la dirección padres-hijos, sino que se ha comprobado como también los hijos con dificultades pueden transmitir el estrés a las relaciones entre ellos y sus padres y también a las interacciones entre los propios padres entre sí.

    Esto quiere decir que tanto los sucesos vitales mayores (situaciones de alto impacto emocional, como la muerte, enfermedades graves, etc.), como el estrés crónico diario, pueden determinar un mayor nivel de estrés crónico familiar.

    Existen algunas variables que incrementan esta posibilidad de rebosamiento por estrés en el contexto familiar, como por ejemplo la sintomatología depresiva o el patrón de conducta Tipo A.

    ¿Qué podemos hacer para mejorar esta situación?

    Lo primero es darse cuenta de que somos víctimas del estrés incluso cuando nuestra vida pudiera ser aparentemente tranquila. Además, debemos considerar que dicha patología puede manifestarse mediante una gran diversidad de síntomas que no sólo afectan al estado mental o emocional del sujeto sino que también pueden dañar el cuerpo.

    Una vez asumimos la responsabilidad que nos corresponde y decidimos darle una solución, hemos de entender que el camino se orienta en el sentido de incrementar nuestros recursos para gestionar apropiadamente las situaciones estresantes, ya que dichas estrategias no sólo servirán como preventivo del rebosamiento sino que también nos permitirá hacer frente a las secuelas de la patología por estrés.

    Esta es una más de las muchas razones que justifican que en un momento de nuestra vida dediquemos tiempo y esfuerzo a incrementar nuestro bienestar mediante el aprendizaje de aquello que nos enseña a vivir mejor. Si lo hacemos, nos beneficiaremos nosotros mismos y estaremos beneficiando, también, a todos aquellos que nos rodean en los distintos ambientes que frecuentamos, sobre todo la familia.

    Leave a reply →

Leave a reply

Cancel reply

Photostream

Aprende a mejorar tu vida

Suscribete a nuestra Newsletter

Mantente al día sobre nuestros últimos artículos de salud, cursos, eventos...